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miércoles, 17 de diciembre de 2014

"LUISA FERNANDA" (Federico Moreno Torroba) - Palau de les Arts - 15/12/14

Menos de una semana después de la apertura oficial de la temporada de ópera en la sala principal del Palau de les Arts, con una Manon Lescaut dirigida por Plácido Domingo de resultados no especialmente satisfactorios; ayer tuvimos el estreno de la segunda obra programada, tratándose en esta ocasión de la zarzuela Luisa Fernanda, y contando, una vez más, con el protagonismo de Domingo, aunque, afortunadamente, esta vez sobre el escenario.

Sé que hay mucha gente que no soporta la zarzuela. Algunos por puro desconocimiento, otros por prejuicios y muchos porque realmente no les gusta el género. No es mi caso. No soy un fanático, pero suelo disfrutar si la obra tiene un mínimo de calidad y está bien interpretada. Sentada esta premisa, soy de los que piensa que una representación de zarzuela, igual que un ballet o un concierto sinfónico, no debería incluirse en el abono de una temporada de ópera seria.

En este caso, me consta que no se ha debido precisamente al deseo de la Intendente Schmidt, sino a la negociación con Plácido Domingo para que volviese a estar presente en nuestro teatro en las fechas que tenía disponibles, habiéndose acordado que dirigiese una ópera e interpretase esta zarzuela.

Ya comenté en mi entrada acerca del estreno de Manon Lescaut que, en mi opinión, es bueno para el teatro que Plácido Domingo pase todos los años por Les Arts. El peaje que hemos pagado este año ha sido tener que aguantarle dirigiendo a Puccini y que se nos colase una zarzuela en abono. Y los rumores apuntan a que algo parecido podría estarse fraguando para la siguiente temporada. Ya será una cuestión personal luego, interpretar si ese pago ha sido demasiado elevado o sigue compensando. Pero esto quizás sea motivo de reflexión en otro momento.

Mis sensaciones tras el estreno de esta Luisa Fernanda podría resumirlas diciendo que el nivel, en términos generales, me pareció mejor que el de Manon Lescaut, pero sin que tampoco prendiese la llama de la emoción, sino apenas en chispazos esporádicos. Por otra parte, creo que es generalmente admitido que sigue siendo mucho mejor tener a Domingo en el escenario que en el foso, y ayer tuvo momentos realmente soberbios, pero, lamentablemente, cada vez es más evidente el desgaste de su voz.

Si critiqué que la apertura de la temporada se hubiese producido en martes, tampoco puedo ser mucho más benévolo respecto a que se haya elegido un lunes para el estreno de una zarzuela, por mucho que el nombre de Domingo pueda ser un reclamo considerable. Y hasta eso podría discutirse, pues, sean cuales sean los motivos, lo cierto es que anoche la sala, aun presentando mejor aspecto que el martes pasado (sobre todo en platea), en los pisos altos seguía teniendo muchísimos huecos.

La producción presentada ayer no es precisamente nueva, ya se pudo ver en el Teatro Real de Madrid en 2006 y se ha paseado por numerosas ciudades, e incluso existe una grabación en DVD. A mí casi siempre suelen gustarme los trabajos de dirección escénica de Emilio Sagi, y en esta ocasión también ha ocurrido así.

Es cierto que la propuesta exhibe un acusado minimalismo escenográfico, pero que me resultó visualmente atractivo, suficiente para enmarcar la acción y, sobre todo, permite alejarnos un poco de visiones más clásicas que muchas veces lo que hacen es lastrar una producción de zarzuela, al acrecentar la impresión de género atrapado en el tiempo. Las calles del Madrid castizo son aquí representadas por una maqueta, un tanto absurda, en un extremo del escenario, indicándonos el lugar en que nos encontramos, y, cuando la acción se traslade a la dehesa extremeña, se cubrirá con una pañoleta y unos árboles en miniatura representando aquélla.

Curiosamente, Sagi, que ha presentado en muchas ocasiones propuestas coloristas, nos sorprende esta vez con el blanco y el negro dominando por completo la escena, como también hiciese en el Real con su Barbero de Sevilla, hasta tal punto que las banderas no ostentan colores o las típicas ruletas rojas de los barquilleros madrileños son blancas. También el vestuario de Pepa Ojanguren me parece adecuado, mientras que la iluminación de Eduardo Bravo juega un papel primordial, generando ambientes y describiendo emociones, agradeciéndose que se huya de la excesiva oscuridad que tan habitual suele ser últimamente. Una pantalla o cuadrado iluminado constituye el fondo del escenario y se hace más pequeña u oscurece cuando los sentimientos son más tristes.

En definitiva, una dirección escénica que no es especialmente original, pero tampoco recurre a la ranciedad o al absurdo, funcionando bastante bien en el apartado visual y mostrando un correcto trabajo de dirección de actores.

Al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana se situó el alcoyano Jordi Bernàcer y, después de la experiencia vivida con Plácido en Manon Lescaut, lo primero que hay que decir es que en el foso esta vez hubo un director. Aunque se apreciaron algunos pequeños desajustes puntuales, la batuta estuvo en todo momento atentísima a los atriles y al escenario, marcando entradas, enderezando errores y guiando el conjunto de forma cuidada. El único que se desmandaba era Domingo que, como suele ser habitual, le chupa un pie lo que le marquen desde el foso y va a su bola.

Es verdad que la obra musicalmente, aunque tiene fragmentos bonitos, tampoco es Parsifal, pero Bernàcer consiguió estar siempre metido en estilo y extrajo algunos matices y momentos de gran belleza sonora, como en la mazurca y en el dúo final. En los aplausos que recibió durante los saludos quedó bastante claro que la sintonía de coro y orquesta con el joven maestro es mayor a la demostrada con Domingo.

Entre los solistas, destacaron varias intervenciones sensacionales del concertino Guiorgui Dimchevski.

El Cor de la Generalitat mostró la excelencia habitual y un mayor ajuste que hace una semana, posiblemente porque alguien desde el foso les facilitaba la labor. Estuvieron magníficos en la mazurca, en el coro de vareadores y hasta en la, odiada por mí, canción del soldadito.

Siempre he pensado que esta zarzuela, más que Luisa Fernanda, debería titularse Vidal Hernando, pues él es el auténtico protagonista de la obra. Y ayer mucho más.

Plácido Domingo es el rey indiscutible en el escenario. Nada más aparecer, todas las miradas se concentran en él. Su expresividad dramática, dicción y facultades como actor son insuperables. Además, controla el estilo y domina el papel de Vidal a la perfección, el cual vocalmente se adapta bien a sus características actuales, pudiendo lucir esa zona central que todavía presenta una belleza y poderío importantes. Lo malo es que los graves cada vez suenan más forzados y en los ascensos al registro agudo nos hizo sufrir muchísimo, además de que su fraseo general acusa claros síntomas de cansancio y un fiato cada vez más justito. Pese a todo, sigue siendo también un dominador absoluto de todos los trucos existentes en el ramo, más lo que él ha podido inventar, y tuvo algunos detalles de auténtico maestro como en el final de Por el amor de una mujer que adoro o su último dúo con Luisa Fernanda.

Por el contrario, a la canaria Davinia Rodríguez le faltó empaque vocal, expresividad y personalidad escénica. Tiene una voz lírica, homogénea, que manejaba con gusto, pero con unos sonidos entubados bastante feos y un volumen escaso. En Cállate corazón ofreció sus mejores prestaciones de la noche, pero en las partes habladas era prácticamente inaudible e ininteligible, con un arrastre de las eses de auténtica niña pija, osea osea, del barrio de Salamanca, aunque estuviésemos en 1868. Para quienes hemos visto en este papel a cantantes con el poderío escénico y vocal de María José Montiel, Davinia Rodríguez se nos quedó en una Luisa Fernanda decepcionante.

El papel de Javier fue interpretado por otro canario, en este caso el tenor Celso Albelo. Reconozco que me gusta mucho este hombre y por mucho que algunos me pongan de manifiesto sus puntos flacos (resonancias nasales, volumen corto o expresividad limitada), sus virtudes siempre me compensan. Me parece tan bello, ligado y elegante su canto que me conquista. Su resolución de la zona de paso es magnífica, la dicción exquisita, su fiato sobrado y el brillo de sus agudos incontestable.

También me gustó bastante la Condesa Carolina que construyó la valenciana Isabel Rey. Estuvo impecable en el apartado dramático y, pese a que su pronunciación costaba de entender, cantó con voz generosa, gracia, elegancia, estilo y belleza tímbrica.

En el larguísimo plantel de personajes secundarios me gustaron especialmente las intervenciones de Sandra Ferrández, Bonifaci Carrillo, José Enrique Requena y Carmen Avivar.

El público presentaba una media de edad superior a la de otros días y su respuesta fue algo más cálida que con Manon Lescaut, siendo Celso Albelo y, sobre todo, Plácido Domingo los más ovacionados. Éste, además, vio acompañada su salida a saludar con una lluvia de panfletos pequeñines en los que se leía “gracias maestro Domingo por su fidelidad a Valencia” y se recogía un listado de los espectáculos en los que ha intervenido el madrileño en Les Arts desde su inauguración, junto a una fotografía borrosa de Plácido que parecía salida de un programa de Iker Jiménez.

Antes de finalizar quiero hacer una advertencia a posibles espectadores que vayan desprevenidos… tengan en cuenta que van a ver una zarzuela con fragmentos muy populares, así que prepárense a escuchar como sus vecinos de asiento se lanzan a tararear, o directamente a canturrear, cada una de las romanzas… Yo llegué a pensar en algún momento que Bernàcer se daría la vuelta y dirigiría también a la platea, móviles incluidos...



jueves, 29 de septiembre de 2011

"MARINA" (Emilio Arrieta) - Teatro Principal - Valencia 28/09/11


Ayer miércoles tuvo lugar en el Teatro Principal de Valencia el estreno de “Marina”, de Emilio Arrieta, dentro del primer Festival de Zarzuela de la Comunidad Valenciana (ZAR Valencia) del que ya os hablé en un post anterior.

El festival propiamente dicho comenzó el martes con un estupendo recital de fragmentos de zarzuelas a cargo de la soprano valenciana Isabel Rey, acompañada del Orfeó Valencià Navarro Reverter y L´Ensemble Orchestral de Valencia, bajo la dirección de Vicente Martínez Alpuente, donde la cantante conquistó al patio de butacas con su expresividad lírica y absoluta adecuación estilística, destacando especialmente en una maravillosa interpretación de las carceleras de “Las Hijas del Zebedeo” de Chapí.

Entrando ya en el comentario de esta versión operística de “Marina” estrenada ayer, lo primero que quiero destacar es la dirección de escena, que corrió a cargo de Alexander Herold, quien presenta una interesante propuesta inspirada en la obra pictórica de Joaquín Sorolla. La producción no deja de ser tremendamente clásica, pero estéticamente resulta atractiva, creándose unas llamativas estampas visuales, sobre todo en el tercer acto, gracias fundamentalmente al gran trabajo de iluminación de Juanjo Llorens y una escenografía de Luis Crespo que, pese a la excesiva evidencia del cartón piedra del primer acto, crea el ambiente adecuado, facilitando al mismo tiempo el fluir de la acción.

La dirección de actores, sin ninguna aportación más allá de lo que exige el natural desarrollo de una trama sencilla como la de esta obra, se ha trabajado especialmente con los miembros del Orfeó Valencià Navarro Reverter, un coro amateur que ofreció un excelente rendimiento en el movimiento escénico, asumiendo incluso los bailes, con desparpajo y soltura.

Me pareció muy positiva la decisión de colocar al coro distribuido entre el patio de butacas y los palcos altos al comienzo del acto primero, logrando un efecto sonoro interesante y evitando un abigarramiento en el escenario que hubiera perjudicado el intimismo del momento.

Por el contrario, no sé si Herold será el responsable de que en el libreto se haya cambiado “playa la de Lloret” por “playa la del Saler” en la celebérrima entrada de Jorge, pero no me pareció nada acertado.

El director valenciano Vicente Martínez Alpuente al frente de L´Ensemble Orchestral de Valencia demostró veteranía pese a su juventud, con conocimiento y dominio del género, ofreciendo una lectura en la que se dejaban ver con claridad las connotaciones belcantistas de la partitura, no descuidando tampoco en ningún momento lo que ocurría sobre el escenario, marcando todas las entradas de coro y solistas, a los que mimó especialmente, regulando siempre el volumen de la agrupación orquestal.

La ostensible pifia del trompa solista en el Preludio fue compensada sobradamente en el Interludio previo al tercer acto, donde el mismo músico pudo resarcirse en la ejecución de un fragmento complicado que solventó con maestría. La prestación de la orquesta, aunque se apreciaron algunos desajustes en el primer acto, fue yendo a mejor y acabó siendo más que correcta y todo apunta a que en sucesivas funciones puede mejorar aún más. Además de la trompa, los solistas de flauta y arpa tuvieron también ocasión para lucirse.

“Marina” es una obra en la que si el coro cojea, todo el armazón musical puede venirse abajo estrepitosamente. En esta ocasión se contaba también con el riesgo añadido de tratarse, como ya he dicho antes, de un coro amateur, el Orfeó Valencià Navarro Reverter dirigido por Josep Lluis Valldecabres, cuyos componentes, además de no ser profesionales del canto, no han cobrado ni un euro por estas funciones ni por los meses de trabajo previo que hayan requerido. Pues bien, el coro no sólo no falló sino que se convirtió en la columna vertebral de la obra, constituyendo a mi juicio lo más destacable de la noche.

Se mostró muy afinado, equilibrado, sólido y empastado, especialmente el masculino, y con una perfecta dicción. Su comportamiento escénico, como ya he comentado, fue espectacular y la gran ovación recibida al caer el telón fue justa recompensa a un trabajo muy meritorio.

Aquí podemos escuchar y medio-ver un video con un breve fragmento de una de las intervenciones del coro al comienzo del segundo acto en la función de estreno de ayer de esta “Marina”:


video de MrRobuso

Entre los solistas, yo destacaría el Roque que compuso el barítono alicantino Arturo Pastor, cantando con intención y muchísimo gusto, luciendo buena técnica y culminando con una Habanera magnífica.


El papel protagonista de Marina recayó en esta primera función en la guapa soprano María Rey-Joly que defendió aceptablemente bien su exigente papel con implicación dramática, voz de gran volumen y seguridad en la zona aguda, aunque allí el instrumento se mostrase demasiado oscilante. Su técnica respiratoria debería mejorar para no afear tanto el fraseo con sonoras inspiraciones.

El tenor ilicitano Javier Agulló fue un Jorge irregular. Presentó facilidad para el agudo, terreno en el que se mueve con más potencia, brillo y claridad que en su centro. Posiblemente ayer tuviese además algún problema de salud, ya que en su entrada “Costa la de Levante” directamente desafinó y se le quebró la voz de forma preocupante. Sin embargo, en el segundo acto estuvo muy seguro y alcanzó algunos agudos muy meritorios.

Gran dominio de la escena y profesionalidad se apreciaron en Miguel Sola, como Pascual y María José Martos como Teresa, ambos con mucha complicidad con los miembros del coro. Correcto estuvo también Vicente Antequera en su pequeño papel de Capitán.

Aunque el teatro presentaba una buena entrada, no llegó a llenarse. Posiblemente influyera el hecho de que a la misma hora el equipo de fútbol local se enfrentase contra el Chelsea en partido de Champions.

El público estuvo algo frío durante la representación, sobre todo en el patio de butacas. Desde luego bastante más de lo que el rendimiento artístico merecía, aunque al final si se tributaron calurosas ovaciones a todo el elenco, destacando en su premio al coro, a Rey-Joly y Arturo Pastor.

El partido de fútbol no fue el único evento social del día que afectó a la representación. En la puerta del Banco de España, en la acera de enfrente del teatro, se desarrolló una ruidosa manifestación de trabajadores de banca provistos de sirenas y bocinas varias, cuyas desacompasadas notas se percibieron demasiado claramente en el interior de la sala durante parte del primer acto, pero afortunadamente no duró demasiado la cosa.

Como ya manifesté en este mismo blog, considero que ZAR Valencia constituye una iniciativa muy valiente y loable que espero que pueda tener continuidad en los próximos años y podamos hablar pronto de un festival de zarzuela consolidado en nuestra ciudad, que ayude a dignificar y extender la afición por un género que merece, al menos, propuestas tan serias como esta “Marina” que está desarrollándose actualmente en Valencia, y  animo desde aquí a todo el que no la haya visto para que procure acercarse y disfrutar de la bella partitura de Arrieta.

No quisiera acabar sin compartir una tontería. Siempre que escucho “Marina” me acabo acordando del personaje, creado por el entrañable Josep Escobar, don Pantuflo Zapatilla, padre de Zipi y Zape, catedrático de filatelia y colombofilia y aficionado a la zarzuela y especialmente a esta composición de Arrieta que aparecía en muchas de sus historietas. Ayer, entre el ruido de la calle, el fútbol y “Marina” recordé una de ellas y, mira por donde, la he encontrado por la red. Así que por si a alguien le puede interesar aquí la dejo. Si pincháis se ampliarán las imágenes:


domingo, 25 de enero de 2009

ISABEL REY CANTA EN JAPONES


Quiero hoy mostrar mi agradecimiento a todos los visitantes de este blog que el martes cumplirá su primer mes de existencia, tanto a aquellos que participáis con vuestros comentarios, como a los que lo hacéis en silencio, anónimamente, con regularidad. Vaya para todos vosotros el siguiente video del recital que ofreció en Tokyo el año 2006 la sensacional soprano valenciana Isabel Rey, acompañada del guitarrista japonés Ichiro Suzuki. Interpretan la canción "Natsu no Omoide" (Recuerdos de Verano) del también japonés Yoshinao Nakata.

Existe un CD editado por Discmedi donde Isabel canta diversos temas acompañada por Suzuki, entre ellos el del video, que es el que da título al álbum.

Me vais a permitir que dedique especialmente este video a uno de esos anónimos seguidores de las tonterías que escribo, alguien que todas las mañanas se conecta a este rincón desde Japón.

A todos vosotros, gracias.


Video de isabelino32