Mostrando entradas con la etiqueta Marcelo Alvarez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marcelo Alvarez. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de marzo de 2012

VERDI EN VALENCIA EN 2013


La cosa no está como para que nos hagamos demasiadas ilusiones respecto a lo que nos pueda deparar la próxima temporada 2012-2013 en el Palau de les Arts, e incluso, si ahora mismo me aseguraran que iba a haber nueva temporada, casi que ya me daría por contento. Además, si se cumple la tradición de Casa Helga, no es de esperar que antes del verano tengamos noticias oficiales de lo que puede ser la programación operística del año que viene, pero por otros conductos, poco a poco, se van intuyendo cosas.

Así, se ha publicado que Plácido Domingo abrirá en septiembre la temporada 2012-2013 en la Ópera de Los Ángeles con una nueva incursión en papeles baritonales, en concreto el de Francesco Foscari, en “I due Foscari” de Giuseppe Verdi, una coproducción del teatro norteamericano con el Theater an der Wien de la capital austriaca, la Royal Opera House de Londres y “el Palau de la Música” de Valencia, donde se anuncia que podrá verse en enero de 2013. La verdad es que no sé si realmente la coproducción es con el Palau de la Música de doña Mayrén Beneyto o es un error y se trata del Palau de les Arts, que sería lo lógico.

Cuando el cantante madrileño comenzó sus pinitos como barítono, recuerdo haber comentado, en plan de broma, que le acabaríamos viendo cantar “Boris Godunov”, pero cada día que pasa veo esta opción más probable. De momento, este próximo domingo tendremos la oportunidad de asistir en Les Arts a su debut en el papel de Athanaël, en “Thaïs” de Massenet, en lo que sin duda es uno de los platos fuertes de la temporada operística valenciana.

Por otro lado, el tenor argentino Marcelo Álvarez ha publicado en su web que, en febrero de 2013, cantará en el Palau de les Arts otra ópera de Verdi, en este caso “Un Ballo in Maschera”; teniendo también programado regresar al teatro valenciano en 2014 con otro Verdi genial, “La Forza del Destino”.

De todas formas no hagamos demasiadas predicciones, porque el panorama económico-cultural está como para echarse a temblar, y la capacidad de los gestores de Les Arts para decir Diego donde decían digo es universalmente conocida.

Sin ir más lejos, en esta “Thaïs” que se estrena el domingo, se había anunciado en su día a bombo y platillo que supondría el debut en el teatro valenciano del estupendo tenor canario Celso Albelo, en el papel de Nicias. La web de Les Arts lo tuvo anunciado durante meses, el propio cantante lo tuvo en la agenda de su web e incluso algunos despistados lo siguen publicando a día de hoy. Pero de repente, sin dar la más mínima explicación, Albelo fue sustituido en la página de Les Arts, con nocturnidad y a escondidillas como suele ser habitual, por Paolo Fanale, en una nueva muestra de falta de respeto y consideración hacia el público.

Bueno, pues mientras esperamos ese estreno de “Thaïs”, para resarcirnos de la ausencia de Celso Albelo os dejo aquí con el video de su famoso bis del aria “Una furtiva lagrima”, en “L’Elisir d’amore” que cantó en La Fenice veneciana en 2010:


video de sarguar

domingo, 29 de mayo de 2011

"TOSCA" (Giacomo Puccini) - Palau de les Arts - 28/05/11

Se dio ayer el pistoletazo de salida a una nueva edición del Festival del Mediterrani, la cuarta, con el estreno de una ópera emblemática del repertorio como es “Tosca” de Giacomo Puccini.

A pesar de la coincidencia con final futbolera de Champions, hubo lleno absoluto en el Palau de les Arts, con presencia de los fieles aficionados de siempre, mucho novato, bastante público extranjero y, por supuesto, faranduleo y politiqueo, aunque en menor medida que en otros estrenos pese a la popularidad del título, posiblemente debido al fútbol y a que ya habían pasado las elecciones y algunos imputados ya no necesitaban disimular fingiéndose cultos para arañar votos.

Esta “Tosca” estrenada ayer es una nueva coproducción de Les Arts con la Fundación del Festival Puccini de Torre del Lago, la Ópera de Montecarlo y el Teatro Regio de Turín, que ha contado con la dirección escénica de Jean-Louis Grinda y musical de Zubin Mehta.

Jean-Louis Grinda ha declarado con motivo del estreno que su intención era presentar la historia que vive Floria Tosca “como la de un ángel caído que se plantea la pregunta ¿cómo he podido llegar a esto?”. Para ello, introduce la historia con unas imágenes proyectadas donde se ve a Tosca saltando al vacío desde el Castel Sant’Angelo y en su caída, a modo de flashback, va recordando todo lo ocurrido para haber llegado a ese punto, comenzando en ese momento la ópera. La misma proyección cerrará la función con los últimos compases de la partitura.

Estéticamente estas imágenes resultaban atractivas e impactantes y facilitaban la resolución del momento del suicidio, aunque el planteamiento de la trama como un flashback no creo que aporte absolutamente nada, además de que narrativamente sería un flashback tramposo al no respetar el punto de vista, mostrándose escenas que Tosca no podría recordar por no estar presente.

La propuesta de Jean-Louis Grinda, en general, me pareció fallida. Es enormemente clásica en cuanto a su concepción, vestuario y desarrollo, pero parece que se le haya querido dar un barniz de ‘modernidad’ con una escenografía caracterizada por un extremo minimalismo. Pero en este caso, más que minimalismo conceptual, daba la impresión de ser minimalismo ahorrativo, porque allí profundidad de concepto o introspección psicológica no había por ningún lado.

Escenográficamente cercana al todo a cien, me pareció nefasto el primer acto, casi digno de Carlos Saura; no me desagrado del todo el segundo, gustándome la proyección del lienzo de Tintoretto “Tarquino y Lucrecia” (según me apuntó un amigo) en el momento en que Scarpia se va poniendo más calentorrete; y del tercero sólo salvaría el interesante efecto de la sombra del ángel que culmina Sant’Angelo.

En cuanto a la dirección de actores, fue tremendamente elemental y previsible. Aquí se contó con la ventaja de tener a un gran animal escénico como es Bryn Terfel, que él solo se come el escenario. Aunque se compensaba con una sosa Dyka y un Marcelo Álvarez que, siendo benévolos, diremos que no es precisamente Marlon Brando el hombre, con lo que, excepto a Terfel, la verdad es que a la mayoría de intérpretes se les veía un tanto perdidos por la escena.

Tan sólo hubo algunos detalles aislados ‘innovadores’ en la propuesta de Grinda, pero sin que aportasen nada al drama, como que al final del segundo acto el manto se quede enganchado en la mesa, lo cual provocaba risas y cuchicheos en un momento especialmente dramático, por dar la apariencia de que pudiera ser un accidente escénico fortuito. Tampoco me gustó el detalle pandilleril de que Scarpia le meta un golpe con la frente a Cavaradossi después del grito “Vittoria, Vittoria” del segundo acto. Sí me pareció acertado sin embargo que Scarpia finalice el primer acto arrodillándose y besando la mano del Cardenal; pero que inmediatamente después acabe arrojando las flores de Tosca al aire, lo considero una majadería imperdonable, completamente contraria al personaje. Ya sólo faltaba que le hubieran vestido de Locomía.

La iluminación de Roberto Venturi tampoco aportó nada a una dirección escénica que pretende ser moderna, pero que se quedó en previsible y anodina.

En lo musical, la dirección del maestro Zubin Mehta suscitó comentarios para todos los gustos. A mí me gustó bastante. Como suele ser habitual en el director indio, no hizo una lectura especialmente genial o innovadora, pero sí muy correcta y con algunos detalles de muy buen gusto. Condujo Mehta la orquesta con batuta firme, manteniendo una pulsión dramática muy destacable, sobre todo en un segundo acto estupendo. Mimó a los cantantes con especial cuidado, pero sin que en ningún momento mermase la tensión requerida por la partitura.

Es cierto que hubo algunos desajustes en la Orquestra de la Comunitat Valenciana, como ya viene siendo habitual los días de estreno, pero yo no percibí que fuesen de tanta envergadura como algunos amigos me comentaban a la salida. En sus intervenciones solistas destacaron clarinete y concertino; y me pareció que tuvieron una noche especialmente inspirada los metales.

El Cor de la Generalitat Valenciana estuvo soberbio en su pequeña pero crucial participación, e igualmente positiva fue la intervención de los niños de la Escolanía de la Mare de Déu dels Desamparats.

Entre los solistas vocales hubo un poco de todo.

Marcelo Álvarez no sólo no nos regaló una de sus temidas espantás de divo caprichoso, sino que para mí fue el gran triunfador de la noche. De entrada el argentino sorprendió favorablemente por su imagen, habiendo perdido bastante peso desde aquel Don José orondísimo y charcutero del año pasado. Vocalmente su Cavaradossi estuvo plagado de matices y lucimiento canoro, llevando a cabo todo un recital de pianissimos y filados, casi excesivos, haciendo que por momentos yo me acordase del gran Miguel Fleta (admítase la herejía), aunque es cierto que pecaban de poco volumen. Su dicción fue perfecta y el fraseo bellísimo y estilísticamente impecable. Se mostró segurísimo toda la noche en la zona aguda, aunque en ocasiones tendiese a irse la voz un tanto atrás, y nos obsequió con unos “Vittoria, Vittoria” ajustados y larguísimos, y un ‘E lucevan le stelle…’ francamente emocionante.

El galés Bryn Terfel dibujó un Scarpia estupendo. Siniestro, rijoso y malvado hasta el tuétano. Gran parte de su éxito se basa en su enorme talento escénico que, incluso con direcciones escénicas tan planas como la de Grinda, le permite llevar a cabo actuaciones dramáticas memorables. Su voz flexible, de centro bellísimo y poderoso, brilló más en el segundo acto que en el primero, donde pareció comenzar un poco frío, con algún problema de proyección y con demasiados empujones de la voz, como si le costase encontrar el apoyo natural de la misma. El mejor momento del galés fue el monólogo “Non mi vendo a prezzo di moneta”, donde su cuidado e intencionado fraseo y la fuerza dramática de su interpretación hizo que la emoción se adueñase definitivamente de la sala.

La soprano Oksana Dyka, que nos sorprendió muy favorablemente a todos el año pasado en “Madama Butterfly”, no me convenció nada como Tosca. Ya desde su primer “Mario, Mario” me dio la impresión, que se mantendría toda la noche, de que estábamos escuchando a Cio-Cio-San cantando "Tosca". Y también supe que, pese a que a mí no me estaba gustando, sería muy aplaudida al final. Y es que la ucraniana tiene una voz muy rica en armónicos, de agradable timbre y enorme volumen, que se mueve además con solvencia por la zona aguda, todo lo cual suele ser en Les Arts sinónimo de éxito garantizado.

Pero por el contrario, Dyka fue una Tosca, permítaseme el fácil chiste, muy tosca. Su fraseo fue duro, totalmente exento de legato y muy plano. Tuvo una nula capacidad de matización y de acento dramático, y la frialdad y la brusquedad fueron características de su interpretación. En la escena de la tortura dio un importante recital de gritos y el momento siempre esperado del “Vissi d’arte” resultó gélido y falto de elegancia, delicadeza y emoción, no siendo capaz ni de intentar un solo piano, así que, en lugar de transmitirnos el pesar y frustración de la protagonista, parecía que estuviera haciendo el pedido a la cocina del Burger King. Y su “Questo è il bacio di Tosca!” fue, además de inaudible, tan rutinario como un “Chicas, que ha llegado el afilador”.

Todos los comprimarios estuvieron en un nivel más que correcto, gustándome especialmente el Sacristán que compuso el barítono veneciano Fabio Previati.

Al final hubo fuertes aplausos para todos, incluida la dirección de escena, aunque aquí se escucharon tres o cuatro tímidos intentos muy aislados de abucheo. La anécdota de la noche la firmó Zubin Mehta al hacer callar al público durante la ovación final para anunciar el resultado del partido de fútbol, originando el desconsuelo de Bryn Terfel, supporter declarado del Man United, y el alborozo de uno de los miembros de la orquesta (creo que un fagot) que ondeó jubiloso una camiseta del Barça.

Ese es el poder del fútbol, seguro que a la inversa no ocurrirá nunca. La megafonía del Camp Nou anunciando: “Atención: En el Liceu, gallo de Vittorio Grigolo en ‘Che gelida manina’, abucheos a la escena y bravos para Netrebko”.

Os recomiendo leer también las crónicas de los amigos Maac y FLV-M.

ACTUALIZACIÓN A 05/06/11:
Anoche estuve viendo de nuevo esta "Tosca" y hubo algunas cosas que me gustaría comentar.

Lo primero que me llamó la atención fue que dos de las cosas que yo había criticado de la puesta en escena se han cambiado. Afortunadamente, Scarpia ya no finaliza el primer acto tirando las flores al aire con un amaneramiento impropio del personaje, sino que ahora las arroja hacia un lado, con rabia, quedándose con una en la mano que simboliza a esa Tosca a la que piensa hacer suya. Lo que podéis ver en este video del final del primer acto grabado en la función del día 31:


video de MrsTLeighton


La otra variación, también para mejor, es que al final del segundo acto ya no se queda el manto enganchado en la mesa, sino atrapado bajo el cadáver de Scarpia.

En el apartado musical, la orquesta estuvo excelente, mucho mejor acoplada que en el estreno; Marcelo Álvarez me gustó menos, sobre todo en el primer acto, con pianos inaudibles y corriéndole poco la voz; Oksana Dyka estuvo mejor que en el estreno aunque su "Vissi d'Arte" me siguió pareciendo muy flojo; y Bryn Terfel, sensacional de principio a fin. 

martes, 14 de diciembre de 2010

MARCELO ÁLVAREZ CANCELA "AIDA"


En la web de Les Arts se ha anunciado hoy oficialmente (aunque en un rincón y con letra pequeña) que el tenor Marcelo Álvarez ha cancelado por "razones de índole estrictamente personales" su participación en la ópera "Aida", en la que iba a interpretar el papel de Radamés en las cuatro funciones que, a partir del próximo día 16 de diciembre, se van a representar con el debut como director musical en el foso valenciano de Omer Wellber. Su sustituto será Jorge de León.

La noticia ha venido a confirmar lo que algunos nos estábamos temiendo tras haber visto el pasado domingo a Jorge de León en el patio de butacas asistiendo a "Manon" y comprobar que en la web del tenor argentino había desaparecido la mención a su participación en "Aida".

En la información que facilita Les Arts se dice que Álvarez ha manifestado: "lamento profundamente no poder participar en esta producción, al mismo tiempo que reitero mi gran estima por el Palau de les Arts y por el público valenciano, que siempre me ha acompañado".

Ninguna explicación más se ha dado respecto a los "motivos personales" que justifican la ausencia de este tenor que tanto nos estima, pero los rumores que circulaban el domingo en Les Arts eran de todo tipo, desde que el divo no quería ser comparado con Jorge de León tras el éxito obtenido por éste en las primeras funciones de "Aida", hasta que la Intendente del teatro valenciano, Helga Schmidt, le habría intentado rebajar sus pretensiones económicas despues de leer que a ella también le van a llegar los recortes.

Cabe preguntarse ahora ¿desde cuándo sabe Helga que Marcelo Álvarez iba a cancelar? y ¿por qué se ha esperado al último momento a hacerlo público?.

Dejando de lado las elucubraciones, lo único que sabemos a ciencia cierta es que Álvarez no va a cantar, y la verdad es que lo siento porque tenía gran interés por escuchar su Radamés. Para compensar su ausencia, y saber lo que nos hemos perdido (o ganado), aquí os dejo con el audio de Marcelo Álvarez y una desafortunada Micaela Carosi en el dúo del III acto de "Aida" este mismo año en Londres:


video de felicitacolombo

martes, 22 de junio de 2010

"CARMEN" (Georges Bizet) - Palau de Les Arts 18/06/2010


Bastante más tarde de lo que quería, traigo al blog mi particular visión del estreno en el Palau de Les Arts, el pasado viernes 18, de la producción de “Carmen”, de Georges Bizet, que se presentó en el marco del III Festival del Mediterrani que está teniendo lugar en el recinto valenciano, y sobre el que mucho y mejor se ha escrito ya, como podréis comprobar con las estupendas crónicas de Joaquim, Titus y FLV-M.

En el fondo me alegro de que hayan transcurrido algunos días desde que asistí a dicho estreno, ya que el tiempo ha conseguido que se aplaque un poco mi indignación, y mi opinión sobre lo vivido puede ser algo más serena, que no benévola.

La producción presentada es la misma cochambre que tuvimos la desgracia de que inaugurara la temporada en 2007, con Carlos Saura como presunto director de escena. Para esta ocasión se anunció que Saura iba a efectuar importantes retoques para mejorarla y, además, se contaba con el aliciente de un elenco vocal ciertamente atractivo, encabezado por la mezzosoprano letona Elina Garanca y el tenor argentino Marcelo Álvarez.

Definir lo que perpetró Carlos Saura es complicado sin recurrir al Código Penal. La caradura del director aragonés ha sobrepasado todos los límites admisibles y denominar lo que ha hecho con esta “Carmen” como “dirección escénica”, es una tomadura de pelo en la que se falta a la verdad, porque si algo no hay en esta producción es dirección.

Desde el comienzo hasta el fin de la obra, la dirección de actores brilla por su ausencia. Los intérpretes salen a escena y se les ve perdidos, sin saber qué hacer. Parece que la única instrucción que hayan recibido sea: “haced lo que os dé la gana y cantad”. En las escasas ocasiones en las que se observa algún tipo de directriz, no se ve ninguna coherencia, ni que se siga la lógica de una visión personal del texto ni de una dramaturgia trabajada. Hay tan sólo momentos sueltos, algunos de los cuales además fueron bochornosos y lo único que consiguieron fue agravar el dislate escénico: El desfile de cuadrillas fue lamentable, yéndose cada uno por su lado; el aportar como toque exótico que haya un Cardenal detrás de los niños de la Escolanía no parece lo más apropiado con la que está cayendo; el momento final de Don José, solo en escena, pidiendo ‘a nadie’ que le detengan, patético; la “exhibición” de Escamillo con el capote fue más propia de Locomía que del torero más famoso de Sevilla (¿tan complicado es buscar a alguien que le enseñe a superar ese momento sin provocar la carcajada?). En fin, un desastre.

La escenografía continúa estando constituida por esos absurdos paneles saurianos que ocupan el escenario y que tanto valen para representar una plaza de Sevilla, la taberna de Lillas Pastia o la plaza de toros. Con cambiar la luz, arreglado. Aunque aquí sí hubo un importante cambio respecto a 2007. La ridícula gruta de cartón piedra del tercer acto fue sustituida por paneles grises, también ridículos. Esa escenografía, aparte de no aportar nada y desorientar al espectador, dificulta gratuitamente el movimiento de las masas, especialmente en el primer y último acto, a lo que, si le añadimos la ya comentada ausencia de dirección de actores, tenemos asegurado el caos escénico.

Para acabar de acompañarlo todo, la iluminación es muy poco original y predecible y el vestuario insulso.

Declaraba Saura en su día que había optado por “una puesta en escena arriesgada, más apasionada y con más movimiento”. Nada más lejos de la realidad. El único riesgo asumido por Saura con esta puesta en escena es la de acabar enterrado en productos hortofrutícolas al salir a saludar, la única pasión que imprime es la de incitar a abuchearle, y el único movimiento que consigue es la apertura de boca en el público para bostezar.

Y lo peor de todo es que esta mamarrachada se ha retransmitido en directo a 46 ciudades de Europa, con lo que el ridículo ha sido internacional. Y luego nos extrañará que la prima de riesgo de la deuda española siga aumentando…

En el terreno musical, tampoco acabaron de salir las cosas tan bien como se esperaba. A mí la dirección de Zubin Mehta no me disgustó, pero reconozco que fue muy irregular. Hubo momentos soberbios, como los preludios (especialmente el del tercer acto), donde la orquesta brilló al máximo y la intensidad y brío que imprimió Mehta, aunque con su exceso de volumen ya característico, consiguieron que una chispa de emoción prendiese en la platea. Pero, junto a eso, los momentos más dramáticos resultaron algo planos y durante toda la obra se produjo una extraña diversidad de tiempos y dinámicas que, lejos de sonar a genialidad, resultaba desconcertante y a veces caprichosa.

En la Orquesta de la Comunitat Valenciana se observaron algunos desajustes que no son habituales en la agrupación titular de Les Arts, sobre todo en los vientos, y que posiblemente en futuras funciones puedan ir corrigiéndose. En el preludio del tercer acto, el virtuosismo de Álvaro Octavio con la flauta volvió a sobresalir.

El Coro de la Generalitat cumplió con enorme profesionalidad, resistiendo tanto los volúmenes impuestos por Mehta, como la anarquía escénica de Saura.

La Escolanía de la Mare de Déu dels Desamparats no estuvo bien, sobre todo en el último acto.

En el terreno de los solistas vocales hubo un poco de todo, y también se vieron lastrados de forma importantísima por la inexistente dirección escénica de Saura.

Nadie que me conozca ignora la admiración que siento por Elina Garanca, a la que considero una de las mejores mezzosopranos del panorama actual. Su voz posee una belleza incuestionable y su timbre enamora hasta cuando canta el “cumpleaños feliz”. Exhibió generosísimo volumen, robustez, amplio registro, homogeneidad, depuradísima técnica y excelsa musicalidad. Su canto fue perfecto, sin fisuras. Vocalmente creo que no es posible efectuarle reproche alguno. Sin embargo fue una Carmen demasiado fría. Le faltó temperamento interpretativo y pasión. A mí, personalmente, esa frialdad no consiguió impedirme disfrutar de una Carmen vocalmente espectacular, que me compensó sobradamente del desastre escénico. Y estoy convencido de que parte de culpa de ese exceso de frialdad es también de Carlos Saura. Yo pude ver a Garanca en Londres el año pasado en este mismo papel, en la producción de Francesca Zambrello, y, sin ser el paradigma de la pasión mediterránea ni mucho menos, transmitió mucha más intensidad al personaje que el viernes. Y es que también es comprensible que Marcelo Álvarez como galán y los paneles de Saura como paisaje, no son los elementos más propicios para pedirle a nadie que se ponga en situación.

Marcelo Álvarez da la impresión de que no está cuidándose la voz ni el físico. Su envergadura ya alcanza dimensiones preocupantes y el día que se tope con un director escénico que le dé instrucciones interpretativas se va a ver limitado para muchos papeles, salvo quizás los de charcutero y obispo. La actuación vocal de Álvarez fue bastante desconcertante. Tuvo momentos excelentes, sobre todo en algunos pianos que se marcó en el tramo final de la obra o en el dúo con Micaela del primer acto. En el aria de la flor no estuvo nada mal, aunque combinó frases delicadas y bellísimas con otras más toscas o algún agudo feísimo. En los dos últimos actos, posiblemente menos acordes a su voz, adoptó un tono verista, efectista pero inapropiado. Su habitual poco salero como actor se vio en esta ocasión reforzado por la huelga de meninges caídas del Sr. Saura. En este sentido, su pelea de navajas con Escamillo fue carcajeante.

Marina Rebeka, quien en su día estuviese anunciada como protagonista de “La Traviata” en Les Arts y cayó del cartel sin saber por qué, encarnó esta vez el papel de Micaela. Y lo hizo de forma excelente. Mostró una preciosa voz, grande, muy segura en los agudos, y un fraseo exquisito adornado de múltiples matices, derrochando sensibilidad y buen gusto.

Alexánder Vinogradov fue un pésimo Escamillo. Comenzó gargajoso, engolado y temblón, y acabó desafinando directamente. Debido a su pésima dicción no se sabía si estaba cantando en francés, en ruso o en chiquitistanés. No me extrañaría nada que el tremendo aguacero que nos sorprendió a la salida del teatro fuese consecuencia de cómo había cantado Vinogradov el “Votre toast”.

Mal estuvo también Silvia Vázquez que, en lugar de Frasquita, parecía la protagonista de 'Viernes 13', lanzando unos chillidos inaceptables y fastidiando todos los concertantes de los que formaba parte. Algo mejor se mostró Adriana Zabala como Mercedes.
No me gustó el Dancaire de Fabio Previati, y simplemente correctos estuvieron Vicenç Esteve, Mario Cassi y Nicolás Testé.

Mención especial merece el público de este estreno que consiguió batir el record mundial de intensidad y variedad de ruido durante una función operística. Si se hubiese representado en el Mercado Central en hora punta, posiblemente no hubiera habido mucha diferencia.

Al finalizar, se aplaudió con fuerza a todos los intérpretes, especialmente a Garanca y Rebeka, y se dedicó un sonoro abucheo a Carlos Saura que fue el justo castigo a su incapacidad manifiesta para la dirección escénica y que debería motivarle para dejar en paz el mundo de la ópera y dedicarse en exclusiva a seguir haciendo películas pretenciosas.

Para acabar podemos escuchar a Garanca junto a Roberto Alagna este mismo año en el MET, interpretando la seguidilla "Près des remparts de Séville":


video de saulite3434

miércoles, 31 de marzo de 2010

WILSON Y ÁLVAREZ, AIDA Y RADAMÉS EN LES ARTS


Poco se sabe todavía de lo que nos deparará la temporada 2010-2011 en el Palau de les Arts. Como suele ser ya habitual en Casa Helga, mientras otros teatros de ópera hace tiempo que han anunciado su programación para la próxima temporada, aquí se guarda silencio. De todas formas, como ya he dicho en otras ocasiones, prefiero el silencio a que, como también suele ser Helgiana costumbre, donde dicen digo digan Diego.

La última marcha atrás, Chiquito’s style, ha sido la noticia de que Gianandrea Noseda finalmente no vendrá a Les Arts como principal director invitado del coliseo valenciano, pese al anuncio en tal sentido que hizo la Schmidt en febrero cuando presentó la contratación de Omer Meir Wellber como “sucesor” de Maazel. La propia Helga Schmidt comunicó el pasado día 24 que Noseda no vendrá finalmente a Les Arts “debido a la apretada agenda que tiene hasta 2014”. Y digo yo, ¿la apretada agenda no se conocía en febrero, o es que el anuncio de su contratación se hizo antes de tener cerrado el acuerdo?

Respecto a la próxima temporada, poco ha trascendido. Sí se ha dicho oficialmente que habrá una “Aida” en la que debutará Omer Meir Wellber en el foso valenciano, quien se alternará en la dirección musical con Lorin Maazel. Una oportunidad única, sin duda, para comparar la manera de abordar ambos una misma obra de peso.

Por lo que he podido averiguar, parece que la pareja protagonista será la formada por Marcelo Álvarez como Radamés y Jennifer Wilson como Aida.
Álvarez interpretará ese mismo papel en Londres este próximo mes de mayo, en una producción de la Royal Opera House con dirección artística de David McVicar, que todo parece indicar que podría ser la que venga a Les Arts.

Por su parte, Jennifer Wilson, exitosa Brünnhilde en el reciente “Anillo del Nibelungo” valenciano, debutó el papel de Aida en Australia el pasado mes de noviembre obteniendo unas críticas muy favorables.

También parece confirmado que se podrá ver “Eugene Onegin” de Tchaikovsky, siendo Wellber el encargado de la dirección musical, al menos en algunas de las funciones.

En cuanto al resto, nada se sabe. Se rumorea que podría haber una nueva incursión en el terreno belcantista con el donizettiano “L’ Elisir d'Amore”.

Lo que sí se ha anunciado oficialmente en la prensa chilena es que el Festival del Mediterrani de 2011 incluirá “Tosca”, con Cristina Gallardo-Domâs en el papel protagonista y Marcelo Álvarez como Cavaradossi, en una producción firmada por Jonathan Kent que ya se pudo ver en la Royal Opera House londinense hace unos años.

Por lo que respecta al Festival del Mediterrani de este año, aun no se sabe nada de cuándo ni cómo saldrán las entradas a la venta. Yo sigo con la duda de si finalmente Elina Garanca hará acto de presencia para interpretar “Carmen” junto a, otra vez, Marcelo Álvarez, pero es cierto que, a diferencia de lo que ocurría hace unos meses, ahora en la página de la cantante letona sí figura prevista su participación en dicho papel los días 18, 21 y 30 de junio. Ojala se confirme y podamos disfrutar de su excepcional voz.

lunes, 25 de mayo de 2009

EL DÚO DE LA AFRICANA. Teatro Auditorio TAMA - Aldaia - 23/05/09


El moderno Teatro Auditorio TAMA en Aldaia (Valencia), con capacidad para más de 700 personas y una acústica aceptable, acogió el pasado sábado 23 de mayo la representación de la zarzuela en un acto “El Dúo de la Africana”, con libreto de Miguel Echegaray y música de Manuel Fernández Caballero.

La obra, un sainete que se encuadra dentro del llamado “género chico”, se estrenó en el Teatro Apolo de Madrid en 1893 con un éxito apoteósico, donde se estuvo representando nada menos que 211 funciones seguidas. El Apolo fue durante años “la catedral del género chico” y su famosa cuarta sesión en horario nocturno (“la cuarta del Apolo”), era el paradigma de público de dudosa reputación, muchas veces de peor ralea que los personajes de las obras representadas.

El libreto de Miguel Echegaray (por cierto, hermano del Premio Nobel José Echegaray) para “El Dúo de la Africana”, cuenta una típica situación de teatro dentro del teatro, en este caso de ópera dentro de la zarzuela, ambientada en una compañía operística de tercera fila, cuyo director, Querubini, un tacaño empresario que habla un absurdo castellano italianizado, pretende representar la ópera “La Africana” de Giacomo Meyerbeer. El bajo de la compañía persigue a su hija, quien está enamorada del tenor Giuseppini, un aragonés que a su vez pretende a la “prima donna”, la sevillana Antonelli, esposa de Querubini, y éste consiente la situación con tal de que el tenor cante gratis, ya que se jacta de que él no paga a nadie (Helga, no te des por aludida, el libreto es así), sucediéndose equívocos que generan numerosas situaciones jocosas. Tras el enredo argumental se esconde un sentido homenaje a las sufridas gentes que viven del mundo de la escena, mientras se critica el italianizante dominio de la ópera clasista de la época, en detrimento de un género puramente español.

Posiblemente sea ésta, junto a “Gigantes y Cabezudos”, la obra más conocida del murciano Manuel Fernández Caballero, un músico que compuso más de 200 zarzuelas y del que fue famoso su gusto por el buen yantar. Baste decir que el periodista y humorista Salvador Granés, en su libro “Calabazas y Cabezas”, describía así al compositor:
Comilón de siete suelas,
escribe con rapidez
partituras de zarzuelas,
siempre y cuando que a la vez
mueva la pluma y las muelas.
Si su inspiración se agosta
y queréis que por la posta
recobre la inspiración,
enseñadle una langosta,
seis chuletas y un jamón.


Sin duda, el momento más conocido de esta zarzuela es el dúo y jota que cantan el tenor y la soprano. Y precisamente fue lo último que escribió Fernández Caballero, quien no dejaba de pensar en cómo resolver este momento de la obra sin éxito, mientras la empresa le apremiaba su finalización. Finalmente, una noche encargó a su hijo que le trajera un pastel de Lhardy y, zampa que te zampa, le vino la inspiración de que el tenor aragonés le cantase una jota a su amada andaluza. Se cuenta que a las tres de la madrugada ya estaba acabada la pieza... y el pastel.

Seguidamente podemos escuchar este famoso fragmento en las voces de Monserrat Caballé y José Carreras en el Teatro Bolshoi en 1989:


video de lucpebo

La representación ofrecida el sábado, presentada por “Saga Producciones”, se enmarcaba dentro de las actividades dedicadas por el Ayuntamiento de Aldaia a las personas mayores. Eso motivó un retraso de casi 30 minutos en el comienzo de la función al tener que esperar que acabasen los discursos de la alcaldesa y su gente glosando lo bien que lo hace todo la Corporación.

La sala se encontraba llena de gente muy mayor, alguno de ellos puede que fuese incluso de la quinta de Fernández Caballero, demostrando las señoras un dominio espectacular del uso del abanico, amenizando la velada con sus “riiiiiis chac, chac, chac, chac, raaaaas”, mientras los señores comentaban lo que acontecía en el escenario a un volumen adecuado para los que se habían olvidado el sonotone e incluso para los que se quedaron en casa.

La puesta en escena fue clásica, con una escenografía dominada por los telones pintados a mano en 1940 por Viuda de Pastor, y un notable movimiento actoral perfectamente acorde al espacio disponible, consiguiendo una dramaturgia ágil y efectiva.

El vestuario diseñado por Fidel David aportó un toque de innovación, frescura y color al conjunto.

Vicente Martínez Alpuente dirigió la Orquesta con profesionalidad y, aunque hubo algún desajuste en las entradas y cierta descompensación de volumen entre secciones, el resultado general fue positivo y hubiese mejorado aún mas de contar con un foso en condiciones.

El Coro estuvo magnífico, posiblemente lo mejor de la noche, especialmente el femenino, mostrando empaste, fuerza y exquisita vocalidad, además de una entrega escénica total, moviéndose con soltura y desparpajo, bailando, y colaborando de forma capital a dotar a la obra del tono chispeante requerido.

En el apartado individual, Vicenç Esteve (padre) cumplió sobradamente en su papel de Querubini llevando con autoridad el peso de la obra, demostrando muchas tablas en su buen hacer como actor, derrochando vis cómica sin caer en el griterío a lo “Escenas de Matrimonio”, y solventando con dignidad su parte cantada pese al natural desgaste de su voz.

Amanda Serna, como la Antonelli, mostró prometedoras dotes, con una voz muy apropiada al género, con volumen y poderío en la emisión, facilidad en los agudos y una dicción más que correcta, aportando, además, en su actuación el gracejo requerido al personaje. En el famoso dúo y jota estuvo impecable.

Vicenç Esteve (hijo), al que hemos tenido ocasión de ver este mismo año en Les Arts como Pang en “Turandot” y Jeremías en “El rey que rabió”, solventó con facilidad los requerimientos cómicos del papel y vocalmente estuvo muy correcto.

Sandra Minguez, como Amina, apuntó, en su corta intervención, la existencia de una voz digna de un papel de más enjundia.

David Sentinella, en el ingrato rol del bajo de la compañía, exhibió sus dotes bufas y una voz interesante.

Isabel Torrijo, como doña Serafina, mostró hechuras de actriz veterana en una actuación breve pero de alto nivel.

Los bailarines Marieta Romero y Paco Berbel cumplieron brillantemente en su pequeño número, a pesar de la reducida dimensión de la mesa en que tuvieron que ejecutarlo.

Es habitual en esta obra la introducción de cameos de artistas consagrados o de jóvenes que se quieren promocionar, en la escena del casting para contratar nuevos cantantes para la compañía. En esta ocasión los artistas invitados fueron la soprano Tamara Izquierdo, el barítono Andrés del Pino y la tiple cómica Aurora Frías.

Tamara Izquierdo cantó “Me llaman la primorosa”, de la zarzuela “El Barbero de Sevilla”, una pieza de excesiva dificultad para la falta de homogeneidad en el registro y el feo vibrato que presentó, si bien exhibió generoso volumen del instrumento y una exagerada facilidad para alcanzar el sobreagudo limpiamente.

El barítono Andrés del Pino interpretó espléndidamente la bonita romanza “Ya mis horas felices”, de la zarzuela “La del Soto del Parral”, haciendo gala de calidad tímbrica, buena técnica, delicado fraseo y un legato de gran nivel.

Aurora Frías llegó dispuesta a revolucionar el añoso patio de butacas con la escueta vestimenta que requiere la famosa canción babilónica “Ay Ba” de “La Corte de Faraón”, haciendo participar al público en un "concurso" de suspiros que fue respondido con el habitual entusiasmo del público masculino de cierta edad. Demostró gran desparpajo y frescura, llegando a desconcertar a la orquesta que se veía incapaz de seguir las continuas improvisaciones de la vedette.

Al finalizar la función el público premio a todos los intérpretes con cerradas ovaciones en agradecimiento a una entretenida tarde de sábado en la que por encima de todo se defendió el género con dignidad, entusiasmo y entrega.

Como colofón os dejo otra vez la célebre jota, en esta ocasión en las voces de Marcelo Álvarez y Elina Garanca:


video de marcelissimo

miércoles, 31 de diciembre de 2008

FELIZ AÑO 2009

Desde este blog recién inaugurado, os deseo a todos/as que el próximo año 2009 todos vuestros deseos se cumplan.

Vaya aquí mi personal concierto de Año Nuevo para celebrarlo:





Anna Netrebko canta "Song to the moon" de Rusalka de Dvorak





Renee Fleming canta "Beim Schlafagehen" de Richard Strauss




Thomas Hampson canta "Frühlingsmorgen" de Mahler




Marcelo Alvarez canta "Lamento di Federico" de L'arlesiana de Cilea





Kiri Te Kanawa canta "Depuis le jour" de Louise de Charpentier




Diana Damrau canta "Rejoice graetly" de El Mesias de Haendel




Ben Heppner canta "Di rigori armato" de Rosenkavalier de Richard Strauss





Philippe Jaroussky canta "A Chloris" del venezolano Reynaldo Hahn





Elina Garanca canta "Nacqui all'affanno" de La Cenerentola de Rossini





Juan Diego Florez canta "A mes amis" de La fille du regiment de Donizetti





Anna Netrebko canta "Meine Lippen, sie küssen so heiß" de Giuditta de Franz Lehar





Pues lo dicho, Feliz Año, mucha ópera y mucho cine.