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lunes, 18 de marzo de 2013

RUISEÑORES CONTRA PETARDOS

"El ruiseñor está cantando" - Mikhail Nesterov - 1918

Son ya demasiados días de fiestas falleras. Ya sé que están a punto de acabar, pero me estoy empezando a dar miedo a mí mismo, porque cada vez me deleito más fantaseando con mi imagen, metralleta en mano, convertido en un nuevo Michael Douglas en “Un día de furia”.
 
Respeto muchísimo a los que se lo están pasando bomba (nunca mejor dicho) a costa de fastidiar a los demás, pero ya se me ha encendido la luz de la reserva en mi límite de aguante del ruido permanente, el olor a aceite requemado y a orín, el pasodoble del maestro Padilla y las calles tomadas por carpas del tamaño de la catedral de Burgos y por legiones de seres sin raciocinio, moviéndose sin rumbo, que te hacen pensar que te has colado en un capítulo de “Walking Dead” (en este caso Walking Drunk).

Así que para intentar cambiar el chip, y mientras en el exterior parecen estar reproduciendo el ataque a Pearl Harbor, he pensado en traer una selección de canciones en diferentes idiomas que tienen como denominador común estar todas dedicadas al ruiseñor, ese pajarillo tan cursi al que, no obstante, me une cierto cariño por formar parte del título de la novela y película que dieron a conocer al auténtico Atticus Finch.

Además nos viene que ni pintado, pues una de las características de este ave es que no se calla ni de noche y que, cuanto más ruido ambiente hay, más aumenta el puñetero el volumen de sus trinos y silbidos para hacerse oír. En cualquier caso, el ruiseñor siempre ha sido símbolo de la perfección en el canto, de ahí que esté presente en innumerables composiciones a lo largo de toda la historia de la música. Hoy he querido traer al blog una pequeñísima muestra de algunas de ellas.

Podríamos empezar, por ejemplo, con uno de los más grandes compositores de lied que ha habido, como es Franz Schubert (1797-1828), quien, como no podía ser de otra forma, tiene entre sus páginas más conocidas varias canciones dedicadas al pajarito pesado este. Una de ellas es la breve pero bellísima “An die Nachtigall” (Al ruiseñor), basada en un texto de Matthias Claudius (1740-1815), y que podemos escuchar ahora cómo la cantaba nada menos que Christa Ludwig:


video de bert muzieklexicon

Otro de los lied que Schubert dedicó al ruiseñor, en este caso a su muerte, fue este “Auf den tod einer Nachtigall”, compuesto sobre un poema de Ludwig Heinrich Christoph Hölty (1748-1776), que nadie cantó mejor que el gran Dietrich Fischer-Dieskau:


video de sorrisoilparadiso

Otro reputado compositor de lied en lengua alemana fue Johannes Brahms (1833-1897), quien también dedicó al ruiseñor varias de sus canciones, la más popular de las cuales es posiblemente la titulada precisamente “Nachtigall” (Ruiseñor), con texto de Christian Reinhold (1813-1856), y que es la primera de las seis canciones que integran su Opus 97. Podemos escucharla ahora en la delicada versión que nos brinda Anneliese Rothenberger acompañada al piano por Gerald Moore:


video de NoeckesHarfenschall

Sin cambiar de idioma, damos un salto en el tiempo hasta 1907, año en que el austriaco Alban Berg (1885-1935) compondría, sobre un texto de Theodor Storm (1817-1888), esta joya titulada “Die Nachtigall”, perteneciente al conjunto de lieder publicado como “Siete canciones de juventud”. He elegido en esta ocasión la interpretación de la mezzosoprano sueca Anne Sofie von Otter:


video de jussibjorling

Dejando atrás el lied y adentrándonos en la mélodie o canción francesa, también encontramos aquí más de una referencia al ruiseñor, por ejemplo esta “Au rossignol” que compuso Charles Gounod (1818-1893) sobre un poema de Alphonse Marie Louis de Lamartine (1790-1869) y que cantaba así de bien la legendaria Ninon Vallin:


video de Alma Winemiller

No podía faltar hoy tampoco esta preciosidad titulada “Le rossignol des lilas”, que escribiese en 1913 el compositor de origen venezolano Reynaldo Hahn (1874-1947) sobre texto de Léopold Dauphin y que podemos disfrutar en la estupenda versión que ofrece la estadounidense Susan Graham acompañada al piano por Roger Vignoles:


video de MrRobuso

Siguiendo con ruiseñores en francés, pero en un tono menos poético y más pirotécnico y exhibicionista, tenemos esta aria del ruiseñor, perteneciente a la música incidental compuesta en 1902 para la obra “Parysatis” por Camille Saint-Saens (1835-1921) y que le escuchamos a la soprano Rita Streich. Reconozco que este fragmento me suele provocar el buscar una escopeta de perdigones:


video de inca48

También en el repertorio ruso nos encontramos con cantarines ruiseñores, como este “Solovej” (El ruiseñor) que compuso Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893), sobre un poema de Aleksandr Pushkin (1799-1837) en 1866, dentro del conjunto de doce canciones que integran su opus 60. Aquí os dejo la versión que interpretase otra voz legendaria, la del bajo ruso Feodor Chaliapin:


video de operbathosa

Siguiendo con los pajaritos rusos tenemos también este “El ruiseñor y la rosa”, de Nikolai Rimsky-Korsakov (1844-1908). Se trata de la segunda de las cuatro canciones de su opus 2, escrita sobre un texto del poeta Aleksey Vasilievich Koltsov (1809-1842) y que interpreta en este video la también rusa Anna Netrebko:


video de Onegin65

Y en castellano no nos privamos tampoco de los gorgoritos del ruiseñor, por ejemplo con la romanza “Era una rosa que un jardín”, también conocida como “Canción del Ruiseñor”, de la zarzuela “Doña Francisquita” del compositor catalán Amadeo Vives (1871-1932), que nos canta aquí la soprano granadina Mariola Cantarero:


video de rexeterna

Bueno, pues creo que por hoy ya está bien de ruiseñores, que por menos de nada acabo trayendo a Joselito... Sé que se quedan muchos fuera, pero otra vez será. De momento espero que esta selección de pajaritos os compense un poco del estruendo fallero a los que lo estéis sufriendo.

Pum, pum… porropopum.
 

domingo, 8 de julio de 2012

"JE ME SOUVIENS" - REYNALDO HAHN

“Mujer de azul leyendo una carta” (1663/1664) – Johannes Vermeer – Rijksmuseum

Hace ya bastante tiempo que no visita el blog la mélodie, y las buenas costumbres no se deben perder nunca, sobre todo en estos tiempos que vivimos tan llenos de sobresaltos económicos y medioambientales, en los que siempre es de agradecer un paréntesis musical que pueda aportarnos unos fugaces momentos de paz.

De Reynaldo Hahn (1874-1947) ya he escrito en alguna ocasión. El compositor de origen venezolano está considerado hoy en día, con toda justicia, uno de los más reputados autores de mélodies, género que comenzó a cultivar siendo apenas un adolescente, convirtiéndose en una figura habitual en las reuniones de los salones parisinos de finales del siglo XIX y principios del XX, llegando a componer más de un centenar de este tipo de obras.

En 1955, ya fallecido Hahn, los herederos del compositor hicieron llegar a la prestigiosa editorial musical Éditions Salabert nueve manuscritos originales inéditos, que se publicaron agrupados bajo el título “Neuf mélodies retrouvées” (Nueve canciones reencontradas). La selección no parece guardar ningún criterio y entre estas nueve piezas encontramos textos de diferentes autores, entre ellos de Guillot de Saix (1885-1964), un dramaturgo francés muy popular por sus adaptaciones teatrales de novelas de autores universales clásicos, y con un merecido prestigio por sus traducciones al francés de las obras de Oscar Wilde.

Precisamente una de esas traducciones fue el año pasado objeto de una curiosa polémica en Inglaterra, al estrenarse en el King’s Head Theatre de Londres (el teatro-pub del que ya escribí en otra ocasión, donde representan óperas y obras de teatro) una presunta creación inédita de Wilde titulada “Constance”, traducida por Guillot de Saix y cuya autenticidad se han empeñado en negar los herederos del escritor británico, quienes sostienen que fue obra del traductor francés a partir de algunas notas de Wilde.

Pero bueno, vamos a la música, porque yo realmente lo que quería traer hoy al blog es la primera de las canciones de la colección “Neuf mélodies retrouvées”. Se trata de “Je me souviens” (Yo recuerdo), también conocida como “Un soir, au reçu d'une lettre bleue” (Una tarde, al recibir una carta azul). Se dice que esa “carta azul” podría hacer referencia a un telegrama conteniendo la noticia de la muerte de un amante, que remueve entonces todos los recuerdos de los momentos pasados.

La versión que he elegido está protagonizada por la mezzosoprano norteamericana Susan Graham, una especialista en este tipo de repertorio, que aporta toda su fuerza expresiva, con un fraseo sentido y evocador y una línea melódica impecable, en esta interpretación en la que está acompañada por el pianista Roger Vignoles:


video de MrRobuso

lunes, 31 de mayo de 2010

"LA LUNE BLANCHE" - Paul Verlaine

Hombre y mujer contemplando la luna - Caspar David Friedrich - Staatliche Museum Berlin

En 1870, el poeta francés Paul Verlaine contrajo matrimonio con la adolescente Mathilde Mauté de Fleurville. Ese mismo año publicó su colección de poemas titulada “La Bonne Chanson”. En ellos describe con un enorme intimismo, cargado de emotividad, su encuentro con la amada, los paisajes en los que se desarrolla su amor y la unión con Mathilde.

El entusiasmo amoroso, la serena melancolía y el deseo de atrapar esos instantes que se presumen irrepetibles, dominan los versos de Verlaine. Uno de estos poemas, “La Lune Blanche”, es un buen ejemplo de ello. En sus breves estrofas el poeta refleja la apacible quietud y belleza de la naturaleza, como metáfora de los propios sentimientos que estaba viviendo, y define como “hora exquisita” ese momento de “vasto y tierno sosiego” en que se encontraba su alma.

Curiosamente, ese idílico bienestar descrito por Verlaine duraría poco tiempo. Exactamente hasta 1871, cuando conoció personalmente en París al joven poeta Arthur Rimbaud, con quien iniciaría una relación amorosa que culminaría en 1872, fecha en que abandonó a su esposa y a su hijo recién nacido y se fue a vivir con aquél.

Fueron numerosos los músicos que quedaron atrapados por la poesía de Verlaine y utilizaron sus versos para componer canciones, muchas de las cuales constituyen algunas de las piezas más emblemáticas de la música francesa de principios del siglo XX.

En concreto, el poema “La Lune Blanche” fue objeto de múltiples versiones, algunas de las cuales he querido traer hoy al blog.

Gabriel Fauré tomó varios de los poemas de Verlaine que integran “La Bonne Chanson” y compuso un ciclo de canciones con el mismo título. Entre ellas se encuentra “La Lune Blanche”, que podemos escuchar aquí en la voz de Anne Sofie Von Otter:


Entre las “Cuatro Melodías” que componen la Opus 13 de Ernest Chausson, encontramos también su particular visión del poema de Verlaine en la primera de ellas, “Apaisement”. Aquí podemos escuchar las cuatro canciones en la voz de Christine Schäfer:



Por último, la versión más conocida y bella del poema “La Lune Blanche”, posiblemente sea la mélodie que compuso Reynaldo Hahn, “L’heure exquise”, perteneciente al ciclo “Chansons grises”, y que, aunque ya vino al blog anteriormente, la vuelvo a traer hoy, esta vez en la voz de Susan Graham, acompañada al piano por Roger Vignoles:


video de xavisuescun

LA LUNE BLANCHE – PAUL VERLAINE

La luna blanca
luce en los bosques;
de cada rama
parte una voz
bajo el ramaje...

Oh, bien amada.

El estanque refleja,
profundo espejo,
la silueta
del sauce negro
donde el viento llora.

¡Soñemos, es la hora!

Un vasto y tierno
sosiego
parece descender
del firmamento
que el astro irisa.

Es la hora exquisita.

viernes, 4 de diciembre de 2009

REYNALDO HAHN. La música de la Belle Époque


“Calle de París, día lluvioso” – Gustave Caillebotte – 1878 – The Art Institute of Chicago

Reynaldo Hahn (1874-1947) es otro de los grandes maestros de la mélodie, habiéndonos dejado algunas composiciones de estremecedora belleza, algunas de las cuales hace bastante tiempo que quería traer al blog.

Hahn nació en Venezuela, siendo el menor de doce hermanos, hijo de madre de origen vasco y padre alemán. Cuando contaba 3 años, la familia se trasladó a París, comenzando allí inmediatamente Reynaldo sus estudios de piano, destacando enseguida como niño prodigio. A los ocho años compuso ya sus primeras canciones y a los diez entraba en el Conservatorio de París, donde tuvo como profesores a compositores de la talla de Massenet, quien fue uno de sus principales valedores.

Fue un artista enormemente versátil. Además de su faceta de músico y pianista llegó a cantar como barítono (se dice que con una voz más que notable). Se sentaba al piano en las reuniones sociales a las que acudía en los salones burgueses del París de finales del XIX, y podía pasarse veladas enteras cantando de memoria canción tras canción, tanto suyas como ajenas (o sea, el clásico plasta de la guitarra de toda reunión que se precie, pero con piano y en plena belle époque).

Aquí podemos escuchar al propio Reynaldo tocando el piano y cantando “Aimons-nous”, una mélodie de Gounod sobre un poema de Jules Barbier:



Fue también director de orquesta, especializado en Mozart, consiguiendo su mayor éxito en este campo dirigiendo a la Orquesta de la Ópera de Viena en el “Don Giovanni” del Festival de Salzburgo de 1906, y trabajó como escritor y crítico musical en diversos medios como “Le Journal”, “Excelsior” o “Le Figaro”. Precisamente, sus crónicas sobre los ballets rusos llevaron a Sergei Diaghilev a invitarle a San Petersburgo, donde asistió al estreno de “La consagración de la Primavera”, de Igor Stravinsky, con coreografía de Nijinsky, con quien mantuvo posteriormente una relación de amistad.

Reynaldo Hahn finalizó su carrera profesional como director de la Ópera de Paris, cargo para el que fue nombrado tras regresar a la capital francesa al finalizar la II Guerra Mundial.

Pese a su importante producción musical, que abarca prácticamente todos los géneros, incluyendo ópera, operetas, ballet, comedias musicales y música para el cine, la figura de Reynaldo Hahn no ha trascendido a nuestros días con la importancia de otros contemporáneos suyos, siendo más conocido durante mucho tiempo por su condición de amante de Marcel Proust, que por su obra, de la cual se han hecho especialmente populares sus composiciones para voz y piano. Precisamente fue Proust quien dijo de la música de Hahn que “nunca después de Schumann la música tuvo trazas de una verdad tan humana, de una belleza tan absoluta, para pintar el dolor, la ternura, la serenidad ante la naturaleza".

Hoy traigo aquí algunos ejemplos que permitan apreciar la sensibilidad y exquisitez de sus trabajos.

En primer lugar vamos a escuchar una de sus más celebres composiciones, que fue también una de sus primeras obras, se trata de "Si mes vers avaient des ailes", una mélodie con texto de Victor Hugo, que fue compuesta por Hahn cuando contaba 13 años de edad y que dedicó a su hermana Marie. Vamos a escucharla en la voz de la mezzosoprano norteamericana Susan Graham, acompañada al piano por Roger Vignoles:


video de xavisuescun

Mes vers fuiraient, doux et frêles,
vers votre jardin si beau,
si mes vers avaient des ailes,
des ailes comme l'oiseau.

Ils voleraient, étincelles,
vers votre foyer qui rit,
si mes vers avaient des ailes,
des ailes comme l'esprit.

Près de vous, purs et fidèles,
ils accourraient, nuit et jour,
si mes vers avaient des ailes,
ses ailes comme l'amour!

Mis versos huirían dulces y frágiles,
sobre tu hermoso jardín,
si mis versos tuvieran alas,
alas como el pájaro.

Volarían, fulgurantes,
hacia tu alma que ríe,
si mis versos tuvieran alas,
alas como el espíritu.

Cerca de ti, puros y fieles,
acudirían, noche y día,
si mis versos tuvieran alas,
alas como el
amor.


A continuación podemos escuchar a la gran soprano alemana Lotte Lehmann, en una grabación de 1949, acompañada al piano por Paul Ulanowsky, interpretando “L’Énamourée”, compuesta en la primavera de 1891 sobre un poema de Théodore de Banville:


video de ceph77

Seguidamente escuchamos al tenor canadiense Pierre Boutet, cantando“Paysage", una obra compuesta por Hahn en 1892 sobre un poema de André Theuriet:


video de lesbonnesoreilles

Ahora es la contralto canadiense Marie Nicole Lemieux quien interpreta “L’heure exquise”, una preciosa mélodie, que pertenece al ciclo de 7 canciones titulado “Chansons grises”, basada en un poema de Paul Verlaine, de quien se cuenta que cuando oyó la canción se emocionó tanto que llegó a llorar:



Para finalizar, escuchamos de nuevo a Susan Graham, acompañada de Roger Vignoles al piano, en la que posiblemente es la composición más conocida de Reynaldo Hahn, “A Chloris”, compuesta en 1916 sobre un poema de Téophile de Viau, con un acompañamiento de claros aires barrocos que se dice fue un particular homenaje a la música de J.S.Bach:


video de xavisuescun


S'il est vrai, Chloris, que tu m'aimes,
(mais j'entends que tu m'aimes bien,)
je ne crois pas que les rois mêmes
aient un bonheur pareil au mien.

Que la mort serait importune
de venir changer ma fortune
pour la félicité des cieux!

Tout ce qu'on dit de l'ambroisie
ne touche point ma fantaisie
au prix des grâces de tes yeux.


Si es verdad, Chloris, que me amas,
y he oído, que bien me quieres,
no creo que ni los propios reyes
posean una felicidad semejante a la mía.

La muerte sería inoportuna
si viniera a cambiar mi fortuna
por la felicidad de los cielos.

Todo cuanto dicen de la ambrosía
no impresiona a mi fantasía
ante la recompensa de tu mirada.

jueves, 23 de abril de 2009

SANTA HELGA SCHMIDT, ORA PRO NOBIS

Vuelve uno de estar dos semanitas de vacaciones, pensando en introducir un post sobre mi visita al Teatro alla Scala, y me encuentro con que la mayor actividad del blog sigue centrándose en las entradas que hice sobre la gestión de Les Arts.
Y, en concreto, me he topado con un mensaje anónimo al que he empezado a dar respuesta, pero dada la extensión de la misma he optado por hacer una nueva entrada, aunque ello suponga dar más relevancia de la que merece el comentario del anónimo visitante, pero creo que así centro mejor el previsible intercambio de opiniones y favorezco la intervención de terceros que puedan enriquecer el debate y, a lo mejor, convencerme de lo bien que lo hace todo Santa Helga de Les Arts.

Reproduzco el comentario anónimo:

“No teneis ni idea: la opera inagural de la proxima temporada es "Los Troyanos" de Berlioz dirigida por Valery Gergiev, con producción de La Fura dels Baus y Elisabete Matos en el papel de Cassandra.
Los cambios en Turandot, como en otras operas en muchos teatros, se deben a que los contratos se firman con mucha antelación y luego no pueden cumplirse. Lorin Maazel obligó a retrasar las fechas inicialmente previstas (contratos en Londres y Roma) y eso motivó que María Guleghina no pudiera cantar, Marco berti sólo un día (un contrato con el Met le ha impedido cantar más). Cristina Gallardo Domas todo el mundo sabe que no está bien de salud y que lleva mucho tiempo sin cantar. Más seriedad, respeto por el trabajo de los demás (ya podemos estarle muy agradecidos a Dña. Helga Schmidt sin cuyo magnífico trabajo Les Arts no ocuparía ya un lugar relevante entre los teatros de opera internacionales) y mejor información antes de escribir inexactitudes. que pena desperdiciar así estos blogs.”

Tienes razón anónimo visitante. No tenemos ni idea.
La culpa es nuestra por no haber ido a la escuela para magos de Hogwarts con Harry Potter para aprender Adivinación y Quiromancia, porque me temo que esa será la única forma de saber qué es lo que vamos a ver y escuchar en los asientos del Palau de les Arts. Aquí se compra programa en mano, pero el resultado final de lo que te encuentras es tan imprevisto como el sobre sorpresa de la tómbola, pero sin perrito piloto.

De las inexactitudes que se hayan podido decir en el blog sobre la programación de Les Arts, en modo alguno me considero responsable, al fin y al cabo no soy más que un simple aficionado a la ópera que pago mis localidades para ver los espectáculos con que tiene a bien obsequiarme la magnánima Helga, y es a ella a quien le corresponde informar verazmente a sus abonados. Si así lo hiciera, nadie especularía.

Que “Les Troyens” abre la temporada. Pues muy bien, eso es lo que pensábamos todos hasta que la misma Helga lo puso en duda (véase el diario Levante del 26 de marzo). Y, en cualquier caso, lo que es impresentable es que a estas alturas se siga sin conocer la programación para la próxima temporada, y ni siquiera quién va a ser el director musical titular. Hoy, por cierto, se vuelve a especular en la prensa con que Maazel podría continuar.

Podremos opinar de diversa forma acerca de si la gestión de Schmidt es digna de elogio o crítica. Sabemos que hay público más masoquista o menos exigente, lo cual es muy respetable, pero lo que sencillamente no es cierto es que lo que pasa aquí con los cambios de reparto e improvisación en la programación ocurra en otros teatros de ópera “relevantes”, y, si ocasionalmente pasa, sus responsables lo pagan.

Es verdad que allí (Milán, Londres, París, Nueva York, Viena, Barcelona, Berlín, Madrid, Los Ángeles, Roma…) el público está muy mal acostumbrado y cuando paga por un espectáculo y unos artistas, sabe que eso es lo que finalmente verá, salvo imprevistos de última hora. Son así de aburridos.

Aquí los imprevistos surgen nada más cerrar la venta de localidades. Y eso no puede denominarse imprevisto, sino falta de previsión, que no es lo mismo.

No es de recibo que de las 7 óperas programadas en la temporada, en 5 haya habido cambios de reparto muy relevantes respecto a los anunciados cuando se sacaron a la venta las entradas, y que prácticamente ninguno de esos cambios se haya debido a enfermedad de última hora. En una ópera como Turandot ha llegado a haber hasta 13 cambios respecto al reparto inicialmente vendido. Te aseguro anónimo visitante que eso, en cualquier teatro que se considere relevante y hasta en el Casino del pueblo, es motivo de que se exija responsabilidad a los gestores de la institución.

No puede admitirse que los cambios sean consecuencia de que los contratos se firmen con mucha antelación y luego no puedan cumplirse. Vamos a ver, si para algo sirve un contrato es para poder exigir su cumplimiento a la otra parte. Si no, no se hacen contratos ni papeles, se queda por SMS y si no vienes a cantar no te “ajunto”. Pero no olvidemos que además la Fundación Palau de les Arts, al estar financiada con fondos públicos, debe ajustarse a las normas de contratación pública, y ahí sí que no vale decir que si no se cumple no pasa nada porque, insisto, se están manejando fondos públicos destinados a un concreto fin que ha de cumplirse.

Además, Maazel, Berti, Guleghina, Giordani, pueden tener, y tienen efectivamente, compromisos con otros teatros, pero eso hay que preverlo cuando se cierran las negociaciones y, curiosamente, sus cancelaciones sólo afectan a Les Arts. Deberíamos pensar por qué: indudablemente porque aquí o se hacen peor las cosas o se le tiene menos respeto al público, o ambas cosas.

Si realmente aquí se han firmado contratos por esos artistas y luego no los cumplen porque prefieren firmar con otros teatros en las mismas fechas comprometidas previamente con Les Arts, eso debería llevar a Les Arts a reclamar su cumplimiento o la correspondiente indemnización y, además, a informar a su público de lo que está pasando. Si no se hace así, todo hace pensar que lo que ocurre es que realmente aquí se venden programaciones sin estar cerradas las negociaciones y luego se modifican en función de lo que se consigue finalmente cerrar y lo que no.

Que Cristina Gallardo no está bien de salud y que lleva tiempo sin cantar, efectivamente lo sabe todo el mundo… todo el mundo menos Santa Helga Schmidt, que hasta dos semanas antes de estrenar Turandot seguía manteniéndola en cartel. En este mismo blog ya decíamos que dudábamos de la participación de Gallardo pese a que siguiese anunciada. El problema posiblemente estaba en que si Santa Helga hubiese anunciado de entrada a Voulgaridou, la venta de localidades no hubiese estado tan animada.
Ya puestos, que anuncie el año que viene a la Callas y Di Stefano que seguro que vende más, y luego que saque a Alexia con Leonardo Dantés.

Por supuesto que hay que tener respeto a los demás, pero en este caso quien merece el respeto es el público que paga las entradas de Les Arts y el sueldo de Helga Schmidt y al que ella trata sin ningún tipo de consideración.

Que el trabajo de Helga sea magnífico, mediocre o pésimo, como decía antes, es opinable. A mi me encantaría que Les Arts fuera de verdad un teatro internacionalmente relevante, pero sinceramente pienso que la relevancia que hoy pueda tener, que es discutible, ha sido pese a la gestión de Helga Schmidt, no gracias a la misma. Yo no tengo ningún interés en que Helga Schmidt se vaya, quiero que haga las cosas correctamente.

Cuando hay dinero y facilidades para poder hacer lo que uno quiera todos podemos valer para hacer las cosas bien. Cuando se presentan las dificultades es cuando los buenos gestores se descubren, y ese no ha sido el caso de Schmidt, lamentablemente.

Por si acaso al final no vemos "Les Troyens" de Berlioz, acabo con el video del dueto Nuit d'ivresse, en las voces de Susan Graham y Gregory Kunde. Otro día os hablo de La Scala:


video de olaig100