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domingo, 30 de octubre de 2011

PREMIOS "HELGA DE ORO 2011". LOS GANADORES


A menos de una semana para que “Boris Godunov” inaugure en el Palau de les Arts la temporada operística 2011-2012 (que algunos parece que estén empeñados en conseguir que sea la última), los votos de los lectores del Blog de Atticus ya han elegido destinatarios para los premios “Helga de Oro” correspondientes a la pasada temporada 2010-2011.

Antes de nada, como siempre, quisiera agradeceros vuestra participación en esta tontería que un día me dio por promover. No sé si los resultados obtenidos serán o no representativos de lo que pueda ser la opinión mayoritaria del público que acude habitualmente al Palau de les Arts, aunque creo que no diferirá mucho, pero desde luego lo son respecto de las personas que se pasan por aquí.

Soy consciente de que premiar “lo mejor” o “lo peor” es una tarea que no suele ser fácil, implica demasiada simplificación y muchas veces es injusta, pero siempre he pensado que, aunque sea dentro de los reducidísimos límites de este blog, es positivo conocer qué opina el aficionado respecto a la programación operística que se le ofrece. No se trata tanto de resaltar lo mal o lo bien que lo puedan haber hecho determinados artistas, potenciando filias y fobias, cuanto de que se sepa aquello que gusta o no gusta al público, aunque luego los responsables artísticos de Les Arts se pasen la opinión por allí mismo y sus alrededores.

Yo, como de costumbre, me había reservado mi opción de votar por si hubiese habido que desempatar en alguna de las categorías, pero no ha hecho falta mi intervención y, aunque en apartados como el de mejor tenor ha habido mucha igualdad entre algunos candidatos, en la mayoría de categorías, desde el principio mismo de la votación, se han destacado claramente los finalmente ganadores.

Como resumen, se podría decir que la indiscutible triunfadora de la temporada 2010-2011 en Les Arts ha sido la reposición de la producción propia del teatro valenciano de la ópera “Fidelio” de Beethoven, que inaugurase en 2006 el recinto valenciano y que se pudo ver el pasado mes de junio dentro del IV Festival del Mediterrani, la cual ha obtenido cuatro de las siete “Helga de Oro” que se repartían, incluyendo la correspondiente a Mejor Espectáculo de la temporada. Los otros tres premios dorados se los han repartido “Tosca”, “Aida” y “Mefistofele”, con lo que se han ido de vacío dos producciones como “Yevgueni Oneguin” y “L’Elisir d’amore” que yo pienso que hubieran merecido algo más.

En la tradicional gala* virtual celebrada esta misma noche en el Palau de les Arts, y a la que pertenecen algunas de las imágenes que ilustran este post, se ha procedido a la entrega de los premios a los galardonados. La Intendente Schmidt ha presidido el acto luciendo el nuevo look que puede verse en la fotografía de la derecha y con el que se apunta como posible nueva chica Bond. Este año la crisis ha vuelto a hacer mella en el evento y los tristes bocadillos de chóped de la última edición han sido sustituidos por Boca Bits, y sándwiches de margarina de tres colores, todo ello regado con abundante Champín de fresa.

Los galardonados han sido:

Helga de Oro a la mejor Dirección Escénica: Pier’Alli por “Fidelio”.

Pocas dudas parecen haber existido entre los votantes sobre cuál era la mejor puesta en escena que había pasado por Les Arts la pasada temporada. Desde el primer minuto de votación, la propuesta concebida por el italiano Pier’Alli en 2006 para inaugurar el teatro valenciano con la ópera “Fidelio”, comenzó a destacarse claramente, habiendo obtenido el 50 por cien de los votos en este apartado. También era esta mi opción preferida, aunque he de reconocer que pensaba que el original trabajo de Damiano Michieletto para “L’Elisir d’Amore”, iba a obtener un mejor resultado que los escasos 11 votos que ha recibido, pese a haber quedado en segunda posición.
Pier’Alli: 25 votos
Damiano Michieletto: 11 votos
Robert Lepage: 7 votos
Vincent Paterson: 5 votos
Mariusz Trelinski: 2 votos

Helga de Oro a la mejor Dirección Musical: Zubin Mehta por “Fidelio”.

Este ha sido otro de los galardones donde ha habido una holgada diferencia de votos desde el principio, teniendo muy claro los votantes, y yo también, que había que recompensar el excelente trabajo de Zubin Mehta al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana en “Fidelio”, con lo que el director indio consigue este premio por segundo año consecutivo. Pero, pese a la justicia de este galardón, nos queda cierto sabor agridulce viendo como el magistral trabajo de batuta de Nicola Luisotti en “Mefistofele” queda sin premio, al igual que la genialidad (esta ya más discutida) de Lorin Maazel en “Aida”. Más preocupante es que el sucesor de éste, Omer Wellber, no haya obtenido ni uno solo de los votos emitidos en este apartado, quedando en último lugar.
Zubin Mehta (Fidelio): 29 votos
Lorin Maazel: 9 votos
Nicola Luisotti: 8 votos
Zubin Mehta (Tosca): 3 votos
Omer Wellber: 0 votos

Helga de Oro al mejor tenor: Jonas Kaufmann.

Si de sabor agridulce hablaba en el apartado anterior, otro tanto se podría decir de este premio al mejor tenor de la temporada. Aquí sí que ha existido una reñida pugna, desde el principio al fin de la votación, entre Jonas Kaufmann y Dmitri Korchak. Al final, por tan solo 3 votos de diferencia, el premio ha ido a manos del alemán, que nos enamoró con el impresionante Florestan que se marcó el 22 de junio pasado, en aquella visita inesperada para cantar una sola noche este breve (y exigente) papel. Pero no hubiera sido más injusto que se hubiera llevado el premio Korchak, por un Lensky lleno de lirismo y sensibilidad, con detalles de un gusto exquisito; o Seiffert, por un Florestan pletórico por entrega y con una voz que dejó momentos bellísimos pese a acusar el paso de los años; o Jorge de León, por su espectacular debut como Cavaradossi; o Ramón Vargas, por la elegancia y delicadeza de su canto… En fin, afortunadamente este año en este apartado ha habido mucho y bueno donde elegir.
Jonas Kaufmann: 19 votos
Dmitri Korchak: 16 votos
Jorge de León: 8 votos
Ramón Vargas: 8 votos
Peter Seiffert: 5 votos

Helga de Oro al mejor Bajo/Barítono: Bryn Terfel.

La verdad es que este premio no ha sido una sorpresa para nadie. Desde la designación de los candidatos se veía venir que Terfel iba a arrasar en las votaciones. Su Scarpia ha sido uno de los mejores acontecimientos que ha pasado por el escenario de Les Arts, tanto por calidad vocal como por personalidad escénica y fuerza interpretativa, y el galardón llevaba su nombre puesto, pese a la calidad y meritorio trabajo llevado a cabo por sus rivales en esta categoría, que, de no haber competido con Scarpia, nos hubiesen proporcionado una emocionante y reñida votación. A la salida del acto pude conversar brevemente con el cantante galés, quien manifestó: “la estatuilla es fea de narices, pero muchas gracias. A ver si tenéis cocos de premiar el año que viene también al Scarpia de Marco Vratogna, jajaja…”.
Bryn Terfel: 34 votos
Erwin Schrott: 10 votos
Ildar Abdrazakov: 4 votos
Stephen Milling: 4 votos
Artur Rucinski: 1 voto

Helga de Oro a la mejor cantante femenina: Daniela Barcellona.

La escasez este año de candidatas al premio y la calidad de la interpretación que llevó a cabo la mezzosoprano Daniela Barcellona del personaje de Amneris en “Aida”, también parecían garantizar la victoria de la cantante triestina con holgada mayoría de votos, como así ha ocurrido, ya que ha obtenido el mayor número de votos y porcentaje de todas las categorías. Es significativo que haya estado acompañada en la candidatura por dos cantantes que venían de segundos repartos (Hui He y Kristine Opolais) y por dos sopranos cuya actuación había generado controversia (Oksana Dyka y Jennifer Wilson), pero es que no había más nombres para elegir en papeles femeninos protagonistas (para el olvido quedan gente como Indra Thomas, Irina Mataeva, Aleksandra Kurzak, Rocío Ignacio o Ailyn Pérez).
Daniela Barcellona: 35 votos
Kristine Opolais: 8 votos
Jennifer Wilson: 6 votos
Oksana Dyka: 4 votos
Hui He: 3 votos

Helga de Oro al cantante revelación: Fabio María Capitanucci.

Ya sé que el concepto “cantante revelación” es relativo, sobre todo cuando se trata de artistas que, pese a actuar por primera vez en Les Arts, llevan ya unos años de carrera a sus espaldas, o porque algunos de los nombres propuestos tuvieron poca ocasión de dejar apreciar su auténtica valía por lo breve de sus papeles; pero el jurado ha procurado incluir aquí a cantantes que combinen el hecho de haber actuado por vez primera en Les Arts y que, sin estar propuestos en ninguna de las restantes categorías, hayan dejado detalles interesantes que sean merecedores de reconocimiento y que nos hayan motivado a desear volver a verles actuar en papeles de mayor enjundia. Finalmente, tras una gran igualdad inicial entre la soprano Yannick-Muriel Noah y el barítono Fabio Capitanucci, ha sido el cantante italiano quien ha obtenido el galardón, con gran alegría por mi parte, pues personalmente no me acabó de convencer la cantante canadiense, pese a que crítica y público coincidieron en alabar su Margherita de “Mefistofele”. De todas formas, mi voto se debatía entre el Gremin de Groissböck y la Gianetta de Mataradze.
Fabio Capitanucci: 21 votos
Yannick-Muriel Noah: 13 votos
Ilona Mataradze: 9 votos
Günther Groissböck: 8 votos
Jenniffer Lynn Waters: 3 votos

Helga de Oro al mejor espectáculo: “Fidelio”.

Este ha sido sin lugar a dudas el premio que menos emoción ha generado de todos, pues también desde el principio parecía bastante claro que la estatuilla estaba destinada a la producción del Palau de les Arts de “Fidelio”, que contó con una dirección musical y escénica y unos solistas de primer nivel, en la que ha sido indiscutiblemente la ópera más redonda de toda la temporada. En segundo lugar, aunque a gran distancia, ha quedado un “L’Elisir d’Amore” que, como ya dije antes, creo que fue una interesante y original producción que merecía mayor reconocimiento, el cual posiblemente hubiera obtenido con unas Adinas menos decepcionantes que Kurzak y Rocío Ignacio.
"Fidelio": 31 votos
“L’Elisir d’Amore”: 8 votos
“Aida”: 6 votos
“Yevgueni Oneguin”: 2 votos
“Tosca”: 1 voto

Helga Abucheadora a lo peor de la temporada: “1984”, de Lorin Maazel.

Una vez más, mi poco admirado Vittorio Grigolo se ha librado de la Helga Abucheadora, pero lo cierto es que en esta ocasión ha vuelto a tener unos contrincantes que le han puesto relativamente fácil la escapatoria. En los primeros días de votación hubo bastante igualdad entre la infame Aida que perpetró Indra Thomas y el pestiño king size concebido en una noche de resaca por el maestro Maazel, pero al final los votantes han dejado claro que debía señalarse la ópera del ex director musical de Les Arts como lo peor que pasó por aquí la pasada temporada. Yo en su momento fui bastante duro con “1984” y sigo manteniendo todo cuanto escribí, pero considero que peor que Indra Thomas ha habido pocas cosas en este teatro… incluida la Voulgaridou
“1984”: 23 votos
Indra Thomas: 14 votos
Vittorio Grigolo: 9 votos
Jean-Louis Grinda: 7 votos
Marco Vratogna: 4 votos

Pues hasta aquí ha llegado esta edición de los Helga de Oro 2011. Reitero mi agradecimiento a todos por vuestra participación y espero, como digo siempre, que dentro de un año este blog y el Palau de les Arts sigan funcionando y que podamos participar en la elección de lo mejor de esa temporada 2011-2012 que levanta el telón el próximo sábado, y que confiemos que no sea la última.

Para finalizar, os dejo con dos videos donde podemos escuchar a los dos intérpretes masculinos ganadores del Helga de Oro al mejor tenor y al mejor bajo/barítono.

En primer lugar podemos escuchar a Bryn Terfel cantando el “Tedeum” del final del acto primero de “Tosca”, tal y como lo hizo el día 31 de mayo pasado en el Palau de les Arts acompañado por la Orquestra de la Comunitat Valenciana y el Cor de la Generalitat, dirigidos por Zubin Mehta:


video de MrsTLeighton

Y aquí está el señor Jonas Kaufmann, interpretando el aria de Florestan “Gott, welch Dunkel hier!”, de “Fidelio”. El video pertenece a una función grabada en Munich tan sólo 16 días después de cantar Kaufmann el papel en Valencia. La puesta en escena de Calixto Bieito debía ser de las toma pan y moja:


video de ximowb

(*) Vuelvo a advertir como siempre a crédulos y despistados que, tanto la gala como las fotografías de la misma, son más falsas que las mechas de Mairen Beneyto.

lunes, 6 de junio de 2011

"FIDELIO" (Ludwig van Beethoven) - Palau de les Arts - 05/06/11

Decía yo en mi crónica de la “Cavalleria Rusticana” que pudimos ver en el Palau de les Arts la temporada pasada, que éramos felices de saber que algún día podríamos decir: “yo escuché en directo el Intermedio de “Cavalleria Rusticana” de Maazel”, y todos nos envidiarían. Pues bien, ahora somos doblemente felices, porque también podremos decir: “yo escuché en directo a la Orquestra de la Comunitat Valenciana interpretar la Obertura Leonora (III) de “Fidelio” dirigida por Zubin Mehta” y aún nos envidiarán más.

Y es que anoche en Les Arts volvió a vivirse otro de esos momentos mágicos, y afortunadamente, por ahora, no irrepetibles, cuando la Orquestra de la Comunitat Valenciana, con el maestro Mehta al frente, interpretó la segunda (aunque sea conocida como Leonora 3) de las oberturas compuestas por Ludwig van Beethoven para “Fidelio”, la única ópera de su producción, y que se ejecutó inmediatamente antes de la última escena del segundo acto, en una práctica que siguen manteniendo muchos directores desde que así lo hiciese Gustav Mahler por primera vez hace ya unas cuantas lunas. Pero vayamos por partes.

Se estrenaba ayer en Les Arts “Fidelio”, dentro del IV Festival del Mediterrani, en la producción que inauguró en 2006 la actividad operística del recinto valenciano, con dirección escénica de Pier'Alli y musical de Zubin Mehta. Muchas emociones se podían palpar entre los aficionados en los corrillos, comentando y recordando aquellos días, de hace 5 años, cuando cobró vida el proyecto del Palau de les Arts con todas las dudas, ilusiones y esperanzas que se suscitaron.

Al entrar ya tuvimos la primera sorpresa (agradable) al comprobar que en los programas de mano entregados se confirma la presencia del tenor alemán Jonas Kaufmann en la función del día 22 de junio, pese a que parece que quiera llevarse en secreto porque no se le está dando publicidad alguna. En fin, Helga sabrá lo que hace, luego tendrá que volver a recurrir a regalar entradas para evitar el bochorno de ver el patio de butacas semivacío.

Ayer se dio cita bastante menos público que en el estreno de “Tosca” de ocho días atrás, con las entradas más caras prácticamente ocupadas en su totalidad, no sé si vendidas o regaladas, pero numerosos huecos en los pisos altos. Tras el descanso, pudimos ver ubicarse en segunda fila de platea a Oksana Dyka.

La puesta en escena del italiano Pier’Alli es la misma que se pudo ver en 2006 y que está editada en DVD, tratándose posiblemente de una de las más interesantes que han pasado por Les Arts. Parte de una concepción clásica y tradicional, muy fiel al libreto, al tiempo que la dota de cierta originalidad y frescura con una escenografía sobria pero suficiente y adecuada, una inteligente iluminación de Guido Levi, aunque por momentos peque de demasiada oscuridad, y el empleo de algunas proyecciones de gran efectividad, especialmente al comienzo del segundo acto en el impresionante descenso a las mazmorras.

La dirección de actores está trabajada y tiene su representación más destacada en la salida de los prisioneros de las mazmorras, convertido el coro en un auténtico ejército de zombies, alcanzándose a mi juicio uno de los momentos de mayor intensidad dramática y belleza plástica de toda la obra.

Entre los puntos que menos me gustan de la propuesta de Pier’Alli están el momento del desfile soldadil, bastante ridículo; y el último cuadro donde se coloca al coro totalmente plantado en escena, cual figuritas de un belén, llevando a cabo únicamente movimientos con los brazos como si fueran autómatas.


Pero lo verdaderamente importante llegó en el plano musical. Zubin Mehta lleva a cabo con este “Fidelio” una labor de dirección excepcional, contando con la impagable ayuda de una Orquestra de la Comunitat Valenciana a la que logró hacer brillar como en las más grandes ocasiones, con una actuación destacadísima de todos sus miembros, desde la inigualable sección de cuerda a las espléndidas intervenciones solistas de Álvaro Octavio a la flauta o Pierre-Antoine Escoffier con el oboe.

Como bien sabe hacer el maestro indio, condujo de forma equilibrada, cálida y cuidando los detalles, sin que la tensión dramática perdiese intensidad en ningún instante, con un Cuarteto del primer acto ejemplar… y de repente llegó el momento de la noche. La Obertura Leonora III, ejecutada justo antes de la última escena de la obra, y que, bajo la batuta de Mehta y con estos músicos, se convierte en un hito referencial. Así lo demuestran los encendidos aplausos, bravos y hasta alguna petición de bis, que brotaron a su finalización en una espontánea y unánime explosión de emoción. En momentos así, escuchando a estos músicos alcanzar un nivel tan celestial, no podemos sino arrodillarnos y entonar plegarias para que la salida de Maazel, la crisis y la gestión de Les Arts, no den al traste con una agrupación que se ha colocado por méritos propios en el primer nivel mundial.

El Cor de la Generalitat tampoco falló y cumplió de forma extraordinaria con su difícil cometido. Se mostró potente, empastado y con irreprochable articulación en el cuadro final y sencillamente grandioso en la salida de los prisioneros, donde, tanto en el plano vocal como en movimiento escénico, consiguieron imponer el clímax requerido.

Peter Seiffert, como Florestan, estuvo espectacular. Su voz quizás haya perdido un punto de frescura en estos años y se hace patente un cierto desgaste y tirantez en la zona alta, donde en ocasiones aparecía un amenazante vibrato que nos hacía temer que iba tan ajustado que podía romperse, pero no sólo no fue así, sino que, conforme fue centrando la voz, fue yendo a mejor, brindándonos una actuación excelente, entregándose sin reservas, a pecho descubierto, sin trampas, culminando pletórico en el concertante final. Seiffert conserva intacta la capacidad para lucir su espléndido fraseo que sabe dotar de todo el lirismo y fuerza que requiere el personaje. Hizo absoluta exhibición de buen gusto y de detalles de gran cantante. Su canto fue sentido, apasionado, heroico y brillante, desplegando una hechizante luminosidad y una gran expresividad dramática. Un pedazo de tenor.

Jennifer Wilson, como Leonora, generó en los pasillos opiniones contrapuestas. Yo encontré cosas que me gustaron y otras que no tanto, aunque, en conjunto, mi impresión es positiva. Este papel, como ocurre también con el de Florestan, es enormemente exigente y requiere voces que se puedan mover en casi todos los terrenos con autoridad, teniendo desde momentos propios casi de una soprano ligera a otros llamados a ser afrontados por una soprano dramática con poderío. Compararla con Waltraud Meier, que cantó el rol en 2006 en esta misma producción, se hacía inevitable aunque no tiene mucho sentido. Son dos voces y estilos de canto radicalmente diferentes y puede gustar más una u otra, pero no creo que sea cuestión de valorar a la norteamericana en función de lo que hizo Meier, sino de analizar su interpretación por sí misma.

La coloratura que exige el papel, aunque breve, se le atragantó claramente a Wilson y algunas incursiones en el agudo, que por lo general fueron potentes y precisos, las solventó incurriendo en chillidos, especialmente en el segundo acto, posiblemente fruto del cansancio. En la zona grave, que no es su fuerte, pasó algún apuro, costándole proyectar. La chica tampoco es el paradigma de la sutileza expresiva, siempre se le ha achacado su excesiva frialdad y su escasa implicación dramática, pero dentro de sus limitaciones, sobre todo físicas, yo la encontré bastante mejor de lo que me esperaba. Por lo demás, la norteamericana estuvo correctísima, gustándome mucho su interpretación del aria del primer acto. Su voz es potentísima y homogénea, y cuando conseguía controlar la emisión de los agudos estos eran brillantísimos.

El bajo danés Stephen Milling construyó un Rocco muy solvente, de imponente presencia y entrega escénicas, que presentó una voz robusta y flexible, de amplio registro.

No me gustó la Marzelline de Sandra Trattnigg, a la que encontré desafinante y chillona; y me decepcionó el don Pizarro de Yevgueni Nikitin, cuyo Amfortas del ya legendario “Parsifal” dirigido por Maazel en este mismo recinto me pareció estupendo, pero ayer, yendo de más a menos, presentó problemas de proyección y llevó a cabo una interpretación bastante irregular.

Más me gustaron el veterano bajo Robert Lloyd como don Fernando y, sobre todo, el tenor austriaco Karl-Michael Ebner que compuso un Jaquino muy notable.

El público respondió premiando con bravos y largas ovaciones a todos los participantes, incluida la dirección escénica, aunque la mayor intensidad se escuchó en la salida a saludar de Mehta y la orquesta.

Y hablando de público, el de ayer, al menos en la zona en la que yo me encontraba, fue de nota. Volvió a cumplirse esa regla no escrita que parece inducir a la gente a que, cuando sólo hay música y no se canta, ya se puede hablar, incluso empleando un volumen propio de vendedor de lencería en mercadillo. Los móviles adornaron también la partitura de Beethoven con simpatiquillas melodías sincopadas, y alguna tos fue de tal calibre que debió arrastrar, junto a la flema, pulmón, bronquios y cuarto y mitad de higadillos. Pero sin duda la estrella de la noche fue la siempre temida “señora del caramelito”, que ayer logró su propósito de figurar en el Libro Guiness, prolongando la ruidosa apertura del celofán durante casi un minuto de reloj (y sin viento a favor), sin dejarse despistar en su encomiable proeza por las voces de quienes estábamos más próximos a ella, quienes ya nos encontrábamos a punto de horadarle la nuca con un Bic cristal, cuando lamentablemente una acomodadora le hizo poner fin a su sonatina de forma más diplomática.

A pesar de toda la fauna, vivimos una noche realmente inolvidable y, ya que la venta de entradas parece que va bastante regular, yo aconsejaría al aficionado a la música que aprovechara la ocasión y acudiera a este “Fidelio”. Sólo por esa Obertura Leonora III vale la pena.

Aquí podéis leer la estupenda crónica que ha escrito Maac