viernes, 1 de junio de 2018

TEMPORADA OPERÍSTICA 2018/2019 EN EL PALAU DE LES ARTS

Esta mañana, por fin, tras una espera demasiado larga, condicionada supongo por cumplir todos los formalismos derivados de los cambios en los órganos de gobierno de la Fundación Palau de les Arts, se ha dado a conocer en rueda de prensa el contenido de la temporada operística 2018/2019 en el teatro valenciano. La presentación ha corrido a cargo de la recientemente nombrada presidenta del Patronato de Les Arts, Susana Lloret, del secretario autonómico de Cultura, Albert Girona y de la secretaria artística del teatro, Liviana Caporale. Parece que el próximo día 13 será Ramón Gener quien haga la presentación oficial al público en el propio teatro.

La sensación con la que me quedo después de conocer las previsiones para la temporada próxima es de decepción. Es verdad que hace apenas mes y medio, tras la dimisión de Biondi que ponía la guinda a la de Livermore de diciembre, y con la inacción de la conselleria de Cultura, yo era de los que pensaba que no iba a haber temporada alguna, así que quizás lo más sabio sería decir que ya nos podemos dar con un canto en los dientes y tirar una mascletà. Pero el ser humano es así de egoísta, no puedo evitar manifestar que no me parece una temporada para seguir intentando estar entre los teatros de primer nivel. Habrá que ser paciente y tomarlo como una temporadita de transición; como bajar un año a segunda división para coger fuerzas y reconstruir un equipo que pueda optar al siguiente a jugar la Champions (este ejemplo futbolero lo pongo por si me lee alguna lumbrera de la conselleria o del IVAC, que sepan de qué hablo).

Lo siguiente que hay que dejar muy claro es que el nuevo equipo de gobierno de Les Arts no tiene la más mínima responsabilidad, ni para lo bueno ni para lo malo, que pueda derivarse de esta programación. Es un paquete bomba que se han encontrado en el despacho del ex intendente, quien andaba cerrando esta programación cuando se marchó y ha habido que acogerse a la misma si queríamos tener algo. Y no sólo eso, intuyo que además la estampida de Biondi en abril habrá hecho modificar también más de una previsión, con lo que al final ha quedado una temporada con bastante poco sentido a mi juicio, aunque posiblemente resulte muy atractiva al neófito o pueda llevar a Les Arts a nuevos públicos que respondan a la llamada de títulos muy populares; pero desde luego no creo que tenga el más mínimo tirón fuera del territorio autonómico. Veo muy difícil que se vaya a viajar a València a propósito para ver óperas híper representadas, con un par de excepciones. Pero bueno, es lo que hay.

La pretemporada, que otros años se ha caracterizado por ofrecer oportunidades a jóvenes cantantes, empieza a lo grande el 17 de octubre, nada menos que con Turandot, de Puccini, con el protagonismo previsto de la soprano norteamericana Jennifer Wilson, inolvidable Brünnhilde de nuestro añorado Anillo, y el incombustible clik de Famobil Marco Berti que será Calaf por tercera vez en este teatro. Estarán acompañados por Miren Urbieta como Liú y Abramo Rosalen como Timur. La producción es la misma ya vista, revista y requetevista en Les Arts, la de las banderitas, ideada por el cineasta Chen Kaige y que para algunos aficionados siempre estará ligada a la entrañable despedida del maestro Mehta de Les Arts en 2014. Me parece bien que si se repone un título en pretemporada se procure aprovechar una producción propia, aunque no sé si tiene mucho fuste repetir por ¡¡cuarta!! vez esta Turandot. En la dirección musical se anuncia a Alpesh Chauhan, que parece que Rajoy esté comiéndose un polvorón caducado, pero no, es el nombre de un joven director británico. Están previstas seis funciones en la sala principal durante el mes de octubre. Espero que, igual que en años anteriores, se ofrezcan las localidades a precios populares.

La temporada operística propiamente dicha se inaugurará el 1 de diciembre con una nueva producción del Palau de les Arts y el Festival de Ópera de Macerata de La flauta mágica, de W.A. Mozart. Se anuncian cinco funciones más los días 4, 7, 9, 13 y 15 de diciembre. La dirección escénica correrá a cargo de Graham Vick y la musical del alemán Lothar Koenigs, ex director de la Welsh National Opera, y que no sé si estaba previsto ya en las meninges de Livermore o ha sustituido en los planes a Biondi. En el reparto nos encontramos con un hombre bastante querido en Les Arts, el tenor ruso Dmitry Korchak, como Tamino, quien estará acompañado por Mariangela Sicilia (Pamina), Mark Stone (Papageno), Tetiana Zhuravel (Reina de la Noche) y Wilhelm Schwinghammer (Sarastro). No está mal, pero no creo que tenga la relevancia que debería tener la producción de apertura oficial de la temporada.

Enero vuelve a estar en blanco de óperas, algo que ha sido habitual durante la intendencia del señor Livermore, quien aprovechaba este mes, de máxima actividad operística en todo el mundo, para dejarnos colgados mientras él se iba a presentar producciones suyas por ahí fuera.

Si esta temporada la “rareza” verdiana ha sido Il Corsaro, la próxima le toca el turno a I Masnadieri, que podrá verse los días 6, 9, 12, 15 y 17 de febrero de 2019, en una coproducción del teatro San Carlo de Nápoles y La Fenice veneciana, con dirección escénica del milanés Gabriele Lavia y dirección musical de Roberto Abbado. Tampoco sé si estaría inicialmente previsto Abbado o es otra sustitución de Biondi. En el reparto previsto se encuentran Fabio Sartori, Artur Rucinski, Dominick ChenesRoberta Mantegna o Michele Pertusi. Con todos los Verdi interesantes que aún quedan por ver en este teatro (Falstaff, Ballo in maschera, Ernani, Attila…) estos Masnadieri no es que me entusiasmen especialmente, pero bueno, al menos es la única ópera nueva que oiremos en Les Arts este año.

Los días 22, 24, 28 y 31 de marzo llegará una de las cosas que más me motiva del próximo año (por título y director), la Iolanta de Tchaikovski, con dirección musical de Henrik Nánási quien, otra temporada más y esto es una excelente noticia, regresa a Les Arts. La dirección escénica será de Mariusz Trelinski en una producción del Teatro Marinski. En el reparto aparecen los nombres de Alexander Roslavets, Gevorg Hakobyan y Boris Pinkhasovich, pero tampoco se dice nada sobre quiénes asumirán los papeles de la pareja protagonista. Esta es una ópera en un acto que apenas llega a las dos horas y que es frecuente programarla en programa doble con otra ópera corta. No parece que vaya a ser el caso de Les Arts.

En abril, los días 11, 14 y 18, con función didáctica el 16, volverá la zarzuela a Les Arts con La Malquerida, de Manuel Penella, en una coproducción del Palau de les Arts y Teatros del Canal de Madrid que se representará en la sala Martin i Soler por miembros del Centre Plácido Domingo. La dirección escénica se encomienda a Emilio López, antiguo colaborador de Livermore en numerosas producciones y de quien ya pudimos ver la Madama Butterfly de la pretemporada actual. El director musical será el sabadellense Santiago Serrate.

Como parece que menos de dos Verdi por temporada debe ser pecado livermoriano, en mayo (días 11, 14, 17, 19 y 22) vuelve a Les Arts Rigoletto. Esta vez en la conocida producción de ABAO y el San Carlos de Lisboa con dirección escénica de otro habitual en Valencia, Emilio Sagi. En la dirección musical vuelve a aparecer anunciado Roberto Abbado y en el reparto aparece, no sabemos cuánto tardará en cancelar, Leo Nucci quien compartirá el papel protagonista con Vladimir Stoyanov, Gilda será la napolitana Maria Grazia Schiavo y el Duca Celso Albelo. Si al final viene Nucci ya pueden empezar las funciones pronto para dejarle bisar hasta que cierren el parking.

La temporada finalizará con el que, de antemano, se presenta como su plato fuerte, Lucia di Lammermoor, de Donizetti, en una coproducción de la Opéra de Monte-Carlo y el New National Theatre de Tokio, con dirección de escena de Jean-Louis Grinda y musical de… a ver si lo adivináis… sí, Roberto Abbado, que después de lo poco que se ha prodigado la presente temporada, a la próxima va a chupar foso como un galeote. El reparto de esta Lucia es el que genera a priori mayor interés, con el protagonismo de la pareja formada por la soprano Jessica Pratt y el tenor chino Yijie Shi, a quienes pudimos ver el año pasado en el estupendo Tancredi que cerró temporada. Junto a ellos estará otro cantante que se prodiga bastante últimamente por Les Arts, el bajo Alexánder Vinogradov. Hay previstas seis funciones los días 22, 25, 28 y 30 de junio y 3 y 6 de julio de 2019.

Y hasta aquí el programa operístico. Una ópera en pretemporada y cinco en temporada, más una zarzuela en la Martin i Soler. Más o menos como este año. Se anuncia un recital de Lang Lang el 23F. Además tendremos conciertos con la presencia de batutas como Plácido Domingo, quien vuelve a anunciar concierto pre navideño con el Cor de la Generalitat además de un recital de ópera y zarzuela. Otros directores presentes serán Ramón Tebar, Takács-Nagy, Óliver Díaz, Roberto AbbadoMiguel Ángel Gómez Martínez, Jordi Bernàcer, Pablo RusGustavo Gimeno Christopher Franklin. Y también nos castigarán con el consabido ballet, en esta ocasión El lago de los cisnes con una compañía de Kazajistán, algo que francamente no alcanzo a comprender.

Como decía al comienzo, después de haber estado más convencido que nunca de que, esta vez sí, Les Arts se iba definitivamente al hoyo, encontrarse ahora con una temporada anunciada con Turandot, Flauta Mágica, Masnadieri, Iolanta, Rigoletto y Lucia, debería ser motivo de satisfacción. Si además de eso se trata de óperas que, casi con toda seguridad, van a dar muy buenos resultados en taquilla; y si encima se perciben algunos gestos y comportamientos en los nuevos gestores de Les Arts que animan a ser optimistas respecto a la evolución de los acontecimientos en los próximos meses, parece que debería acabar esta entrada justo al contrario de como la empecé, manifestando mi incondicional alegría ante el anuncio de la temporada. Pero no puedo evitar sentirme un poco decepcionado.

Las temporadas de Livermore siempre han tenido un par de títulos súper populares  que se unían a otras obras menos conocidas y a incursiones en todo el repertorio, desde el barroco al siglo XX. Este año tenemos 4 títulos de los más populares del repertorio (Turandot, Flauta, Lucia y Rigoletto) y dos menos conocidas, aunque una de Verdi y otra de Tchaikovski. Y de esas seis, cinco ya se han representado en Les Arts, únicamente Masnadieri es novedad. Por supuesto, para evitar sarpullidos y náuseas del ex intendente, ni Wagner, ni Strauss ni nada que huela a germánico más allá de Mozart. Este año ni el repertorio francés tiene presencia, sólo el ruso con Iolanta y el resto, aparte de la Flauta, ópera italiana. Y por lo que respecta a la variedad de estilos o periodos compositivos, La Flauta es de 1791, pero el resto son de 1835 (Lucia), 1847 (Masnadieri), 1851 (Rigoletto), 1892 (Iolanta) y 1926 (Turandot). Poca diversidad.

Ya sé que algunos me estarán poniendo a parir por mirar con lupa una programación de emergencia para salvar el tipo, lo siento. Desde luego si Livermore no hubiera dimitido y nos estuviera presentando ahora esta temporada os aseguro que mi tono sería muchísimo más duro. Esperaba que el armazón que estuviera montando fuera más interesante de lo que ha acabado siendo que casi me ha recordado al programa de una compañía búlgara itinerante. Confiaba en que hubiera dejado algún otro Britten apalabrado, o incluso, iluso de mi, que se hubiera acordado de que este año se conmemora el centenario del nacimiento de Leonard Bernstein y tuviéramos una Candide, por ejemplo. Aunque Bernstein parece que tendrá presencia en el concierto que dirigirá Christopher Franklin.

En cualquier caso no quisiera transmitir mal rollo. Me lo tomaré como una temporada de transición y de hacer caja, y creo que podemos tener cierto optimismo en que el nuevo equipo gestor va a hacer lo posible por sacar esto adelante con ideas nuevas. De momento el que se vaya restableciendo una cierta estabilidad con una temporada anunciada, es muy positivo. Ahora habrá que ver cómo evoluciona la elección de director artístico y musical porque de ello sí que dependerá decisivamente el futuro de nuestro teatro.

lunes, 28 de mayo de 2018

UN PATRONATO SIN MÚSICOS


Han transcurrido ya once días desde que el conseller de Cultura, Vicent Marzà, anunciase la nueva estructura y composición del Patronato de la Fundación Palau de les Arts y una semana desde que este organismo celebrase su reunión constitutiva, en la que se dio vía libre a las bases de la convocatoria del concurso para la contratación del nuevo director artístico de la casa que salieron publicadas en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana del pasado día 21 de mayo. Y a propósito de todo eso me gustaría hacer algunas reflexiones, aun a riesgo de que se me califique de agorero o de eterno descontento.

Quiero dejar claro ante todo que, como ya he dicho en este mismo blog antes, considero una buena noticia que el nuevo Patronato de Les Arts deje de ser un órgano integrado exclusivamente por cargos políticos y se haya dado entrada a seis personas representantes de eso que se da en llamar sociedad civil. También es muy buena noticia que esas personas vayan a tener representación en la Comisión Ejecutiva de Les Arts con Susana Lloret como presidenta y Carmen Alborch, Isabel Muñoz y Pablo Font de Mora como vocales junto a la secretaria autonómica de Hacienda y el conseller de Cultura, así como el secretario autonómico de Cultura y Deporte que será el vicepresidente.

¿Qué es lo que me preocupa entonces? Pues, en primer lugar, como ya dije, me da bastante miedo que esa presencia civil en Les Arts al final sólo sirva para dar apariencia de apertura y transparencia a unas decisiones, o mejor dicho, a una ausencia de decisiones efectivas, que es lo que hasta ahora ha venido caracterizando la actuación de los representantes políticos en la gestión del teatro valenciano poniendo en serio riesgo su supervivencia como un proyecto de calidad internacional. Pero bueno, al fin y al cabo eso sólo es mi miedo particular sobre algo que todavía no ha ocurrido y que, al menos, merece un margen de confianza.

Bastante peor que eso me parece, y esto ya no tiene solución salvo que se replanteen reformar de nuevo el recién reformado Patronato, la ausencia absoluta en el mismo de músicos o de personas profesionalmente ligadas a la música o a la ópera. Ya dije el otro día que me parecía lamentable que se haya excluido del órgano de gobierno a la única persona que no era cargo político en el anterior Patronato, el director del Cor de la Generalitat, Paco Perales. No me parece de recibo que una vez que se decide reestructurar la composición de los órganos de Les Arts no haya representación en su seno de nadie del mundo de la música. Ahora mismo me atrevo a decir que los únicos que sabrán algo de ópera ahí dentro cuando se pongan a debatir serán Pablo Font de Mora y Carmen Alborch, como buenos aficionados que son, pero no dejan de ser eso, aficionados. Creo que esto es algo suficientemente grave como para que deba replantearse el nuevo Patronato dar entrada a los profesionales de la ópera o de la música que entiendo que tendrán bastante que decir respecto a la gestión de Les Arts que, si no me equivoco, sigue siendo fundamentalmente un teatro de ópera, no una empresa repostera ni un centro de investigación (aunque a veces se trate al abonado como a cobayas).

La voz del músico debería estar presente en el Patronato de Les Arts, aunque sólo sea para poder contrarrestar y rebatir con seriedad las insensateces con las que de vez en cuando nos obsequian algunos genios allí presentes, como el patrono señor director general del Instituto Valencià de Cultura y ex director de la Mostra de Mim de Sueca, Abel Guarinos, diciendo majaderías como que el Cor de la Generalitat lo que necesita son “voces jóvenes”. Más bien me parece a mí que es el IVC el que necesita cabezas jóvenes y pensantes, no soportes para llevar el sombrero. Lo que necesita el Cor básicamente es que se le respete, que después de 30 años demostrando su excelencia internacional y siendo víctimas, que no causantes, de la irregularidad de la situación en la que se les ha mantenido, ahora se les repare esa situación de la única manera posible, inventándose lo que haga falta para consolidar y mantener a este conjunto de músicos que, como tantas veces he dicho, son un activo cultural principal de la Comunitat y como tal ha de ser tratado y valorado, con la excepcionalidad que sea precisa, como se ha hecho en otras ocasiones con cosas bastante menos relevantes para la cultura. De momento al Cor se le sigue faltando al respeto y, tras detener los paros previstos en Tosca con promesas de soluciones urgentes, el señor este de la Mostra de Mim en la última reunión con los representantes del Cor llegó de nuevo con las manos como la cabeza, vacías. Así que, por si queríamos más animación, de nuevo la huelga del Cor de la Generalitat, esta vez para el estreno de La Damnation de Faust, está sobre la mesa.

La situación en la Orquestra de la Comunitat Valenciana está aparentemente más tranquila, pero no mejor. La falta de soluciones al necesario reforzamiento de la plantilla titular, el descabezamiento de la orquesta tras la marcha de Biondi y la poca actividad de Abbado y la incertidumbre sobre el futuro de la dirección musical, sólo puede deteriorar más una agrupación que sigue perdiendo miembros y que, al igual que ocurre con el Cor, debería ser un objetivo prioritario el mantenerla como el referente musical internacional que ha sido y deberíamos desear que siga siendo. Recientemente Rosa Solà realizó en Valencia Plaza unas reflexiones al respecto para chuparse los dedos que suscribo completamente y que podéis leer AQUÍ.

Señoras y señores del nuevo Patronato, ustedes deberían ser los primeros interesados en que la voz de los músicos se escuche en ese organismo, les resulte cómoda o incómoda, porque eso les acercará a la realidad y permitiría una gestión más eficiente.

Es verdad que con el nuevo equipo de gobierno de Les Arts se abre una luz de esperanza a que las cosas puedan ir mejorando, pero la situación requiere actuaciones urgentes. El nombramiento de director artístico y aclarar la dirección musical de la casa son acciones prioritarias. Más allá de concursitos y apaños formales hay que tomar decisiones ya, porque si se permite que se echen a perder el Cor de la Generalitat y la Orquestra de la Comunitat Valenciana y disminuya su excelencia, el proyecto de Les Arts dejará de tener sentido. La calidad de sus cuerpos estables es lo que pone en valor hoy por hoy a Les Arts en el ámbito nacional e internacional y su defensa debe ser el objetivo numero 1 de sus gestores. Lo demás es secundario.


viernes, 18 de mayo de 2018

RENOVACIÓN DEL PATRONATO DEL PALAU DE LES ARTS


Cinco meses y medio después (que se dice pronto) de que Davide Livermore presentase su dimisión como director artístico del Palau de les Arts, parecen darse por fin los primeros pasos efectivos para intentar empezar a enderezar el rumbo del teatro valenciano. El conseller de Cultura Vicent Marzà anunció ayer en rueda de prensa que el próximo lunes tendrá lugar la reunión constitutiva del nuevo Patronato de la Fundación Palau de les Arts que, a su vez, anunciará las bases de la convocatoria del concurso para la contratación del nuevo director artístico de la casa.

La primera buena noticia es que se anuncia una Presidencia del Patronato desvinculada de cargos políticos y con una intensa relación con el mundo de la cultura y el mecenazgo en nuestra ciudad, en la persona de Susana Lloret, vicepresidenta y directora general de la Fundación Per Amor a l’Art. Esa apertura del Patronato a la sociedad civil se completa además con la introducción de otras cinco personas más como son: la ex ministra de Cultura y patrona del Teatro Real, Carmen Alborch; Isabel Muñoz, que fue directora del Centro de Investigación Príncipe Felipe; José Remohí, del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI); Rafael Juan, empresario; y el presidente de la Asociación Amics de l'Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana, Pablo Font de Mora.

Esto sin duda es una noticia que invita al optimismo de quienes, entre los que me incluyo, llevamos años abogando por un Patronato menos político. El problema es que, aunque se ha dado entrada a esas personas, los miembros del Patronato que lo son en función de sus cargos políticos, aumentará respecto a la anterior composición, pasando de 8 a 12, o sea doblando el de “representantes de la sociedad civil”. Entre estos cargos políticos se quieren reservar dos asientos al Ministerio de Cultura, a ver si alguna vez se digna mirar hacia Valencia más allá de para venir a la playa a chupar cabezas de gamba, y se animan a integrarse en Les Arts y a aumentar el actualmente insultante apoyo económico al teatro. Del antiguo Patronato parece que cae también la única persona que no era cargo político, el director del Cor de la Generalitat, Paco Perales, lo cual es una lamentable noticia, pues se pierde una de las voces más sabias de la música valenciana y los músicos dejarán de estar representados.

Por supuesto que esta estructura, al menos sobre el papel, es infinitamente mejor que lo que había, pero permitidme que muestre cierta desconfianza inicial. Si de verdad esa apertura a la sociedad del órgano de gobierno de la Fundación se hace efectiva y la sociedad civil tiene voz decisiva en los acuerdos del Patronato, entonces estaremos en la buena senda; ahora bien, no me gustaría nada que esta nueva estructura no fuese más que una renovación del desgastado maquillaje de los representantes políticos en Les Arts y al final solo sirviese para dar una apariencia de apertura y transparencia a unas decisiones en la misma línea que las que se han venido adoptando poniendo en peligro el futuro del teatro. Espero fervientemente que no sea así. Y será obligación de esas seis personas que se incorporarán al Patronato permanecer vigilantes para que no les tengan sólo de comparsas. Por otra parte, habrá que ver cuál va a ser la composición definitiva de otro órgano, la Comisión Ejecutiva, que será la que efectivamente vaya marcando el rumbo de la gestión.

Otra buena noticia anunciada ayer es el nombramiento de Plácido Domingo al frente de una nueva Comisión de Mecenazgo de Les Arts. Es motivo de enorme satisfacción que este gran artista decida seguir implicándose personalmente en el futuro de nuestro teatro pese a todo lo que ha caído. Pocos perfiles más apropiados habrá desde luego para buscar apoyos económicos nacionales e internacionales a la ópera en Valencia que el maestro Domingo, a quien le deseo mejor fortuna en esta singladura que la que tuvo Helga Schmidt cuando le vendieron la moto de dirigir el mecenazgo del teatro.

Y también pienso que es una buena noticia la confirmación de Francisco Potenciano como director gerente.

Respecto al concurso que se pretende convocar para la contratación del nuevo director artístico, espero que a partir del lunes, cuando se anuncien las bases del mismo, se despejen algunas de las muchas dudas que todavía existen sobre este proceso selectivo. De momento ya es un hecho constatado que no se han cumplido los plazos previstos y en junio no habrá todavía nombramiento. Dice el conseller que “hemos avanzado todo lo rápido que hemos podido, pero estas cosas requieren su tiempo”, una gran frase que pasará a los libros de politología y que en realidad quiere decir “dije una fecha a pitopito porque no tenía ni puñetera idea de lo que cuesta montar un tinglado de estos”.

Y otra cosa que no entiendo o no ha explicado bien Marzà es que, después de anunciar una convocatoria pública, imagino que con unos méritos a valorar, hable de que el proceso será confidencial. Entiendo que quiera avisar a posibles concursantes de que no van a ir pregonando quién se va presentando (cosa que conociendo el percal tampoco me atrevería yo a asegurar, cuando de hecho ya se están filtrando algunos nombres), pero espero que si se empeñan en establecer unos baremos (que siempre me ha parecido una estupidez), se haya de ser escrupulosamente transparente a la hora de justificar por qué se elige a Pepe y no a Juan.

Bueno, a partir del lunes veremos cómo va evolucionando la cosa. Más allá de las dudas, como decía al comienzo, lo principal es que parece empezar a desbloquearse la situación, lo que es fundamental para evitar que la imagen del teatro siga dañándose, y que algunas de las líneas que se apuntan no tienen mala pinta. Pondremos una vela a San Judas Tadeo.