domingo, 19 de mayo de 2013

"STOKER" (Park Chan-Wook)

Tras 20 años de carrera haciendo un cine muy personal, en el que las reflexiones sobre la venganza y la violencia siempre han ocupado un lugar principal (“Oldboy”, “Symphaty for Mr. Vengeance”), el director surcoreano Park Chan-Wook, como tantos otros antes que él, se ha dejado seducir por la todopoderosa industria de Hollywood y ha estrenado “Stoker”, una producción estadounidense con mediáticos protagonistas, como Nicole Kidman, y una importante campaña de promoción detrás.
 
No voy a ocultar que, con esas premisas y pese a reconocerme seguidor fiel de la filmografía de Chan-Wook, acudí a ver “Stoker” con bastante desconfianza y esperando encontrarme con una obra menor, en la que se apreciasen ciertos rasgos identificativos de su cine, pero sometida a los dictados de los discutibles criterios de la industria norteamericana. Y no ha sido así. Al menos no del todo.

Si algo no se le puede cuestionar a “Stoker” es su originalidad, característica común a casi todas las películas de este genial director surcoreano. No negaré que “Oldboy” o, en general, la trilogía de la venganza, quizás desprendan una mayor frescura y autenticidad creativa, pero creo que “Stoker” es una obra muy relevante cuya visión me atrevo a recomendar. Posiblemente no sea una película apta para todos los paladares, pese a que la crudeza o las dosis de violencia son mínimas en esta ocasión, pero los que amamos la magia visual del arte cinematográfico, no podemos dejar de disfrutar ante trabajos como este.

Esta vez Chan-Wook cuenta con un guión del actor Wenworth Miller (Michael Scofield en la serie “Prison Break”) en el que se nos narra la peculiar visión del mundo de India Stoker (Mia Wasikowska), una joven solitaria e introvertida que tan sólo mantiene una estrecha relación con su padre (Dermot Mulroney). La muerte de éste el día del 18 cumpleaños de India y la llegada de Tío Charlie (Matthew Goode), un hermano de su padre del que nadie parecía conocer su existencia, con intención de quedarse a vivir un tiempo con India y su madre (Nicole Kidman), despertará ocultas tensiones sexuales e irá demostrando a India que quizás tenga más en común con el tío Charlie de lo que pensaba.

Con esos mimbres, Chan-Wook construye, con sorprendente meticulosidad y pulcritud, un turbador drama gótico familiar en el que la atmósfera desasosegante que destila desde el primer fotograma nos va atrapando hipnóticamente, mientras la tensión va creciendo de forma progresiva, dejándonos paladear un sentido del ritmo cinematográfico ejemplar que no decae un solo segundo, como si ese metrónomo sobre el piano de los Stoker guiase también milimétricamente el magnífico pulso narrativo de Chan-Wook.

Unas notables interpretaciones del trío protagonista contribuyen a dotar al film de la atmósfera requerida. Especialmente destacable resulta el trabajo de Mia Wasikowska, sabiendo transmitir a la perfección todos los recovecos del personaje, con unas miradas y silencios antológicos. Igualmente reseñable es el juego de miradas e inquietantes sonrisas del guaperas Matthew Goode. Y Nicole Kidman hace también una labor meritoria, aunque sus últimas interpretaciones están demasiado condicionadas por esa rigidez e inexpresividad que le está ocasionando el exceso de bótox y un recauchutado general que la está mutando poco a poco en una peculiar Nancy Lomana.

Papel esencial juega asimismo la banda sonora de Clint Mansell, medida y de puntuación precisa, que cuenta además con el lujo de las aportaciones que hace al film el compositor Philip Glass. Y también quiero llamar la atención de forma especial sobre los efectos de sonido, en una película donde los ruidos y silencios tienen tanta importancia.

Pero si algo hay especialmente relevante en el cine de Chan Wook es su cuidado estilismo visual, la magia que se desprende de cada uno de los estudiadísimos planos, de esos subyugantes encuadres y movimientos de cámara, de la bellísima fotografía y de una utilización magistral de la luz y el color (¡esos amarillos y rojos!) o de la profundidad de campo. La cinta deja en nuestra memoria algunas imágenes inolvidables, como la fusión del pelo cepillado de Nicole Kidman con la maleza ondulante, el cinturón saliendo de las trabillas del pantalón como una cobra a punto de lanzar el picotazo mortal, el sacapuntas afilando el lápiz manchado de sangre o ese momento cumbre de la película con el tío y la sobrina tocando el piano a cuatro manos, en un acercamiento de increíble carga sexual narrado sin palabras ni contacto físico, sino representado por la aproximación de las notas musicales y su progresivo crescendo.

No creo que sea casualidad que la familia protagonista se apellide Stoker, como el autor de “Drácula”, o que el enigmático tío sea Tío Charlie, en una nada disimulada alusión al personaje protagonista de “La sombra de una duda”, de Alfred Hitchcock. Otra referencia al cine de Hitchcock, en concreto a “Psicosis”, lo encontramos en esa lámpara que se hace oscilar cada vez que India baja al sótano (por cierto, ¿es que nadie limpia el polvo en ese sótano?).

No son estos los únicos guiños cinematográficos, hay algunos más, entre ellos (al menos a mí así me lo pareció) que el Tío Charlie silbe “Stride la vampa” de “Il Trovatore” verdiano, posiblemente homenajeando a otro legendario asesino cinematográfico, el que encarnaba Peter Lorre en la estupenda película de Fritz Lang “M. El vampiro de Düsseldorf”, y que silbaba “En la gruta del rey de la montaña” del Peer Gynt de Edvard Grieg.

En la parte negativa de este último trabajo de Chan-Wook señalaría una cierta decepción en el desenlace, con ese empeño por tener que explicarnos por qué ha pasado todo, cuando quizás una mayor ambigüedad se hubiese ajustado mucho mejor al tono general del film.

En cualquier caso, considero que, en medio del raquitismo intelectual que caracteriza los estrenos que llegan últimamente a las escasas salas de cine que todavía nos quedan, es de agradecer la aparición de obras como “Stoker”, estéticamente tan bellas, tan inteligentes y personales. Tan personales como esos títulos de crédito finales saliendo en dirección contraria a la habitual…


video de FoxCineSp

jueves, 16 de mayo de 2013

PREVISIONES TEMPORADA 2013-2014. PALAU DE LES ARTS

La prensa valenciana de hoy (ver enlace) hace pública la relación de títulos operísticos que, parece ser, podrían componer la programación del Palau de les Arts en la próxima temporada 2013-2014. Estos títulos, además, coinciden totalmente con la información que el pasado 26 de abril dejó en este blog un comentarista anónimo.

Hablar de rumores o previsiones en el teatro valenciano es más que arriesgado. Si ya somos expertos en sufrir cómo se las gastan en Les Arts incluso con lo ya anunciado oficialmente, con cambios permanentes de repartos y apariciones y desapariciones de espectáculos, como para fiarse de lo que, de momento, no son más que previsiones. Pero, en cualquier caso, ahí está el dato.

La temporada estaría compuesta por:

“La Traviata”, de Giuseppe Verdi.
“La Valquiria”, de Richard Wagner.
“Manon Lescaut”, de Puccini.
“Simon Boccanegra”, de Verdi.
“Norma”, de Bellini.

Posiblemente se completase con otro título aún no determinado.

Y el VII Festival del Mediterrani incluiría:

“Elektra”, de Richard Strauss.
“La forza del destino”, de Verdi.

Si esto acabase confirmándose, la cosa no estaría mal. Verdi volvería a ser el protagonista de la programación, con tres óperas emblemáticas, mientras que Wagner, de quien estaba prevista la reposición de la tetralogía, quedaría reducido a uno solo de sus títulos, “La Valquiria”.

De repartos por supuesto nada se sabe, aunque parece que Plácido Domingo podría volver de nuevo a pisar el escenario valenciano (¿”Simón Boccanegra” quizás?). En cuanto a directores, se prevé que el maestro Zubin Mehta sea el encargado de llevar la batuta, además de en las dos óperas del Festival del Mediterrani (“La forza del destino” y “Elektra”), en “La Traviata” y “La Valquiria”.

Hay propuestas francamente interesantes, pero el problema es que mientras no se conozcan los repartos no sabremos si estamos hablando de una temporada digna o de tercera división. Francamente, resulta complicado pensar que, en las circunstancias económicas en que se encuentra el Palau de les Arts y con el panorama de voces actual, podamos estar hablando de unas brillantes “La forza del destino”, “Elektra”, “Manon Lescaut” o “Valquiria”.

Pero bueno, de momento que se hable de previsiones de próxima temporada, tal y como está la cosa, ya es un dato para generar cierto optimismo, y luego confiaremos en que la inspiración que en otras ocasiones guió la dirección artística de Les Arts vuelva a aparecer y se consiga construir una temporada de ópera decente.

Aunque, por ahora, seguiremos esperando a que el teatro valenciano anuncie oficialmente sus previsiones y seguidamente aguardaremos a ver cuántas de ellas se cumplen.

martes, 14 de mayo de 2013

ANTONENKO CANCELA "OTELLO" EN LES ARTS

Aleksandrs Antonenko

Ya ha comenzado el baile en el reparto del “Otello”, de Giuseppe Verdi, que se representará en el VI Festival del Mediterrani, a celebrar en el Palau de les Arts de Valencia a partir del próximo día 1 de junio.

Se había generado una importante ilusión tras anunciarse que los papeles principales estarían encarnados por el tenor letón Aleksandrs Antonenko, como Otello, el barítono malagueño Carlos Álvarez como Iago y la soprano María Agresta, como Desdémona.

Ya empezaron a moverse las cosas con la sustitución para la última de las representaciones, por sorpresa y sin dar ninguna justificación pública, de María Agresta por la china Guanqun Yu, a quien pudimos ver en Les Arts recientemente en “I due Foscari” en el papel de Lucrezia Contarini. Y desde luego no son lo mismo, ni mucho menos, pero, bueno, al fin y al cabo era para una sola función.

Lo de hoy ha sido bastante peor. Se ha comunicado oficialmente en prensa y ha aparecido ya modificado el reparto en la web de Les Arts, habiendo caído del cartel Aleksandrs Antonenko, presuntamente por “motivos de salud”. En su lugar se anuncia al, desconocido para mí, tenor lituano Kristian Benedikt. Personalmente me he llevado una importante decepción, estaba muy interesado en poder escuchar en directo a Antonenko en este rol. Tampoco es que el letón sea un dechado de matices y canto elegante, en absoluto, pero es uno de los cantantes que puede afrontar actualmente con mayores garantías el complicado papel del moro verdiano.

Cuando algunos pensábamos que, tras haber salido recientemente de una complicada enfermedad, igual era Carlos Álvarez quien cancelaba, como nos descuidemos va a ser el único que cante de los previstos.

Bueno, ya veremos. Espero que no haya más cambios, que en Casa Helga son capaces de dejarnos a última hora con García Asensio dirigiendo la orquesta y los Hermanos Calatrava de protagonistas (los tres: el feo, el guapo y el arquitecto)

Os dejo con un video de este mismo año con nuestro nuevo Otello, Kristian Benedikt, cantando el “Niun mi tema”. No haré comentarios. Me espero a escucharle en directo que el youtube es muy traicionero:


video de Kristian Benedikt