miércoles, 30 de diciembre de 2009

ATTICUS AWARDS 2009


El año 2009 toca a su fin. Todos los fines de año, hay costumbres que se repiten puntualmente y que esta vez, lamentablemente, tampoco faltarán, como las retransmisiones televisivas de las campanadas, los programas joseluismorenescos, los cotillones con baile de conga con corbata anudada en la frente, etc.

Otra tradición, menos perjudicial para la salud, es el hacer balance de lo ocurrido en los 365 días anteriores. Así que, ya que no voy a cumplir ni con las congas ni viendo a Raphael cantar el tamborilero, he decidido hacer mi propio resumen musical del año, con una particular entrega de premios a lo que considero más destacado de aquellos espectáculos que he podido presenciar en directo durante 2009.

Así que, por votación unánime del jurado de los Atticus Awards 2009, compuesto por el autor de este blog reunido consigo mismo y su circunstancia, los premios otorgados son los siguientes:

Helga de Oro a la mejor dirección musical:
En esta categoría quizás el premio se vea lastrado por mi imposibilidad de asistir a ninguna de las funciones de la “Turandot” que dirigió Lorin Maazel en Les Arts en abril, y porque el “Parsifal”, dirigido también por Maazel en el mismo recinto, tuvo lugar en 2008. Así que ajustándome escrupulosamente a las normas que yo mismo me he autoimpuesto, voy a conceder la Helga de Oro en este apartado a Antonio Pappano por su magistral dirección, llena de profundidad y matices, de “Il Barbiere di Siviglia” rossiniano en el ROH londinense el pasado mes de julio.

Helga de Oro al mejor Coro:
Sin duda alguna, el premio va a parar al Cor de la Generalitat Valenciana, por todas y cada una de las intervenciones que ha tenido este año, con referencia especial al magnífico desempeño demostrado en la exigente partitura de “Les Troyens”.

Helga de Oro a la mejor Orquesta:
Tampoco he tenido que pensar mucho. La dorada Helga es para la Orquestra de la Comunitat Valenciana, que nos sigue sorprendiendo favorablemente función tras función, y que ha alcanzado unos niveles de excelencia que la colocan en el primer rango internacional.

Helga de Oro a la mejor dirección artística:
Si el premio fuese para la peor labor en este apartado, el galardón habría estado reñidísimo, pero si tengo que destacar una puesta en escena que me haya convencido plenamente, aportando originalidad, respeto a la obra e inteligencia en la propuesta, me inclino por conceder la Helga de Oro al italiano Damiano Michieletto y su sensacional dirección artística concebida para “La Scala di Seta” de Rossini.

Helga de Oro al mejor intérprete individual:
En este apartado es en el que ha habido más dudas, ya que he tenido la suerte de escuchar en directo a artistas de talla indiscutible (y a algunos conocerlos personalmente) como Plácido Domingo, Waltraud Meier, Piotr Beczala, Juan Diego Flórez, Joyce Di Donato, Renée Fleming, Elina Garanca o mi admiradísima Eva Maria Westbroek a quien hasta el último momento he estado dudando si le adjudicaba el premio por la maravillosa Sieglinde que nos ofreció en “Die Walküre” en junio en Les Arts. Pero, finalmente, he decidido que la Helga de Oro vaya a parar a la sueca Nina Stemme por la interpretación que hizo de Isolde en el "Tristan und Isolde" de Wagner que pude escuchar en Londres el pasado mes de octubre, donde demostró que es la nueva cantante de referencia de este papel, consiguiendo elevar los niveles de emoción del público a cotas altísimas.

Helga de Oro al mejor espectáculo del año:
Habiendo disfrutado tanto como lo hice este mes de junio en Les Arts, creo que es de justicia que esta Helguita vaya a parar al “Der Ring des Nibelungen” wagneriano que se ofreció completo en Les Arts en el II Festival del Mediterrani, con la puesta en escena de Carlus Padrissa y La Fura dels Baus, dirección musical de Zubin Mehta al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana y un elenco de cantantes homogéneo, que ofreció un inmejorable rendimiento y que estuvo muy por encima de lo que pudimos escuchar en Bayreuth este verano.

Bueno, pues hasta aquí mis particulares chorra-galardones. Para poner el broche musical a los mismos, he decidido que sea con un video de la premiada Nina Stemme, en esta ocasión cantando la escena final de "Salomé" de Richard Strauss, en la abominable producción que se pudo ver este año en el Liceu barcelonés:


video de LiceuOperaBarcelona

Y como punto final a este 2009, con mis mejores deseos para todos vosotros para el próximo año, os dejo con uno de mis finales operísticos favoritos, el trío final de “Der Rosenkavalier”, también de Richard Strauss, en la interpretación de Anne Sophie von Otter (Octavian), Barbara Bonney (Sophie), y Felicity Lott (Marschallin):


video de rwprof



¡¡FELIZ AÑO 2010!!

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL BLOG DE ATTICUS CUMPLE UN AÑO


Pues eso. El tiempo pasa volando y a veces cantando.

Parece que fue ayer mismo cuando inicié esta aventura, sin ningún objetivo más que poner en común algunas de las cosas que me gustaban con aquellos que estuvieran dispuestos a pasarse por aquí. Nunca ha sido mi pretensión sentar cátedra ni enseñar a nadie, sino únicamente decir lo que pensaba y, sobre todo, estar abierto a aprender de quienes por aquí vinieran a intercambiar impresiones.

Un año después, quiero daros las gracias a todos cuantos visitáis este blog. Tanto a aquellos que lo hacéis anónimamente, perdiendo vuestro tiempo leyendo las tonterías que escribo, como a quienes además dejáis esos comentarios que tanto agradezco encontrar y que casi siempre me ayudan a saber más y a conocer otros puntos de vista aunque sean radicalmente distintos de los míos.

A algunos de vosotros ya os conocía y a otros he tenido la suerte de conoceros personalmente gracias al blog, y os puedo asegurar que si a algo le estoy agradecido a este espacio es precisamente el que me haya permitido entablar contacto con unas excelentes personas a quienes hoy tengo la suerte de poder considerar amigas mías.

Así que, lo dicho, muchas gracias a todos los que por aquí pasáis, pues vosotros sois la razón de ser del blog de Atticus. Bueno, vosotros y su madrina, mi querida Helga Schmidt, quien, como no podía ser menos, no ha querido perder la ocasión de felicitaros en este primer aniversario.

Yo os dejo con uno de mis compositores de cabecera, Richard Strauss, y su bellísimo Lied, “Morgen!” (mañana), compuesto sobre un texto del poeta John Henry Mackay, en la voz de Janet Baker:


video de Gabba02

Und morgen wird die Sonne wieder scheinen
Und auf dem Wege, den ich gehen werde,
Wird uns, die Glücklichen, sie wieder einen
Inmitten dieser sonnenatmenden Erde

Und zu dem Strand, dem weiten, wogenblauen,
Werden wir still und langsam niedersteigen,
Stumm werden wir uns in die Augen schauen,
Und auf uns sinkt des Glückes stummes Schweigen…
-----------------
Y mañana brillará de nuevo el sol,
y por el sendero que recorreremos
la felicidad de nuevo nos envolverá
en el seno de esta tierra embriagada de sol…

Y hacia la extensa playa de olas azuladas
descenderemos lentamente en silencio,
mudos nos miraremos a los ojos
y sobre nosotros caerá el silencio de la felicidad…

(traducción de Kareol)

lunes, 21 de diciembre de 2009

"EL MESÍAS" PARTICIPATIVO DE VALENCIA


Los pasados días 19 y 20 de diciembre tuvieron lugar en Valencia las dos representaciones de este año del oratorio “El Mesías” de G.F.Haendel, en su modalidad “participativa” (con inclusión de cantantes no profesionales), en una iniciativa organizada por la Obra Social "la Caixa" y el Institut Valencià de la Música (IVM).

Esta actividad se inició en el año 1995 en Barcelona, con el objetivo de estimular la práctica social del canto y de la música y promover la cohesión social, y se ha ido extendiendo progresivamente a diferentes ciudades españolas como Madrid, San Sebastián, Palma de Mallorca, Santa Cruz de Tenerife, Lleida, Girona, Valladolid o Valencia, donde este año se ha celebrado la sexta edición.

La experiencia, afortunadamente, se ha consolidado en esta ciudad, y se ha convertido ya en toda una tradición que vuelve puntualmente por Navidad como los turrones, los niños de San Ildefonso o el incremento abusivo del precio de los langostinos. Socialmente, ha recibido el respaldo de un público que espera con ilusión su cita anual con el oratorio de Haendel, vendiéndose la totalidad del aforo de los recintos donde se lleva a cabo, y contando cada vez con un mayor número de solicitudes de participación de cantantes no profesionales.

Esta respuesta social y la ilusión que genera no se ven correspondidas, sin embargo, con un emplazamiento adecuado y estable de la iniciativa, que cada año va cambiando de ubicación, debido a la dificultad que encuentran para que les sea cedido un local que reúna las condiciones idóneas para la celebración de un concierto de este tipo sin desproporcionadas exigencias económicas.

En la página web de la Obra Social "la Caixa" podemos leer: “El Mesías participativo es una atractiva experiencia que ofrece a los aficionados a la música coral la materialización de un sueño: cantar el célebre oratorio de Händel con una orquesta profesional y en una sala de conciertos”. Esto último, en el caso de Valencia, se aleja mucho de la realidad.

Es verdad que el año pasado el emplazamiento escogido fue el Palau de la Música y los resultados musicales fueron óptimos, pero, eso sí, las condiciones económicas impuestas por doña Mayrén Beneyto hicieron que los organizadores optasen esta vez por buscar otra ubicación que no convirtiese en ruinosa la iniciativa.

En esta ocasión, tanto las gestiones con el Palau de la Música, como con el Palau de Les Arts de mi amiga Helga Schmidt, parece ser que tuvieron por respuesta la petición de contraprestaciones dinerarias incompatibles con el compromiso social y cultural de la propuesta, acabando por recalar en el Palacio de Congresos, un espacio que no está pensado ni preparado para una interpretación musical de estas características. Muy triste.

Yo tuve la ocasión de asistir a la representación del día 19 y la lamentable acústica de la sala condicionó de manera definitiva los resultados del espectáculo. Tampoco contribuyeron a crear el ambiente adecuado el exceso de iluminación imperante durante toda la obra, ni un público que abarrotaba el recinto, pero que contaba con algunos elementos empeñados en aplaudir cada aria y otros en convertir las toses bronquíticas en un instrumento más.

Este año el encargado de la dirección musical del evento fue Rinaldo Alessandrini, al frente del Coro y Orquesta del Concerto Italiano. Poco se puede comentar en el ámbito estrictamente musical, ya que, como digo, la acústica de la sala era penosa y los sonidos no se proyectaban adecuadamente. Cuando la totalidad del Coro cantaba, la orquesta parecía un espectáculo mímico de “El Tricicle” y si el trompeta se ponía colorado no se sabía si era de soplar o de la vergüenza que le estaba dando aquello.

La dirección de Alessandrini daba la impresión de ser desganada y de piloto automático, sin duda también influenciada por las malas condiciones que ofrecía la sala y por la imposibilidad de haber reubicado los coros, tal y como él pretendió el día del ensayo. Su lectura de la partitura estuvo dominada por unos tempi bastante lentos, salvo en el archifamoso “Aleluya” que fue ejecutado con una inhabitual viveza. Sólo en algún momento aislado consiguió el italiano transmitir algún destello de emoción al patio de butacas. Emoción que llegaba a raudales cuando la masa coral intervenía, aunque con el handicap ya comentado de que parecía que lo hiciesen “a cappella”.

Los fragmentos solistas fueron interpretados por los miembros del Coro del Concerto Italiano que iban turnándose, donde sólo destacó el bajo que ejecutó el “The trumpet shall sound”, con una voz bastante robusta y homogénea que emitía con mucho gusto y, sobre todo, la celebre contralto Sara Mingardo que, ella sí, prendió la mecha de la emoción en casi todas sus intervenciones, con unos graves de ensueño, bien apoyados, destacando especialmente en un “He was despised” antológico.

En cuanto al Coro aficionado, vaya desde aquí mi mayor aplauso y felicitación por haber estado a la altura en semejantes condiciones de trabajo. No sólo tuvieron que luchar con la deficiente acústica del local, sino, además, con una inadecuada ubicación en el mismo. Estuvieron todo lo empastados que la situación permitió y en fragmentos tan complicados como el “He trusted in God” o, sobre todo, el “Amen”, los desajustes fueron prácticamente inapreciables, pese a no contar con la referencia orquestal. Bravo por ellos y por sus preparadores, por haber conseguido conjuntar unas voces aficionadas con resultados profesionales.

Permitidme que dedique una especial felicitación al amigo Álvaro, fiel seguidor del blog, debutante en esta experiencia y futuro heldentenor de referencia. Y otro recuerdo muy especial para las ya veteranas en estas lides Carmina y Ana.

Me parece absolutamente impresentable que este tipo de actividades tengan que ir mendigando de las instituciones musicales de esta ciudad la cesión de un recinto en condiciones, y que el desprecio por la cultura de sus dirigentes acabe confinando la experiencia a ubicaciones inapropiadas o, lo que es peor, ponga en peligro la pervivencia misma de esta interesante iniciativa. No nos valdrá como excusa que la Presidenta del Palau de la Música diga que el Palau siempre cobra, porque además no es cierto. Eso sí, luego tendremos que estar todo el año escuchando a Mayrén como se le llena la boca hablando de su amor por la música, a Valencia, de la música que se escucha con la piel, y bobadas por el estilo.

Para terminar, como no podía ser de otra forma, os dejo con un fragmento de “El Mesías” de Haendel, en concreto con el "Amen" final, interpretado por la Orquesta y Coro de la Academy of St. Martin in the Fields, dirigidos por Sir Neville Marriner:


video de jesusmiramon

viernes, 18 de diciembre de 2009

"L'INVITATION AU VOYAGE" de Henri Duparc

Canal en Amsterdam - Claude Monet - 1874

Henri Duparc (1848-1933) es considerado uno de los mejores melodistas franceses, pese a que su obra es escasa y compuso poco más de una decena de mélodies, abandonando su carrera a los 36 años como consecuencia de la enfermedad nerviosa que padecía, y, aunque posteriormente realizó algunos trabajos de orquestación, ya no volvió a componer.

Sus mélodies son fruto de una ardua dedicación y transmiten una profundidad e intensidad que le convierten en todo un referente en el arte del miniaturismo musical. Lucien Rebatet dijo de estas canciones que eran “la unión perfecta entre la melodía y las palabras”.

Una de sus mélodies más conocidas es “L’invitation au voyage” (La invitación al viaje), una obra para voz y piano compuesta por Duparc en 1870 sobre un poema de Charles Baudelaire. El poema está dedicado a una de las amantes de Baudelaire, posiblemente Marie Daubrun, una bella actriz de teatro rubia, de ojos verdes, con la que mantuvo una breve, pero apasionada y tormentosa relación, abandonando aquélla finalmente al poeta por un amigo de Baudelaire, el también poeta, dramaturgo y crítico teatral Théodore de Banville, quien apoyó la carrera de Marie y le ofreció un mayor sosiego y estabilidad en la relación.

En este poema Baudelaire le habla a su amada de la posibilidad de irse a vivir juntos a un lugar ideal donde reina la belleza, la calma y el bienestar. Con toda seguridad se está refiriendo a Holanda, y posiblemente a Ámsterdam, lugar que no conocía el poeta personalmente, pero que era evocado en los relatos de amigos suyos como Gérard de Nerval, y que en esa época era uno de los principales puertos receptores de mercancías de Oriente.

Aquí os dejo con el refinamiento y la delicadeza de la música de Duparc y el texto de Baudelaire, en tres versiones diferentes de esta “L’invitation au voyage” que os traigo hoy al blog.

En primer lugar, escuchamos a la sensacional soprano francesa Ninon Vallin en una grabación de 1930. La calidad de sonido no es muy buena, pero la sensibilidad y expresividad de Vallin merecen la pena:


video de leonocusto2008

A continuación, es Jessye Norman, en una grabación de 1984 para la televisión francesa, quien nos ofrece su versión de “L’invitation au voyage”. El sonido es también bastante malo, pero no lo bastante como para que no podamos apreciar la capacidad de matización de la norteamericana:


video de mvbaritone

Y por último, podemos escuchar al gran Nicolai Gedda, que, como dijo un día Titus en este blog, cantaba de todo y siempre bien:


video de mvbaritone


LA INVITACIÓN AL VIAJE
¡Mi niña, mi hermana,
piensa en la dulzura
de ir a vivir juntos, lejos!
¡Amar a placer,
amar y morir
en un país que se parece a ti!
Los mojados soles
de esos cielos nublados,
para mi espíritu tienen un encanto,
tan misterioso
como tus ojos traicioneros,
brillando a través de las lágrimas.

Todo allí es orden y belleza,
lujo, calma y voluptuosidad.

Muebles relucientes,
pulidos por los años,
decorarían nuestra habitación;
las flores más raras
mezclando su aroma
a los vagos aromas del ámbar,
los ricos techos,
los profundos espejos,
el esplendor oriental,
todo allí hablaría
en secreto al alma
en su dulce lengua natal.

Todo allí es orden y belleza,
lujo, calma y voluptuosidad.

Mira en los canales
dormir los navíos
cuyo humor es vagabundo;
para que tú colmes
tu menor deseo
vienen desde el fin del mundo.
Los soles ponientes
revisten los campos,
los canales y la ciudad entera,
de jacintos y oro;
el mundo se adormece
bajo una cálida luz.

Todo allí es orden y belleza,
lujo, calma y voluptuosidad.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

VICTORIA DE LOS ANGELES Y GIUSEPPE DI STEFANO CANTAN "MADAMA BUTTERFLY"


Siguiendo con “Madama Butterfly”, y al hilo de mi post anterior acerca de Mario del Monaco interpretando a Pinkerton, hay quien me ha preguntado acerca de cuál era mi versión preferida de esta obra. Siempre es complicado hacer ese tipo de elecciones, porque posiblemente nos gustaría coger distintos elementos de varias versiones y juntarlos en una fusión ideal e imposible.

Uno de mis primeros vinilos operísticos, y al que guardo por ello
mucho cariño, fue precisamente una “Madama Butterfly”, la de 1974 con Karajan, Pavarotti y una magistral Mirella Freni. Otra de mis favoritas es la de 1958, con Carlo Bergonzi, Renata Tebaldi y Fiorenza Cossotto, dirigidos por Tulio Serafin. Pero si tuviera que quedarme sólo con una, por su resultado de conjunto, posiblemente sería la de 1966, con Bergonzi como Pinkerton y la magnífica Butterfly de Renata Scotto, dirigidos por John Barbirolli al frente de la Orquesta y Coro de la Ópera de Roma. En una entrada que ha dedicado esta misma semana maac en su blog a la Butterfly de Scotto, podéis escuchar diversos fragmentos de esta estupenda grabación.

Pero yo hoy quería traer aquí el
dúo final del primer acto, que posiblemente sea uno de los pasajes más bellos de la obra de Puccini. Y, si a ese momento de la obra nos referimos, tengo muy claro que la versión que elegiría sería la protagonizada por Giuseppe Di Stefano y Victoria de los Ángeles en 1954, acompañados por la Orquesta del Teatro de la Ópera de Roma, bajo la dirección de Gianandrea Gavazzeni.

Di Stefano aporta toda la entrega, sentimiento y pasión que requiere el personaje en este momento, luciendo una voz todavía fresca y bellísima, derrochando opulencia vocal.

Victoria de los Ángeles quizás no sea la Butterfly ideal, por precisarse, sobre todo para la
segunda parte de la obra, de un instrumento de mayor amplitud y robustez que sea capaz de afrontar los pasajes más dramáticos de la partitura con mayores dosis de intensidad y pasión, pero, para este primer acto, la delicada voz de Victoria de los Ángeles se adapta perfectamente a la fragilidad e inocencia de Cio-Cio-San en su encuentro con Pinkerton, exhibiendo una pureza y suavidad vocal difícilmente superables. Algo tendría cuando hasta los japoneses decidieron plantar un cerezo con su nombre en homenaje a sus interpretaciones de la heroína pucciniana.

Es realmente complicado no emocionarse con la espléndida música de Puccini en este pasaje y con dos voces como las de Di Stefano y Victoria de los Ángeles en pleno esplendor.

Pues nada, sin más rollo, os dejo con Giuseppe di Stefano y Victoria de los Ángeles en el dúo que cierra el primer acto de “Madama Butterfly”, desde “Bimba dagli occhi” hasta el final:



video de nokia1242000

domingo, 13 de diciembre de 2009

MARIO DEL MONACO COMO PINKERTON


El pasado día 9 se estrenó en el Palau de Les Arts la ópera de PucciniMadama Butterfly”. Los comentarios de aquellos que la han visto ya, coinciden en elogiar la labor de Maazel y en criticar con dureza al tenor que encarnó a Pinkerton, el ucraniano Misha Didyk.

Yo, si lo anunciado en el programa se cumple (lo que no suele ser muy habitual), creo que no veré a Didyk, sino al griego Demos Flemotomos, de quien no tengo ninguna referencia, así que tampoco espero demasiado.

El caso es que leyendo las críticas del estreno, me ha apetecido traer al blog al Pinkerton de Mario del Monaco, quien debutó con este papel en el Teatro Puccini de Milán en 1940.

Contaba Del Monaco que, cuando era joven y todavía muy poco conocido, estaba cantando un día el Pinkerton de “Madama Butterfly” en un teatro de Padua, durante los años de la segunda guerra mundial, cuando, de repente, a mitad de representación hubo una alarma de bombardeo, por lo que todo el mundo abandonó el teatro a la carrera, incluido el propio Del Monaco vestido de Pinkerton, encontrándose de pronto en mitad de la calle, uniformado de soldado americano y rodeado de lugareños italianos que le lanzaban profundas miradas de odio y amenazaban con lincharle, creyendo que sería un paracaidista invasor. Dice Del Monaco que, pese a sus esfuerzos por explicar a la gente que era el tenor de la obra, nadie le creía por lo que tuvo que demostrarlo lanzando un potente Do que fue el que le sacó del aprieto. No sé si la historia será cierta, pero, como dicen los italianos, “se non è vero, è ben trovato”.

Vamos a escucharle en “Addio fiorito asil”, el aria de Pinkerton del acto III, donde el muy canalla empieza a lamentarse de lo que dejará en Japón, del daño que hará a su Butterfly, y de lo cobarde que es, pero… ¡hasta luego Lucas, ahí te quedas Cio-Cio-San... y ya sabes donde están los cuchillos!:


video de IlGruppoDiDocci



Addio fiorito asil,
di letizia e d'amor.
Sempre il mite suo sembiante
con strazio atroce vedrò.
Addio, fiorito asil,
Non reggo al tuo squallor,
Fuggo, fuggo: son vil!


Adiós, florecido refugio
de alegría y de amor.
Su apacible rostro siempre veré
con remordimientos atroces.
Adiós, florecido refugio,
¡No puedo soportar su desolación!
¡Huyo, huyo! ¡Soy un cobarde!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

"CARMEN" ABRE TEMPORADA EN LA SCALA

El día de San Ambrosio (7 de diciembre) es una cita obligada para todo amante de la ópera, pues supone el inicio de la temporada en el templo por excelencia del género, el Teatro alla Scala de Milán. Tradicionalmente, el día de San Ambrosio, patrón de la ciudad, ha supuesto un antes y un después para muchos músicos y cantantes, pues la apertura de la temporada milanesa (la prima della Scala) podía encumbrarte o hundirte definitivamente, en el tiempo que dura una representación operística.

Hay que reconocer que hace ya algunos años que la prima no es lo que era, tanto por el nivel de la propuesta artística que se escoge para abrir la temporada, como por haberse convertido en un acontecimiento casi más social que musical, donde se aprovecha para exhibir todo el glamour y la decadencia de los que son capaces los milaneses cuando se ponen a ello. Pero la magnitud mediática del evento sigue siendo importantísima, como se aprecia en el hecho de que la función del lunes fuese retransmitida en directo en cines de 25 países y por televisión, en “falso directo”, por el canal Arte.

La obra escogida en esta ocasión para abrir la temporada ha sido “Carmen” de
Georges Bizet, una ópera que no inauguraba la sesión milanista desde 1984, presentándose ahora una producción con dirección artística de Emma Dante y musical del maestro Barenboim, y la presencia protagonista del tenor alemán Jonas Kaufmann, como Don José, y una desconocida georgiana procedente de la "Academia de Perfeccionamiento de La Scala", Anita Rachvelishvili, como Carmen.

La dirección artística, como decía, corrió a cargo de la siciliana Emma Dante, una,
presuntamente, innovadora directora de teatro que tiene su propia compañía teatral en Palermo, y que recientemente se jactó en una entrevista de no haber pisado jamás La Scala hasta que fue contratada para esta “Carmen” y no haber asistido nunca a una representación en un teatro de ópera. En los días previos al estreno, la propia regista se dedicó a difundir que se trataba de una puesta en escena completamente provocadora con monjas, violaciones, féretros en escena y majaderías por el estilo. Pues bien, de eso casi nada. Finalmente la propuesta de la Sra. Dante no fue tan osada, aunque sí tan estúpida o más de lo que se esperaba, pero precisamente por quedarse a medio camino en todo, sin aportar absolutamente nada nuevo.
En realidad fue una puesta en escena muy tradicional, que recordaba en muchos momentos a
otras producciones clásicas, dando a la obra, eso sí, un aire más siciliano que andaluz y adornándolo todo con elementos esporádicos claramente buscados para provocar, pero que lo único que motivaban era risa y vergüenza ajena. Se ve que la señora Dante pensó: “¿cómo puedo provocar al respetable?, pues con religión, sexo y violencia. Así que les voy a dar un poco de todo esto, pero no demasiado no se vayan a molestar”. Y le salió muy mal la jugada.
La violencia aparecía esporádicamente, pero sin un planteamiento de fondo que diese coherencia al discurso. La escena de la pelea de las cigarreras comenzó con algunas con la boca abierta como si estuviesen gritando,
mientras eran sujetadas por los pelos, y culminó con uno de los soldados pateando en el suelo a una de ellas que acababa sangrando por la boca. Otro de los momentos de exposición gratuita de violencia fue en la canción del toreador, donde, mientras Escamillo cantaba sus hazañas taurinas, se desplegaban tras él dos fotografías de toros muertos y ensangrentados, desviando claramente la atención de donde tenía que estar que era en el cantante. Y por último, culminó el acto cuarto con una presunta violación deprisa y corriendo, metida con calzador, de Don José a Carmen, antes de matarla, carente de nuevo de toda coherencia con el resto de la propuesta.
Con el tema religioso, más de lo mismo, presencia de curas y monaguillos con enormes cruces y Cristos en escena sin sentido ni coherencia alguna.
Otra estupidez king size fue que Escamillo tuviese que salir siempre a
escena acompañado por unos personajes disfrazados que parecían la Moma del Corpus. Especialmente ridículo resultó el desfile de las cuadrillas del acto cuarto, con botafumeiro sevillano, mozos de San Fermín, exposición de exvotos, las Momas de Escamillo al frente del cortejo y un cura con teja comandando, cruz en alto, a los toreros, banderilleros y picadores, que eran siempre los mismos cuatro boys, con pecho descubierto y pantalón de luces, y desfilando de rodillas… Pabernosmatao.
En definitiva una puesta en escena pretenciosa y ridícula que obtuvo su justo pago en un sonorosísimo abucheo final, principalmente proveniente del Loggione, que dejo a la Dante con cara de circunstancias y al borde de la lágrima.

La dirección musical de Daniel Barenboim fue a mi juicio muy notable, pese a abusar un tanto de los tempi lentos, pero logrando una perfecta conjunción de la orquesta y siempre pendiente de los cantantes, mostrando una sutileza y musicalidad enormes en todo momento.

Excelente fue también el rendimiento de los Coros, luciendo especialmente el masculino.

Jonas Kaufmann es, sin ninguna duda, una de las voces más interesantes del panorama actual
y el mejor Don José que puede subirse ahora mismo a un escenario. De auténtica referencia es su “Carmen”, junto a Anna Caterina Antonacci, del ROH londinense en 2006, y el lunes en La Scala volvió a demostrar su dominio del personaje. A punto estuvo de no hacerlo, pues su ausencia en el pase para jóvenes por una indisposición, desató todas las alarmas y se especuló con su presencia o no en tan esperado estreno, pero al final el tenor alemán actuó y lo hizo, como suele ser ya habitual en él, con absoluta brillantez. Llevó a cabo una interpretación vocal y actoral extraordinaria. Derrochando expresividad, matizando cada frase con un gusto exquisito, con unos pianissimi y medias voces antológicos, transmitiendo emoción en todo momento por los cuatro costados. No hay otro Don José como Kaufmann.

Anita Rachvelishvili, a sus escasos 25 años, fue la gran triunfadora de la noche. De entrada hay que destacar la seguridad y desparpajo con que afrontó el reto de protagonizar una prima della Scala retransmitida internacionalmente, sin que flaquease en ningún momento. Anita (de apellido imposible) lució una voz de bello timbre y equilibrada, con un buen registro agudo, un centro poderoso, y los graves quizás algo faltos de redondez, pero hay que pensar que está comenzando su carrera y creo que con el tiempo puede llegar a ser una cantante muy destacable. Su actuación dramática estuvo a la altura de Kaufmann en muchos momentos, con fuerza escénica y expresividad, aunque mostró algunas carencias en sus movimientos, abusando del levantamiento de falda y golpe de melena, y en las escenas de baile estuvo torpona. Pero en conjunto, una destacable Carmen que puede tener un futuro importante por delante.

Erwin Schrott como Escamillo fue de menos a más. En la canción del toreador perdió varias veces la impostación y llegó a desafinar, no sé si sería debido al espanto que le produciría verse la pinta que tenía con esa ridícula montera que le colocaron. Sin embargo su comportamiento en el tercer acto fue espléndido. Dotó al personaje de un aire chulesco y donjuanesco, y demostró una vez más ser un muy buen actor.

Adriana Damato, como Micaela, en lugar de una inocente adolescente parecía una vieja resabiada. Presentó una voz oscilante, brusca, chillona y sin matices, absolutamente inapropiada para el personaje.

El resto de reparto, bastante aceptable, especialmente la Frasquita de Michéle Losier.

Al final, enormes ovaciones para Barenboim, Kaufmann y Anita Comosellame, viéndose a
ésta enormemente emocionada. Fuertes aplausos para el resto del elenco y Coros, salvo para Damato que recibió algunos tímidos abucheos. Para la directora artística Emma Dante, tremendo abucheo que no gustó nada a Barenboim, quien salió abrazado a ella posiblemente para intentar, inútilmente, aplacar la ira del Loggione milanista.

Y mientras todo eso ocurría en el interior del teatro, en el exterior, bajo la lluvia, un centenar de trabajadores protestaba por las consecuencias de la crisis económica, lanzando huevos al público que acudía de etiqueta a la representación del coliseo milanés, mientras gritaban: "La presa della bastiglia è vicina!! Lasciamo all'aristocrazia gli ultimi istanti di fama....prima del patibolo! Il popolo ha fame:.....dategli brioches" ("La toma de la Bastilla está cercana, dejemos a la aristocracia los últimos instantes de fama antes del patíbulo. El pueblo tiene hambre...dadles brioches"). Casi ná, y eso que no vieron las chorriocurrencias de Mariemma.

Para finalizar os dejo con el video de Kaufmann y Anita en la escena final, con pseudoviolación y procesión incluidas:


video de TenoreCorelli

viernes, 4 de diciembre de 2009

REYNALDO HAHN. La música de la Belle Époque


“Calle de París, día lluvioso” – Gustave Caillebotte – 1878 – The Art Institute of Chicago

Reynaldo Hahn (1874-1947) es otro de los grandes maestros de la mélodie, habiéndonos dejado algunas composiciones de estremecedora belleza, algunas de las cuales hace bastante tiempo que quería traer al blog.

Hahn nació en Venezuela, siendo el menor de doce hermanos, hijo de madre de origen vasco y padre alemán. Cuando contaba 3 años, la familia se trasladó a París, comenzando allí inmediatamente Reynaldo sus estudios de piano, destacando enseguida como niño prodigio. A los ocho años compuso ya sus primeras canciones y a los diez entraba en el Conservatorio de París, donde tuvo como profesores a compositores de la talla de Massenet, quien fue uno de sus principales valedores.

Fue un artista enormemente versátil. Además de su faceta de músico y pianista llegó a cantar como barítono (se dice que con una voz más que notable). Se sentaba al piano en las reuniones sociales a las que acudía en los salones burgueses del París de finales del XIX, y podía pasarse veladas enteras cantando de memoria canción tras canción, tanto suyas como ajenas (o sea, el clásico plasta de la guitarra de toda reunión que se precie, pero con piano y en plena belle époque).

Aquí podemos escuchar al propio Reynaldo tocando el piano y cantando “Aimons-nous”, una mélodie de Gounod sobre un poema de Jules Barbier:



Fue también director de orquesta, especializado en Mozart, consiguiendo su mayor éxito en este campo dirigiendo a la Orquesta de la Ópera de Viena en el “Don Giovanni” del Festival de Salzburgo de 1906, y trabajó como escritor y crítico musical en diversos medios como “Le Journal”, “Excelsior” o “Le Figaro”. Precisamente, sus crónicas sobre los ballets rusos llevaron a Sergei Diaghilev a invitarle a San Petersburgo, donde asistió al estreno de “La consagración de la Primavera”, de Igor Stravinsky, con coreografía de Nijinsky, con quien mantuvo posteriormente una relación de amistad.

Reynaldo Hahn finalizó su carrera profesional como director de la Ópera de Paris, cargo para el que fue nombrado tras regresar a la capital francesa al finalizar la II Guerra Mundial.

Pese a su importante producción musical, que abarca prácticamente todos los géneros, incluyendo ópera, operetas, ballet, comedias musicales y música para el cine, la figura de Reynaldo Hahn no ha trascendido a nuestros días con la importancia de otros contemporáneos suyos, siendo más conocido durante mucho tiempo por su condición de amante de Marcel Proust, que por su obra, de la cual se han hecho especialmente populares sus composiciones para voz y piano. Precisamente fue Proust quien dijo de la música de Hahn que “nunca después de Schumann la música tuvo trazas de una verdad tan humana, de una belleza tan absoluta, para pintar el dolor, la ternura, la serenidad ante la naturaleza".

Hoy traigo aquí algunos ejemplos que permitan apreciar la sensibilidad y exquisitez de sus trabajos.

En primer lugar vamos a escuchar una de sus más celebres composiciones, que fue también una de sus primeras obras, se trata de "Si mes vers avaient des ailes", una mélodie con texto de Victor Hugo, que fue compuesta por Hahn cuando contaba 13 años de edad y que dedicó a su hermana Marie. Vamos a escucharla en la voz de la mezzosoprano norteamericana Susan Graham, acompañada al piano por Roger Vignoles:


video de xavisuescun

Mes vers fuiraient, doux et frêles,
vers votre jardin si beau,
si mes vers avaient des ailes,
des ailes comme l'oiseau.

Ils voleraient, étincelles,
vers votre foyer qui rit,
si mes vers avaient des ailes,
des ailes comme l'esprit.

Près de vous, purs et fidèles,
ils accourraient, nuit et jour,
si mes vers avaient des ailes,
ses ailes comme l'amour!

Mis versos huirían dulces y frágiles,
sobre tu hermoso jardín,
si mis versos tuvieran alas,
alas como el pájaro.

Volarían, fulgurantes,
hacia tu alma que ríe,
si mis versos tuvieran alas,
alas como el espíritu.

Cerca de ti, puros y fieles,
acudirían, noche y día,
si mis versos tuvieran alas,
alas como el
amor.


A continuación podemos escuchar a la gran soprano alemana Lotte Lehmann, en una grabación de 1949, acompañada al piano por Paul Ulanowsky, interpretando “L’Énamourée”, compuesta en la primavera de 1891 sobre un poema de Théodore de Banville:


video de ceph77

Seguidamente escuchamos al tenor canadiense Pierre Boutet, cantando“Paysage", una obra compuesta por Hahn en 1892 sobre un poema de André Theuriet:


video de lesbonnesoreilles

Ahora es la contralto canadiense Marie Nicole Lemieux quien interpreta “L’heure exquise”, una preciosa mélodie, que pertenece al ciclo de 7 canciones titulado “Chansons grises”, basada en un poema de Paul Verlaine, de quien se cuenta que cuando oyó la canción se emocionó tanto que llegó a llorar:


video de operazaile

Para finalizar, escuchamos de nuevo a Susan Graham, acompañada de Roger Vignoles al piano, en la que posiblemente es la composición más conocida de Reynaldo Hahn, “A Chloris”, compuesta en 1916 sobre un poema de Téophile de Viau, con un acompañamiento de claros aires barrocos que se dice fue un particular homenaje a la música de J.S.Bach:


video de xavisuescun


S'il est vrai, Chloris, que tu m'aimes,
(mais j'entends que tu m'aimes bien,)
je ne crois pas que les rois mêmes
aient un bonheur pareil au mien.

Que la mort serait importune
de venir changer ma fortune
pour la félicité des cieux!

Tout ce qu'on dit de l'ambroisie
ne touche point ma fantaisie
au prix des grâces de tes yeux.


Si es verdad, Chloris, que me amas,
y he oído, que bien me quieres,
no creo que ni los propios reyes
posean una felicidad semejante a la mía.

La muerte sería inoportuna
si viniera a cambiar mi fortuna
por la felicidad de los cielos.

Todo cuanto dicen de la ambrosía
no impresiona a mi fantasía
ante la recompensa de tu mirada.

martes, 1 de diciembre de 2009

MAURICE RAVEL: "La Flûte Enchantée"

"Leila" - Sir Frank Dicksee - 1892

Vuelvo a hacer hoy otra breve incursión en el campo de la mélodie, esta vez de la mano del gran compositor francés Maurice Ravel, quien, curiosamente, a diferencia de Fauré, Debussy o Poulenc, no tuvo en el campo de la mélodie una actividad especialmente prolífica, lo que no quiere decir que no encontremos en su bagaje compositivo piezas vocales que son auténticas perlas rebosantes de belleza.

Precisamente, una de las primeras obras orquestales de importancia de Ravel fue el ciclo de tres canciones titulado “Shéhérazade”, que compuso en 1903 sobre poemas de Tristan Klingsor, seudónimo (wagneriano donde los haya) de su amigo el poeta, músico, pintor y crítico de arte Léon Leclère.

Ravel confesó haber sentido desde muy niño una poderosa fascinación por el mundo oriental, y ya en 1898 escribió la obertura “Shéhérazade: ouverture de féerie" que estaba destinada a constituir la introducción de una futura ópera sobre el mundo de “Las mil y una noches” que nunca llegó a materializarse.

En 1903 seleccionó tres de los poemas de Leclère (“Asie”, “La flûte enchantée” y “L’indifferent”) y les puso música, reciclando parte de la que esbozó para aquella ópera inconclusa.

En esta composición de Ravel se percibe ya la brillantez orquestal que caracteriza su obra, apreciándose claras conexiones con Debussy y la tendencia orientalista de maestros rusos como Rimsky Korsakov, aunque haciendo gala de esas armonías tan peculiares de Ravel que, como decía Emile Vuillermoz, constituían sus “huellas dactilares”.

El ciclo “Shéhérazade”, para voz y orquesta, se estrenó el 17 de mayo de 1904. La segunda canción del mismo, “La flûte enchantée” (La flauta encantada), nos presenta a una esclava prisionera que escucha a lo lejos el sonido de una flauta y encuentra, en la belleza y matices de esas notas, el recuerdo de un amor acariciando su mejilla. Ravel nos ofrece en este breve fragmento toda la intensidad de un momento fugaz de felicidad, esperanza y melancolía, logrando una perfecta simbiosis entre música y poesía.


L’ombre est douce et mon maître dort
Coiffé d’un bonnet conique de soie,
Et son long nez jaune en sa barbe blanche.
Mais moi, je suis éveillée encor
Et j’écoute au dehors
Une chanson de flûte où s’épanche
Tour à tour la tristesse ou la joie.
Un air tour à tour langoureux ou frivole
Que mon amoureux chéri joue,
Et quand je m’approche de la croisée,
Il me semble que chaque note s’envole
De la flûte vers ma joue
Comme un mystérieux baiser.

La oscuridad es tenue y mi amo duerme
tocado con un bonete cónico de seda
y su larga nariz amarillenta en su barba blanca.
Pero yo aún estoy despierta
y escucho en el exterior
la canción de una flauta que se desborda
alternativamente en alegría o tristeza.
Una melodía por momentos lánguida o frívola
que mi querido enamorado toca,
y cuando me acerco a la ventana,
me parece que cada nota vuela
desde la flauta a mi mejilla
como un misterioso beso.

En primer lugar, podemos escuchar la versión de este fragmento en la voz de la mezzosoprano sueca Anne-Sofie Von Otter, acompañada por The Cleveland Orchestra bajo la dirección de Pierre Boulez:


video de MrRobuso

A continuación, escuchamos la extraordinaria voz de Dame Janet Baker, acompañada por Sir John Barbirolli dirigiendo la New Philharmonia Orchestra:


video de alejita1679

Y, por último, aquí tenemos a la soprano francesa Régine Crespin en una interpretación de este fragmento difícilmente superable por belleza de voz, musicalidad y perfecta dicción. Está acompañada por la Orquesta Suisse Romande, dirigida por Ernest Ansermet:


video de Rapicienta