lunes, 26 de septiembre de 2016

PREMIOS HELGA DE ORO 2016. LOS GANADORES


Los Helga de Oro 2016 ya están adjudicados. Los lectores han votado y decidido el destino definitivo de las estatuillas virtuales que premian en este blog lo mejor de la temporada operística 2015/2016 en el Palau de les Arts.

Lo primero que debo hacer es agradeceros que me sigáis el rollo y hayáis vuelto a participar dejando vuestros votos en las diferentes categorías propuestas. Como siempre repito, estos premios nunca han tenido otro objetivo que el de pasar un buen rato e intentar reflejar la opinión del público de Les Arts respecto de lo visto y escuchado la temporada anterior.

La producción claramente vencedora de este año ha sido A midsummer night’s dream, la ópera de Benjamin Britten que cerró la temporada pasada y que no sólo ha obtenido el premio al mejor espectáculo, sino que se ha llevado también los correspondientes a dirección escénica, mejor bajo/barítono y mejor soprano. Es decir, 4 de los 7 Helga de Oro. Los otros tres premios se han repartido entre Macbeth (mejor dirección musical y mejor mezzosoprano) y Sansón y Dalila (mejor tenor), habiendo quedado sin recompensa importantes producciones como Idomeneo o Aida.

Los galardonados de este año han sido:

Helga de Oro 2016 a la mejor dirección escénica: Paul Curran por A midsummer night’s dream

Después de haber logrado la victoria en esta categoría durante los tres años anteriores de forma consecutiva, el actual Intendente Juanpalomo y chicoparatodo del Palau de les Arts, Davide Livermore, se ha quedado esta vez sin estatuilla y se ha de conformar con el segundo puesto. El premio ha ido a parar de forma incuestionable y merecidísima al escocés Paul Curran por su excepcional trabajo en A midsummer night’s dream, una producción del Palau de les Arts que no sólo ha ofrecido la mejor labor escénica de la temporada, sino probablemente una de las mejores de la historia de este teatro. Sus grandes virtudes han sido un trabajo magistral de dirección de actores, una fuerza visual hipnótica, y un entendimiento perfecto de la obra de Britten, sabiendo recrear visual y escénicamente las diferentes atmósferas que dibuja la partitura.
Paul Curran (A midsummer night’s dream):  35 votos
Davide Livermore (Idomeneo): 8 votos
Alexander Herold (Café Kafka): 2 votos

Helga de Oro 2016 a la mejor dirección musical: Henrik Nánási por Macbeth

En casi todas las categorías los ganadores han obtenido una victoria clara, destacándose desde el comienzo mismo de las votaciones. No ha sido este el caso del premio a la mejor dirección musical que ha estado reñidísimo hasta el final y se ha resuelto por apenas 2 votos de diferencia entre Henrik Nánási y Roberto Abbado. El italiano hizo un destacado y meritorio trabajo en A midsummer night’s dream, pero pienso que también en este apartado la decisión del público hace justicia premiando la espléndida dirección de Henrik Nánási de Macbeth, lo mejor sin duda de la ópera que inauguró la pasada temporada. Este año está previsto que vuelva a visitarnos el director húngaro con Werther. Esperemos que mantenga la calidad demostrada en sus anteriores subidas al podio de Les Arts.
Henrik Nánási (Macbeth): 20 votos
Roberto Abbado (A midsummer night’s dream): 18 votos
Fabio Biondi (Idomeneo): 10 votos

Helga de Oro 2016 al mejor tenor: Gregory Kunde (Sansón en Sansón y Dalila)

Pese a que se vio obligado a cantar lesionado en Sansón y Dalila y hubo de replantearse a última hora todo su trabajo en escena, el tenor Gregory Kunde, nos ofreció una recreación vocal para chuparse los dedos del personaje de Sansón, combinando con sabiduría lirismo y fuerza dramática, siendo el claro vencedor en la categoría al mejor tenor de la temporada. No ha estado precisamente caracterizado el año operístico pasado por la abundancia de actuaciones tenoriles dignas de reseñar, pero el rendimiento del tenor norteamericano como líder liberador de los hebreos pienso que es el justo ganador del premio. También es para Kunde el segundo puesto por su labor en Idomeneo, aunque a mucha distancia de los votos obtenidos como Sansón.
Gregory Kunde (Sansón): 34 votos
Gregory Kunde (Idomeneo): 6 votos
Giorgio Berrugi: 3 votos

Helga de Oro 2016 al mejor bajo/barítono: Conal Coad (Bottom en A midsummer night’s dream)

Curiosamente, también se vio obligado a cantar lesionado en las primeras funciones el ganador del Helga de Oro 2016 en el apartado de mejor bajo/barítono, el veterano neozelandés Conal Coad que nos brindó un inigualable Bottom en A midsummer night’s dream, derrochando inteligente comicidad, sin caer en exageraciones, y con autoridad vocal. Su victoria ha sido también incontestable obteniendo el mayor número de votos de todos los candidatos en todas las categorías y el mayor porcentaje (83%).
Conal Coad: 36 votos
André Heyboer: 6 votos
Gabriele Viviani: 1 voto

Helga de Oro 2016 a la mejor soprano: Nadine Sierra (Titania en A midsummer night’s dream)

Otro galardón más para la producción de A midsummer night’s dream es el correspondiente a la mejor soprano de la temporada, que ha recaído en la norteamericana Nadine Sierra, quien el año pasado fue también candidata al premio por su labor en Don Pasquale, pero se tuvo que conformar con el segundo puesto. En esta ocasión su estupenda y meritoria encarnación del papel de la reina de las hadas, Titania, en la ópera de Britten, ha sido valorada por la mayoría de los votantes; quedando en segunda posición, a no mucha distancia, la valenciana Carmen Romeu, en lo que creo que es el justo reconocimiento a un trabajo muy complicado como la Elettra de Idomeneo que solventó con calidad y profesionalidad.
Nadine Sierra: 25 votos
Carmen Romeu: 18 votos
María José Siri: 4 votos

Helga de Oro 2016 a la mejor mezzosoprano: Ekaterina Semenchuk (Lady Macbeth en Macbeth)

No ha habido mucho suspense tampoco en la categoría del premio a la mejor mezzosoprano, donde desde el inicio se destacó claramente Ekaterina Semenchuk por su interpretación de Lady Macbeth. Posiblemente no sea la Lady Macbeth del siglo, pero en mi opinión también es justo el galardón, pues se le debe reconocer a la cantante rusa la entrega, valentía y fuerza dramática que procuró imprimir al personaje, con un fraseo no precisamente destacable por su italianidad, pero incisivo e intencionado. A bastante distancia han quedado la Dalila de Varduhi Abrahamyan y el Idamante de Monica Bacelli.
Ekaterina Semenchuk: 30 votos
Varduhi Abrahamyan: 10 votos
Monica Bacelli: 5 votos

Helga de Oro 2016 al mejor espectáculo de la temporada: A midsummer night’s dream

En esta categoría he de manifestar una doble sorpresa. La primera es que si a principio de la temporada pasada hubiese tenido que apostar cuál iba a ser la ganadora, no se me hubiera ocurrido ni de lejos vaticinar que  A midsummer night’s dream iba a quedar por delante de Sansón, Aida o Idomeneo. La segunda de las sorpresas es que, una vez finalizada la temporada y visto y oído todo lo ofrecido, estaba convencido de que la victoria de la ópera de Britten en este apartado iba a ser muchísimo más contundente de lo que ha sido (65%), pues creo que caben pocas dudas acerca de que ha resultado, con mucha diferencia, la producción más redonda de todas las que han pasado por el coliseo valenciano.
A midsummer night’s dream: 30 votos
Macbeth: 11 votos
Idomeneo: 5 votos

Bueno, pues hasta aquí los premios de este año. Como siempre digo, espero que dentro de doce meses, más o menos, podamos seguir por aquí hablando de premiar lo bueno que nos ofrezca el presente ejercicio operístico que se inicia el próximo sábado, 1 de octubre, con L’Elisir d’amore que abre la pretemporada y del que ya os procuraré trasladar mis impresiones.

Gracias de nuevo a todos los que habéis participado.

martes, 20 de septiembre de 2016

PREMIOS HELGA DE ORO 2016. LOS FINALISTAS

Muy a mi pesar cada día tengo este blog más abandonado. Casi sin darme cuenta nos encontramos ya a punto de que se inicie la pretemporada 2016/2017 en el Palau de les Arts, y todavía no se ha hecho la votación y adjudicación de las celebérrimas estatuillas Helga de Oro, esos premios ficticios que me saqué de la chistera hace 7 años, para que los lectores del blog, mediante votación, designen lo que más les ha gustado de entre lo que se ha visto y escuchado en Les Arts la temporada anterior.

Al igual que hice el año pasado he preseleccionado directamente, con mi personal y discutible criterio, a tres candidatos por categoría y he optado porque no haya tampoco esta vez Helga Abucheadora, el premio que designaba lo peor de la temporada.

Las encuestas para que podáis votar y elegir a los premiados de la temporada 2015/2016, se encontrarán disponibles en la columna de la derecha del blog hasta las 21 horas del próximo lunes 26 de septiembre. Si accedéis desde dispositivos móviles, para ver las encuestas posiblemente tengáis que pinchar, al final de la página, la opción “ver versión web”.

Como siempre digo, podéis votar a todas o sólo a alguna de dichas categorías y, dentro de ellas, hacerlo a uno o varios candidatos, aunque es preferible que se vote tan sólo a uno. El sistema de voto está chupado y no tiene complicación, pero, como repito también todos los años, las encuestas de blogger son una defecación insertada en un palitroque y a veces hay que insistir en el voto hasta que queda contabilizado. Fijaos bien en que vuestro voto quede sumado al total.

Bueno, pues este año los finalistas a los premios Helga de Oro 2016 son:

Mejor dirección escénica
En este apartado habrá que elegir entre: la vistosa puesta en escena concebida por el Intendente Davide Livermore para la producción propia del Palau de les Arts que vimos en abril de Idomeneo, convirtiendo al héroe mozartiano en un viajero espacial con referencias al cine de ciencia ficción; el ingenioso trabajo de Alexander Herold para Café Kafka, otra producción propia del Palau de les Arts, en la que la ópera de Francisco Coll fue objeto de una puesta en escena luminosa y colorida, muy ajustada a la abstracción argumental y la paleta orquestal de la obra; y la mágica y divertida propuesta del escocés Paul Curran para otra producción propia del teatro valenciano, A midsummer night’s dream, la ópera de Britten que cerró la pasada temporada, con un impecable trabajo de dirección de actores en medio de una hechizante atmósfera.

Mejor dirección musical
Los tres trabajos de batuta que creo que han sido más destacados este año, son los del joven director húngaro Henrik Nánási, que cada vez que viene a Les Arts nos conquista, en esta ocasión por la claridad y equilibrio en su lectura de puro sabor verdiano del Macbeth que inauguraba la pasada temporada; Fabio Biondi, por la frescura y pulso narrativo que el director italiano nos brindó en Idomeneo, en lo que considero que ha sido su mejor labor en Les Arts hasta la fecha; y el del otro codirector titular de la casa, el también italiano Roberto Abbado, por su excelente dirección de A midsummer night’s dream, en la que supo destacar, con claridad y precisión, la variedad de colores de la partitura.

Mejor Tenor
En este apartado, la omnipresencia de Gregory Kunde en nuestro teatro y la escasez de otras interpretaciones especialmente relevantes, hace que tan sólo haya dos candidatos al premio de la categoría: el italiano Giorgio Berrugi, quien, pese a la brevedad del papel, destacó como Macduff en Macbeth; y, por partida doble, el ahijado de Les Arts, Gregory Kunde, quien ofreció un estupendo Sansón en Sansón y Dalila, a pesar de cantar lesionado; y fue también un relevante Idomeneo, conmovedor y emocionante.

Mejor Bajo/Barítono
En esta categoría posiblemente haya quien cuestione que no esté optando al premio Plácido Domingo por su interpretación de Macbeth, pero, independientemente de que mereciese o no por su labor la candidatura, me resisto a incluirle como barítono, porque no lo es, por mucho que cante papeles escritos para esa cuerda. Los finalistas son: el barítono francés André Heyboer, por la interpretación intensa y ajustada en estilo que brindó como Sumo Sacerdote en Sansón y Dalila; el barítono italiano Gabriele Viviani, que, pese a su cierta rudeza, fue un notable Amonasro de acentos verdianos en las funciones de Aida; y el veterano bajo neozelandés Conal Coad, que nos ofreció un divertidísimo Bottom, de voz imponente, en A midsummer night’s dream.

Mejor soprano
En este apartado no ha existido esta pasada temporada tanta competencia como en años anteriores y han sido muy escasas las interpretaciones relevantes. De entre ellas he querido destacar: a la uruguaya María José Siri, quien fue una Aida de muy buenas intenciones, aunque los resultados no fuesen exactamente los que algunos esperábamos de ella; a la soprano valenciana Carmen Romeu, que en Idomeneo construyó una Elettra apasionada y valiente, haciendo frente a un papel complicadísimo; y a la soprano norteamericana Nadine Sierra, quien también defendió un rol endiablado, como es el de Titania de A midsummer night’s dream, con extraordinario poderío vocal y entrega escénica.

Mejor mezzosoprano
En esta categoría tampoco ha habido el pasado año un exceso de opciones para elegir, no obstante he decidido que las seleccionadas que opten al premio sean: Ekaterina Semenchuk, quien en la ópera que abrió la temporada compuso una Lady Macbeth de gran poderío y presencia teatral; la mezzosoprano armenia Varduhi Abrahamyan, que debutó en diciembre el papel de Dalila en nuestro teatro con bello timbre y gran corrección, aunque no acabase de convencerme del todo; y la italiana Monica Bacelli, quien tampoco me acabó de conquistar porque esperaba más de ella en Idomeneo, pero reconozco que fue un Idamante de gran expresividad y variados matices.

Mejor espectáculo de la temporada
En este apartado, como digo siempre, se trata de premiar aquella producción que, valorada en su conjunto (dirección escénica, musical y solistas), nos haya parecido la ópera más redonda y equilibrada de las que pasaron por Les Arts. Las candidatas de 2016 a esta Helga de Oro son: Macbeth, Idomeneo y A midsummer night’s dream.

Hasta aquí las candidaturas que he seleccionado este año. Ahora os toca a vosotros ir a la columna de la derecha y votar. Gracias por vuestra participación.

viernes, 24 de junio de 2016

"UN SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO" (Felix Mendelssohn-Bartholdy) - Auditori Palau de les Arts - 23/06/16

Si la semana pasada se cerraba brillantísimamente la temporada operística en Les Arts con la última de las representaciones de A midsummer night’s dream, del compositor inglés Benjamin Britten; anoche se hacía lo propio en el apartado de conciertos con otra adaptación musical de la obra de Shakespeare, en esta ocasión con la maravillosa música incidental compuesta por Felix Mendelssohn-Bartholdy, Ein Sommernachtstraum (Un sueño de una noche de verano), en una versión de concierto-espectáculo que acabó resultando una tomadura de pelo aburrida y bochornosa.

Ya sabéis los que seguís este blog que no suelo escribir crónica de conciertos o espectáculos que se celebran sólo un día, pero en esta oportunidad no he podido evitar hacer pública mención de lo que considero una de las más desafortunadas experiencias vividas en el Palau de les Arts.

Hace pocos días se anunció que el director musical previsto, Ramón Tebar, principal director invitado del teatro, cancelaba su participación por motivos de salud, siendo sustituido por José Miguel Pérez Sierra, quien ya había dirigido en Valencia anteriormente La scala di seta, de Rossini, El rey que rabió, de Chapí y El dúo de La Africana de Fernández Caballero, así como un recital de zarzuela. No sé si sería por la precipitación del encargo o por una escasa adaptación al género sinfónico, pero los resultados del joven director madrileño no fueron nada buenos.

Ya en la obra que abría el concierto, la Sinfonía 3 (Escocesa), también del compositor alemán, los bostezos provocados desde el podio fueron lo más relevante, junto a unos inhabituales desajustes y fallos en la orquesta, sobre todo en los metales. La dirección de Pérez Sierra fue sosa, plana y sin alma; una mera faena de aliño que ni siquiera parecía capaz de interesarse en reconducir aquello que se desmandaba. Por parecidos derroteros transcurrió musicalmente la segunda parte de la velada, mejor en conjunto en la vertiente orquestal que la primera, pero con una batuta insustancial a la que se le escapaban vivos todos los recovecos y matices de una espléndida partitura.

Lo mejor de la noche estuvo en las breves intervenciones del Cor de la Generalitat, aunque también se echase de menos una dirección más cuidadosa que hiciese brillar como merece pasajes como el acompañamiento del coro en Kommt, einen Ringel.

Cumplieron con corrección las solistas del Centre Plácido Domingo, Elisa Barbero y Federica di Trapani, aunque esta última se perdiese con la letra en un momento dado.

Lo peor, en cualquier caso, no fue el apartado musical, sino el presunto espectáculo ofrecido en Ein sommernachtstraum. Se anunció un concierto espectáculo cuya concepción artística firmaba Allex Aguilera, con la participación de la actriz Rossy de Palma para encargarse del recitado de los fragmentos de la obra de Shakespeare introducidos por Mendelssohn como Melodrama, y traducidos esta vez al castellano.

Para la ocasión se inhabilitaron las tres primeras filas del infame Auditori, avisándonos hace una semana a los espectadores que habíamos comprado entradas en esa zona que se veían obligados a cambiarnos de localidad por los requerimientos escénicos, con el agravante de que, al haberse vendido ya gran parte del aforo, el asiento ofrecido fue bastante peor que el que habíamos adquirido al principio de temporada. Obviamente esto son gajes del abonado. No me parece bien que la falta de previsión del teatro origine que se acabe perjudicando a quienes compramos nuestra entrada con mucha antelación, pero eso no es lo principal. Lo que me parece inaceptable es que me quiten de mi localidad para defecarse en ella.

El motivo de inhabilitar las primeras filas fue colocar una especie de pasarela cubierta de horrendas flores de plástico de Todo a un eulo, en la que se ubicó durante la función a Rossy de Palma, vestida de odalisca de carnaval de Cádiz, haciendo que deambulase por ella muy de vez en cuando. ¿Aportó algo esa ubicación al concepto dramático?, no. Mejor hubiese sido dejar a la actriz arriba, junto al coro, ya que sus movimientos escénicos no fueron superiores a una carrera de caracoles tetrapléjicos y tampoco se necesitaba de cercanía al público para escucharla, pues intervino con una exagerada amplificación. Si se hubiera alejado de la platea a la actriz, además, se nos hubiera evitado la vergüenza ajena de ver cómo no había memorizado ni una línea de su papel, leyendo todas sus intervenciones con gafas de presbicia incluidas y con un nulo sentido del recitado y de chispa escénica. Su deplorable vocalización y voz sinusítica completaron una actuación lamentable. Mejor hubiese sido poner una voz en off de algún/a profesional de la locución.

El resto del espectáculo consistió en bajar la consabida pantalla de proyecciones, que ya es casi de la familia y a la que vamos a tener que ir poniendo nombre, tapando a director, orquesta, coro y solistas. Esto ya se hizo en otros espectáculos en este mismo recinto con muy buenos resultados, como en la Trilogía Romana, de Respighi, o en El castillo del duque Barbazul, de Bartok, donde, sobre todo en el segundo de los casos, hubo originalidad en la propuesta, sentido dramático y unas proyecciones que guardaban relación con lo que se contaba musicalmente, contribuyendo a realzarlo.

Ayer ocurrió justo lo contrario. Las proyecciones no tenían nada que ver con lo que se estaba contando, más allá de que la obra transcurre de noche y allí salía mucho una gran luna llena girando como un tiovivo. Aquello parecía como si alguien hubiese pensado que tenía que hacer un espectáculo visual como fuese y hubiera decidido acudir al archivo de videos de Les Arts incluyendo lo que fue encontrando, sin orden ni concierto, con unos resultados tan nefastos que costaba creerse que eran fruto sólo de la incompetencia y no de la voluntad de fastidiar al público. No eran pocos los espectadores que pude ver cómo no miraban la pantalla para no marearse ni ser castigados con la sucesión de absurdicias visuales.

Los responsables de Les Arts deberían darse cuenta de que el público está ya cansado de ver una y otra vez, producción tras producción, las mismas proyecciones, más repetidas que los capítulos de Verano azul, de oscuros nubarrones, estrellas colisionando, churretes deslizantes, lunas llenas, espermatozoides sangrientos, planetas girando, mitocondrias flotantes y tonterías varías con las que nos impidieron ver a la orquesta coro y cantantes y marearon nuestros ojos durante toda la hora que duró la estupenda música de Mendelssohn, ayer masacrada por una dirección musical inane y un concepto escénico absurdo.

Para la basura ofrecida, hubiera sido mucho mejor limitarse a una versión en concierto clásica, sin tonterías, y sin ese temor que parece inundar este teatro en la etapa Livermore a que el público se aburra si le das sólo música y canto.

Siento ser tan duro porque me consta que ese espectáculo lleva detrás el esfuerzo y trabajo de técnicos y profesionales que se limitan a hacer eficientemente lo que se les manda.

El público llenaba prácticamente la sala, nuevamente con abundante presencia de gente joven. Por allí estaban el maestro Plácido Domingo y el Intendente Livermore, quien no se dejó ver durante las representaciones de Britten, pero que ayer estuvo presente en esta ñorda vespertina. Mención negativa merecen quienes no dejaron de hacer fotos con flash durante toda la representación, especialmente una pareja de avanzada edad presente en la primera fila. Entiendo que se aburriesen, pero molestaban aún más al resto de público e intérpretes. Cuando finalizó la obra hubo tibios aplausos que se transformaron en audible abucheo a la salida de los responsables del concepto artístico. Fue significativo que la mayor ovación de la noche se produjo justo tras la primera retirada de escena tras los saludos, cuando sólo quedaron en el escenario los músicos de la Orquestra de la Comunitat Valenciana y el Cor de la Generalitat

Es una lástima que tras la última y mejor producción operística de la temporada que nos causó tan buen sabor de boca, nos tuviésemos que chupar anoche este arenque podrido que nos deja con halitosis.