lunes, 24 de enero de 2011

"YEVGUENI ONEGUIN" (Piotr Ilich Tchaikovsky) - Palau de les Arts - 22/01/11


El pasado sábado se estrenó en el Palau de les Arts la ópera “Yevgueni Oneguin” de Tchaikovsky. Resultó llamativo de entrada el gran número de huecos visibles en la sala. Es verdad que en el reparto no había nombres famosos, que la gélida noche no invitaba a salir, que los precios de las entradas no menguan ni con el frío y que entre los asistentes estaba Rappel con su abrigo leopardino y sus gafas del revés, que eso asusta a cualquiera, pero me parece muy preocupante la poca capacidad de convocatoria de una ópera realmente preciosa.

Como no hay estreno valenciano que se precie sin que doña Helga nos brinde alguna sorpresa, en esta ocasión, tres días antes del mismo, como siempre sin previo anuncio ni posterior explicación, se sustituyó en la web de Les Arts el nombre de la Tatiana prevista, Amanda Echalaz, por el de Irina Mataeva, que se añadía así al cambio ya anunciado hace más tiempo de Anita Rachvelishvili como Olga, por Olga Belkina. No sé cómo lo hubieran hecho las cantantes ausentes, pero las sustitutas, siendo benévolo, diré que no destacaron precisamente.

Helga sigue con su política de Juan Palomo y los nombres de los artistas aparecen y desaparecen de la programación sin que los ignorantes que le pagamos el sueldo merezcamos ni una miserable nota explicativa.

La producción que se ha traído procede de la Ópera Nacional de Polonia y cuenta con dirección escénica de Mariusz Trelinski, de quien ya pudimos ver la pasada temporada su propuesta para “Madama Butterfly”. Como en aquella ocasión, la versión ahora presentada de “Yevgueni Oneguin” se caracteriza por su minimalismo escenográfico y está cargada de simbolismos, jugando un papel determinante la efectista iluminación de Felice Ross. En conjunto he de decir que el resultado me pareció positivo, aunque muy irregular, alternándose momentos muy inspirados con otros claramente fallidos, yendo en picado de más a menos.

Trelinski ha optado por incluir un personaje en escena no previsto en el libreto: Un mimo (ya sabéis cuánto me gustan los mimos) pintado de blanco que se pasea por la escena simbolizando un Oneguin anciano o un espíritu de éste. Al comienzo la cosa tiene su gracia y dota de gran poderío visual a algunas escenas, como la estocada simbólica que da a Tatiana condenándola desde el primer encuentro a su desgraciado amor, pero al cabo de un rato, como les suele pasar siempre a los mimos, acaba cargando al más pintado y lo único que consigue es entorpecer el seguimiento del drama.

Tampoco me gustó la pasarela Cibeles que se colocó rodeando el foso y que puntualmente usaban los cantantes para trasladar allí la acción, con esta manía de los directores de escena actuales de saltar "la cuarta pared” en cuanto pueden. Y encontré especialmente desafortunado que el momento final de la ópera tuviese lugar allí, con los cantantes delante de la orquesta, viéndose deslucido gratuitamente tanto el resultado musical como el impacto dramático de este fragmento esencial.

Por el contrario, me pareció acertado y muy inteligente el planteamiento escénico del primer acto (sensacional ese bosque) y de la escena del duelo del segundo, dotados de gran sencillez, con un alto valor estético y potenciando la carga dramática. Pero junto a esto, lamentablemente, el feísmo se apodera del comienzo del acto II, llegando a su punto culminante con la aparición del personaje de Triquet ridículamente caracterizado a modo de Electroduende con levita rosa, que por si fuera poco se ve acompañado en sus couplets por unos Cupidos con Dodotis y un hada que sale de un bulbo gigante que, como bien me señaló la amiga Mi, recordaba a una falla de sexta C.

La Polonesa que abre el acto III no tuvo mejor resolución, viéndose sustituida por un extravagante desfile de zombies sincopados en una sala con pinta de anuncio de Porcelanosa o discoteca viejuna de los 70, y la aparición de Tatiana con aspecto de femme fatale tampoco ayudó a dar coherencia a aquello.

A pesar de todo, como decía, creo que el resultado global general no es negativo y los aspectos criticados no llegaron a molestarme tanto como para considerar la propuesta de Trelinski rechazable, aunque sí fallida, ya que no culminó con éxito lo que tan bien empezó.

En lo musical, existía gran interés por ver como Omer Wellber afrontaba su segunda cita en el foso de Les Arts al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, tras el exitoso debut en “Aida”. A mi juicio, Wellber ha dejado claro que nos encontramos ante un buen director que además tiene el privilegio de contar con una excelente plantilla de músicos a su cargo y los resultados obtenidos hasta ahora son muy positivos y esperanzadores de cara a su futuro como director musical de la casa. Pero también tiene algunas cosas que mejorar, producto posiblemente de su juventud y del necesario periodo de rodaje y acople con la Orquesta.

Wellber esbozó una lectura apasionada, pulcra y detallista de la obra, consiguiendo mantener en todo instante la tensión dramática, y con algunos momentos de enorme intensidad, como en la fantástica introducción de las cuerdas al aria de Lensky, y exhibió una notable inteligencia concertante. En su debe ha de consignarse un volumen que, unido a unas voces no precisamente poderosas, tapó de manera inclemente en varias ocasiones a los cantantes, especialmente a Mataeva, con una escena final donde el desmadre decibélico fue exagerado, afeando el resultado. También se apreciaron algunos desequilibrios entre secciones, sobre todo en la Polonesa, aunque esto puede ser considerado normal en una función de estreno y es de prever que pueda irse ajustando en futuras representaciones.

Fuera de esto el rendimiento de la Orquesta fue espléndido, destacando la calidez y densidad de la cuerda y la precisión de los metales.

El Cor de la Generalitat volvió a hacer gala de su enorme calidad y, aunque también se apreció algún desajuste puntual con el foso, ofreció un rendimiento incuestionable, a pesar de tener que hacer frente a alguna coreografía mamarracha cum laude. Se ha suprimido en esta ocasión incomprensiblemente el Coro de Campesinos del principio del acto I, no sé si a instancias del director escénico o del musical.

Entre los solistas destacó claramente el Lensky de Dmitri Korchak. El tenor ruso no tiene una voz que me resulte especialmente bonita, sin embargo mostró una musicalidad excepcional, un legato impecable y un fraseo bellísimo, muy rico en matices, logrando alcanzar con su “Kuda, Kuda” el momento más emocionante de la noche con diferencia.

Artur Ruciński fue un Oneguin bastante correcto. Me gustó más que en su reciente papel de Lescaut en “Manon”. Presentó una agradable voz baritonal que proyectó con firmeza y suficiente volumen para hacer frente a las embestidas orquestales. Se le echó en falta un mayor poderío en el último acto y más implicación en el plano actoral.

La Tatiana sorpresa de Helga, Irina Mataeva, fue la gran decepción de la noche. No porque lo hiciese especialmente mal, pero es que un Oneguin sin una Tatiana que emocione, no es lo mismo. Esta soprano rusa, procedente del Mariinsky, no presentó deficiencias escandalosas, pero su canto es demasiado plano. Su voz lírica se movía cómoda en la zona central, con mayores apuros en cotas más comprometidas, con un volumen demasiado justito y sobre todo con unas limitaciones expresivas que son incompatibles con este personaje que precisa emocionar para ser creíble.

El bajo Günther Groissböck, como Gremin, destacó por su intencionado fraseo y contundentes graves en su preciosa aria. Bastante floja sin embargo estuvo Lena Belkina como Olga.
Helene Schneiderman fue una buena Lárina y mejor aún Margarita Nekrasova como Filíppievna, alcanzando profundidades muy notables con sus graves.

Emilio Sánchez, como Triquet, en su línea habitual. Mejor en el apartado actoral que en el vocal, aunque bastante hizo el hombre con no salir llorando del escenario tras ver la sonrojante pinta que se le había adjudicado.

El público asistente, salvo la señora del bolso con velcro que salió de la sala a la carrera (posiblemente para evitar su linchamiento), aplaudió a todos sin excepción, incluyendo a Trelinski que acudió al estreno, aunque los mayores bravos tuvieron por destinatarios a Korchak, Wellber y la Orquesta.

A pesar de los reparos que he hecho, la sensación con la que salí del teatro fue muy positiva, habiendo disfrutado de una estupenda noche de ópera, que tuvo su perfecto colofón en una cena con entrañables amigos que nos hizo olvidar el frío exterior y hasta el espantoso abrigo de Rappel.

Aunque Helga no se merezca que le hagamos publicidad gratis después de lo mal que trata al aficionado, como en el fondo soy muy bueno (y sobre todo, como sé que no me va a poder pagar ni con petromortadelos), desde aquí quiero animar a quien esté dudando si asiste o no a ver este “Yevgueni Oneguin”, o a quien tenga reticencias basadas en el desconocimiento de la obra o en que le imponga el hecho de enfrentarse a una “ópera rusa”, que acuda, que a buen seguro no saldrá defraudado. Tchaikovsky nunca falla.

jueves, 20 de enero de 2011

LAS VOCES DE RITA HAYWORTH


Margarita Carmen Cansino nació en el barrio neoyorquino de Brooklin ya predestinada para el show-business. Hija del bailarín español Eduardo Cansino y de Volga Hayworth, una chica Ziegfield de origen irlandés, a los 13 años ya empezó a bailar en los escenarios. En 1933 llega a Hollywood y comienza a trabajar en pequeños papeles, en los que cualquier ocasión era buena para mostrar sus habilidades en el terreno de la danza.

Su carrera empieza a cobrar cierta relevancia tras su fichaje por la productora Columbia Pictures, donde cambiaría su nombre artístico por el de Rita Hayworth. Su belleza y elegancia en la pantalla y sus virtudes como bailarina no se ponían en duda, sin embargo había más reticencias acerca de su capacidad para cantar y, aunque quienes la escucharon opinaban que pese a que su voz estaba sin educar no era nada fea, se decidió doblarla en las canciones.

Ya hablé en este blog, cuando escribí el post sobre Marnie Nixon, de estas voces anónimas que durante años se dedicaron a cantar en el estudio de doblaje, sin aparecer siquiera en los créditos de las películas, mientras las artistas famosas se limitaban a mover los labios en la pantalla, situación que con tanto acierto quedó reflejada en la imprescindible “Cantando bajo la Lluvia”. En el caso de Rita Hayworth fueron varias las artistas que cantaron por ella a lo largo de su carrera.

En “Who killed Gail Preston?” (1938), una de las primeras películas de Hayworth con la Columbia, interpretaba al personaje que daba título al film, una cantante de night club que era asesinada antes de la mitad del metraje. Lógicamente tenía que cantar, pero se optó por que fuese doblada por Gloria Franklin, una cantante y actriz que conseguiría posteriormente aparecer en pantalla con algún pequeño papel en películas como “Lady of the Tropics”, “Road to Singapore” o “Los tambores de Fumanchú”.

En 1939, Rita Hayworth consigue su primer papel de importancia y las primeras críticas favorables en la genial cinta de Howard Hawks “Sólo los ángeles tienen alas”. Pero sería a raíz de su intervención en “Sangre y Arena” (1941), cuando la imagen de sex symbol de Hayworth comienza a crearse. La película, basada en la novela homónima de Vicente Blasco Ibáñez, fue dirigida por Rouben Mamoulian para la Fox, curiosamente la productora que seis años antes rechazó contratar a Margarita Cansino. Acompañada en los papeles principales por Tyrone Power y Linda Darnell, Rita Hayworth interpretaba a una Doña Sol de deslumbrante belleza y fuerte personalidad que conquistó a los espectadores. En un momento del film, la actriz debía cantar el tema “Verde Luna”, pero de nuevo se decidió que fuese doblada, y en este caso la encargada de hacerlo fue la cubana Gracilla Pirraga.

En 1941 la Warner Brothers apalabró con Ann Sheridan que ésta protagonizara junto a James Cagney y Olivia de Havilland la película que estaban preparando, “Strawberry Blonde” (La Pelirroja), dirigida por Raoul Walsh, pero una fuerte disputa acerca del salario de Sheridan les llevó a expulsar del rodaje a ésta y optaron por firmar con la actriz de Columbia Rita Hayworth. Pero para los fragmentos musicales se contrató a Nan Wynn, una actriz y cantante de big bands, para que doblara a Hayworth cuando ésta tuviera que cantar.

Un año después, fue también Nan Wynn la elegida por la 20th Century Fox para poner la voz a Hayworth en las canciones de “My Gal Sal” (Mi chica favorita), una biografía del compositor, actor y cantante Paul Dreiser, que fue interpretado por Victor Mature con su habitual cara de estreñimiento.

Ese mismo año 1942 la Columbia decide que Rita Hayworth coprotagonice con Fred Astaire “You were never lovelier” (Bailando nace el amor). Ambos ya habían compartido protagonismo un año antes en “You’ll never get rich” (Desde aquel beso). Dicen que Astaire declaró que Rita Hayworth había sido su compañera de baile preferida de todas cuantas tuvo y que Hayworth afirmaba que “You were never lovelier” era su película favorita. Sea como fuere, lo cierto es que se trata de una buena película musical, gracias principalmente a las canciones de Jerome Kern con letras del irrepetible Johnny Mercer, en las que, nuevamente, fue Nan Wynn la encargada de poner su voz al servicio de la estrella, como en este maravilloso “I’m Old Fashioned” que podemos escuchar a continuación, mientras la pareja protagonista nos brinda un inolvidable baile a la luz de la luna:


video de ziggyfollies

Martha Mears sería la siguiente en doblar a Rita Hayworth en 1944, cuando la Columbia encarga a Charles Vidor el rodaje de “Cover Girl” (Las Modelos). En ella, la actriz formaría pareja con Gene Kelly. Pareja profesional, me refiero, porque en lo sentimental durante este rodaje contraería matrimonio con Orson Welles.

Martha Mears dobló también a Rita Hayworth en “Esta noche y todas las noches” (1945), la película previa a su gran éxito en “Gilda”.

A continuación podemos ver bailar a Hayworth y Gene Kelly en esta escena de “Cover Girl”, mientras escuchamos a Martha Mears y al propio Kelly cantando el tema “Long Ago (and far away)”:


video de turinethefool

Anita Ellis ha sido posiblemente la voz que se ha hecho más popular de cuantas doblaron a Rita Hayworth, contribuyendo a ello el trabajo realizado en las canciones de la película “Gilda”, como este “Amado mío”:


video de marquesdealcala

Ellis dobló también a otras actrices como Vera-Ellen, Shelley Winters o Jeanne Crain, fue cantante habitual en programas de radio y televisión, y grabó algunos discos que alcanzaron notable popularidad. Sin embargo, no desarrolló una carrera artística todo lo exitosa que merecía su voz a causa del paralizante pánico escénico que sentía y que la llevaba a evitar en lo posible su presencia en los escenarios. En los últimos años además se ha producido una cruel coincidencia, al padecer Anita Ellis la enfermedad de Alzheimer, la misma que acabó con la vida de Rita Hayworth.

Ellis fue la elegida, como decía, para doblar a Rita Hayworth en “Gilda”, film dirigido por Charles Vidor en 1946. Se trata sin duda del principal éxito cinematográfico de la actriz y la película que la consagraría definitivamente como estrella indiscutible de Hollywood y sex symbol de toda una generación.

En la España de aquellos años la película fue marcada con la calificación moral de 4 ("gravemente peligrosa") y la Iglesia Católica, con el simpático obispo de Canarias Pildáin Zapiáin (apellidos dignos de árbitro de fútbol) al frente, amenazó con excomulgar a todos los que viesen el film, lo que motivó una imparable afluencia a los cines del aguerrido público hispano que ponía en grave peligro su moral y se jugaba la excomunión y un eterno penar en los infiernos con tal de ver como Rita Hayworth se quitaba un guante, que, total, eso era lo moralmente reprobable, no el que luego Glenn Ford le soltase tremenda castaña a la señora.

Aquí podemos ver la famosa escena, con la preciosa voz de Anita Ellis entonando el “Put the blame on Mame”, el erotismo de Rita Hayworth y el bofetón a mano llena de Glenn Ford:


video de VerdesOJos

Anita Ellis dobló también a Rita Hayworth en 1947 en “Down to Earth” (La Diosa de la Danza), y ese mismo año lo haría igualmente en “La Dama de Shanghai”, una película dirigida por su esposo, Orson Welles, por entonces en pleno proceso de ruptura con la actriz.

Y una vez más Ellis fue la voz de Rita Hayworth en una peculiar versión de la “Carmen” de Merimée, dirigida también por Charles Vidor, que se rodó bajo el título de “Los Amores de Carmen” (1948).

Tras el regreso al cine de Hayworth después de su voluntaria ausencia durante casi 4 años tras su matrimonio con el príncipe Alí Khan, la elegida para doblar las canciones de esta última etapa de su carrera fue Jo Ann Greer, una excelente cantante de jazz que grabó numerosos discos y que también se dedicó a ser la voz en la sombra de otras famosas actrices como Kim Novak, June Allyson o Esther Williams.

Jo Ann Greer dobló en 1952 a Rita Hayworth en la cinta ”Affair in Trinidad”(La Dama de Trinidad), y en 1953 en las canciones de “Sadie Thompson” (La Bella del Pacífico), como en este tema, “The Heat is on”, donde vemos que Hayworth todavía seguía poniendo burrotes a los soldados. Creo que la escena se filmó antes de que prohibiesen fumar en los locales públicos:


video de georgesquerelle007

También fue Jo Ann Greer quien puso la voz a una madurita Rita Hayworth en las canciones de su última película musical, “Pal Joey” (1957), por la que siento especial debilidad, donde compartía reparto con Frank Sinatra y Kim Novak. Aquí podemos escucharla en uno de mis temas favoritos, “Bewitched, Bothered and Bewildered”, de Rodgers y Hart:


video de TheTomMunday

Aunque ya me he vuelto a alargar más de la cuenta, no me resisto a finalizar esta entrada de hoy sin dejaros, a los que hayáis tenido la paciencia de llegar hasta aquí, este video que considero de obligada visión y escucha. Pertenece a “Los Amores de Carmen”. En él podemos escuchar a Anita Ellis cantando y ver a Rita Hayworth bailando una elaboradísima coreografía de su padre, Eduardo Cansino. Sólo mi sólida experiencia como traductor en la ONU de chino mandarín y kazajo, me ha permitido animarme a transcribiros la imprescindible letra (aunque no sé si habré acertado en algo):


video de Connie193

Hermanito de mi corazón,
que ya tú sabrás que me estoy muriendo,
y te “pío” y te encomiendo
que llames a un escribano,
también a mi primo hermano.
Quisiera hacer testamento,
como esos payos con fundamento,
apúnteme usted señor escribano,
apúnteme usted señor escribano.
Lalalú, lalalú, lalalú, lalalú, lalalú.
Lalalú, lalalú, lalalú, lalalú, lalalú.
Apúnteme usted una cortina
que por “ca” agujero cabe una vecina;
apúnteme usted señor escribano.
Apúnteme usted una escopeta,
que no tiene llave, cañon ni baqueta;
apúnteme usted señor escribano,
apúnteme usted señor escribano.
Lalalú, lalalú, lalalú, lalalú, lalalú.
Lalalú, lalalú, lalalú, lalalú, lalalú.
Apúnteme usted un olivar,
que no se ha sembrado ni se sembrará;
apúnteme usted señor escribano.
Apúnteme un cuadro “rompío”
que ya ni Dios sabe el santo que ha “sío”;
apúnteme usted señor escribano,
apúnteme usted señor escribano.
Apúnteme usted señor escribano:
cubiertos de oro,
cubiertos de plata,
mantones "bordaos",
con flores de seda,
dos copas de anís,
dos copas de vino,
una noble gitana que
mucho me quiera.
Lalalú, lalalú, lalalú, lalalú, lalalú.
Lalalú, lalalú, lalalú, lalalú, lalalú.

viernes, 14 de enero de 2011

LA SEGUNDA NOCHE DE BODAS DE HELENA

Helena de Troya - Evelyn de Morgan - 1898

“Die ägyptische Helena” (Helena la egipcia) es posiblemente una de las óperas menos conocidas del compositor Richard Strauss.

Compuesta con libreto de Hugo von Hofmannsthal, inmediatamente después de “Intermezzo” y antes de “Arabella”, la obra, con un desbordado tono poético, toma la figura de Helena de Troya cogiendo elementos tanto de las narraciones de Homero (“La Ilíada” y “La Odisea”), como sobre todo de la "Helena" de Eurípides, y cuenta cómo durante el regreso de Helena y su esposo Menelao a Esparta tras la destrucción de Troya, llegan a una isla donde reina la hechicera Aithra, quien conoce el propósito vengativo de Menelao de matar a su mujer, por lo que le da a beber una pócima que le hace creer que la causante de la guerra no fue Helena, sino un fantasma creado por la diosa Hera y que su esposa permaneció en Egipto siéndole fiel.

La belleza de la protagonista y su poder de seducción es el aglutinante de esta disparatada y complejísima trama plagada de numerosos simbolismos y elementos mágicos como pociones, duendes, apariciones o incluso la presencia de una ostra parlante y omnisciente como uno de los personajes principales.

La música de Strauss no alcanza quizás la brillantez de sus principales composiciones, pero sí aparece esa característica voluptuosidad orquestal del alemán, capaz de contener al mismo tiempo momentos muy sutiles y de encendido lirismo, resultando enormemente exigente para los cantantes, a los que se obliga a moverse en unas diabólicas tesituras.

Strauss escribió el papel de Helena pensando en la soprano Maria Jeritza, pero parece que la ópera de Dresde consideró demasiado alto el caché de la cantante y el papel fue finalmente estrenado el 6 de junio de 1928 por Elisabeth Rethberg, a quien Toscanini definiera en su día como "la voz más bella del mundo". Jeritza, curiosamente, acabaría interpretando posteriormente el papel de Helena en Viena y Nueva York.

Cinco años después de esta première, Strauss modificó sustancialmente la obra y su estreno revisado tuvo lugar en Salzburg el 14 de agosto de 1933.

Hoy quería traer aquí el aria de Helena “Zweite Brautnacht!” (Segunda noche de bodas) que abre el segundo acto, y que constituye el fragmento más conocido de esta obra. En ella, mientras se mira en un espejo y se arregla los cabellos, Helena reflexiona sobre el amor recuperado y esa nueva noche de bodas que está viviendo junto a su esposo.

He elegido para ello a Leontyne Price. Pese a que la soprano norteamericana nunca llegó a cantar el papel de Helena en escena, sin embargo sí que incorporó este fragmento en algunos de sus álbumes recopilatorios y era pieza habitual en sus recitales. Y francamente pocas intérpretes lo han cantado como ella.

En este aria, Price luce todas sus virtudes canoras y asombra por el empuje, potencia y solidez de sus agudos. Podemos escucharla en directo en 1981 acompañada por la Orquesta Sinfónica de Boston dirigida por Seiji Ozawa. La calidad del video no es muy buena, pero creo que vale la pena:


video de Onegin65


¡Segunda noche nupcial!
¡Noche mágica, larguísima noche mágica!
Empezada allí, acabada aquí:
manos de dioses retuvieron la primera luz
abajo en los abismos;
¡sólo tarde estalló repentinamente
el sol allí sobre las montañas!
Perlas del mar, estrellas de la noche,
ungieron con luz este cuerpo.
¡Deslumbrado por el poder,
como un niño tembló el corazón,
educado para el combate!
Miradas de muchachos con ojos de héroes
me convirtieron mágicamente en muchacha,
yo misma llegué a hacerme prodigio,
el prodigio que me abrazaba.
¡Pero en la lucha cuerpo a cuerpo de los cisnes amantes,
la hija del cisne divino
venció sobre el hombre mortal!
Él se me durmió entre el plumaje.
Como mi tesoro le guardo,
brillando en la tienda de oro...
como mi tesoro sobre el mundo luminoso.

(Traducción: Ángel Fernando Mayo Antoñanzas)

martes, 11 de enero de 2011

MAAZEL AMENAZA CON EL POSIBLE CIERRE DE LES ARTS


Hoy publica el diario Levante esta noticia que me limito a copiar y pegar en su integridad:

A tan sólo una ópera para despedirse de Valencia –“1984” escrita por él mismo- y un concierto, Lorin Maazel, director musical del Palau de les Arts, ha abierto la caja de los truenos como despedida. No sólo ha cuestionado el montaje de Aida con el que el coliseo abría esta temporada sino que ha dejado claro el panorama grisáceo que se augura en torno al complejo cultural valenciano y su negra perspectiva en caso de que su situación económica no mejore.Maazel no duda en asegurar en una entrevista publicada por la revista especializada Ritmo que la reducción de las subvenciones que percibe el Palau de les Arts -comenzó con 40 millones de presupuesto y este año no llegará a los 20- "convierten en extremadamente difícil su gestión". El músico francoamericano asegura que es "imposible hacer funcionar una institución como esta sin dinero, y podríamos llegar a un punto en el que si no hay suficiente apoyo la casa tendría que cerrar, porque nadie quiere trabajar sin cobrar".

El músico pone el dedo en un asunto que otros muchos callan en público pero comentan en privado como ha sido el retraso en el pago de cachés a causa de la fórmula de gestión del Palau y la ausencia de autonomía presupuestaria. La burocracia retrasa los pagos y en el mundo artístico la fórmula no funciona. De hecho, según diversos círculos, algunas cancelaciones de cantantes o del propio director se habrían producido por este hecho."Si seguimos por esta línea podría llegar a pasar. Nos reducen
continuamente el presupuesto y la Intendente, Helga Schmidt, ya ha amenazado públicamente con cerrar la casa, porque llega un momento en el que si no puedes pagar a la gente, ¿cómo vas a esperar que trabajen para ti?". De hecho, la propia Sindicatura de Comptes en su último informe ya ha advertido del retraso en los pagos y las deudas que el organismo acumuló durante el ejercicio de 2009, al tiempo que sugería un cambio en el modelo de gestión. El Gobierno autonómico no sabe cómo dotar de contenido un edificio que ha costado 400 millones de euros, ha reducido de forma considerable su programación y ahora funciona al ralentí en cuanto a su contenido que, en cierta medida, llenará la academia privada de música Berklee.

El músico, cuyo futuro está en Nueva York, Munich y Pekín, va más allá cuando revela que
tras salir de Valencia pasarán al menos dos o tres años para que quizá vuelva como músico invitado "y después ya veremos", concluye dejando su relación futura muy en el aire. Maazel, quien alaba a la Orquestra de la C. Valenciana, cree que mantendrá el pulso musical de los últimos años y no duda a la hora de cuestionar Aida, la ópera con la que se abrió la temporada y que "hubo que alquilar" por "no tener dinero para realizar nuestra propia producción". Así, considera cuestionable la escenografía de este espectáculo del que, según dice, al menos tuvo la autoridad para "mantener en el mínimo posible los aspectos negativos".


Realmente la noticia no nos está descubriendo nada nuevo que no supiésemos. Deja en evidencia, eso sí, que Maazel tiene un morro que se lo pisa y ahora que se larga, previo cobro de, se decía, 60.000 euros por noche, tiene la caradura de denunciar las estrecheces presupuestarias de la casa. En fin, de momento dejo ahí el tema. Aprovecharemos lo que tenemos mientras dure.

jueves, 6 de enero de 2011

ENTREGADOS LOS PREMIOS HELGA DE ORO 2010


El pueblo soberano ha dictado sentencia. Las codiciadas estatuillas Helga de Oro de 2010 ya tienen destinatarios, elegidos por votación de los lectores del Blog de Atticus.

Antes de nada, quisiera agradeceros sinceramente vuestra participación, sin la cual todo esto no tendría ningún sentido. He de confesar que el número de votantes ha superado mis expectativas, sobre todo teniendo en cuenta que en estas fechas, marcadas por las fiestas navideñas y todo lo que ello conlleva, las visitas del blog sufren un descenso significativo. Pero, pese a ello, como decía, el nivel de participación ha sido alto, lo cual creo que hace que los resultados obtenidos sean bastante significativos de lo que pueda ser la opinión mayoritaria del público habitual del Palau de les Arts.

Yo me había reservado la opción de desempatar con mi voto en el caso de que tal circunstancia hubiese sido necesaria en alguna de las categorías, pero finalmente no ha hecho falta mi intervención, pese a que en alguno de los casos se ha mantenido una emocionante igualdad hasta el último momento.

Como resumen, se podría decir que la triunfadora de la temporada 2009-2010 en Les Arts ha sido la producción propia del teatro valenciano de la ópera “Salome”, de Richard Strauss, que se pudo ver el pasado mes de junio dentro del III Festival del Mediterrani, que ha obtenido 3 de las 6 Helga de Oro, incluyendo la correspondiente a Mejor Espectáculo. Y un resultado muy positivo ha sido también el alcanzado por “Lucia di Lammermoor” que, de las 3 Helga de Oro a las que optaba, ha logrado 2, las correspondientes a mejor cantante masculino y femenino. Peor le han ido las cosas al programa doble “La Vida Breve”/”Cavalleria Rusticana” que se ha ido de vacío, pese a sus 4 candidaturas.

En una espectacular gala* virtual celebrada esta noche de reyes en el Palau de les Arts, con presencia de la musa de este blog y otros irrelevantes personajes de la vida pública valenciana, se ha procedido a la entrega de premios, a cuyo acto pertenecen algunas de las fotos que ilustran esta entrada. La televisión pública valenciana no retransmitió el evento, ya que el aún President de la Generalitat no podía acudir debido a un empacho de roscón con chocolate, y no quedaba bien que las siete cámaras que le enfocan habitualmente en Les Arts mostrasen su asiento vacío.

Los galardonados han sido:

Helga de Oro a la mejor Dirección Artística: Francisco Negrín por “Salome”.
Curiosamente, la dirección escénica de “Salome” cosechó en su estreno algunos abucheos de un sector del público de Les Arts que consideró la propuesta de Negrín demasiado atrevida o provocadora. Ya en su momento manifesté que me pareció manifiestamente injusta esta reacción y considero el trabajo de Negrín de una enorme calidad, lleno de sentido, innovador sin perder el rumbo y con una dirección de actores muy trabajada y coherente con su lectura. No obstante, mi preferencia personal era la original dirección artística, llena de frescura, que presentó Damiano Michieletto para “La Scala di Seta”, que ha quedado en última posición.
Damiano Michieletto: 9 votos.
Mariusz Trelinski: 11 votos
Giancarlo del Monaco (La Vida Breve): 10 votos
Francisco Negrín: 18 votos


Helga de Oro a la mejor Dirección Musical: Zubin Mehta por “Salome”.
Pese a que el maestro Lorin Maazel optaba por partida doble a la estatuilla en esta categoría, por sus geniales (y muy personales) versiones de “Madama Butterfly” y “Cavalleria Rusticana”, ha sido Zubin Mehta quien finalmente se ha llevado el premio. Eso sí, hasta el último momento han estado muy igualados en las votaciones el director indio y Maazel con su “Cavalleria”, que era claramente mi opción favorita, y el galardón se ha resuelto tan sólo por un voto de diferencia cuando apenas quedaba media hora para cerrar la votación. Ambas fueron excelentes versiones, aunque es cierto que la particular lectura de Maazel de la obra de Mascagni generó en su momento casi tantos odios como amores, mientras que el trabajo más ortodoxo de Mehta, con una dirección magnífica, precisa, fluida y cargada de tensión dramática, en la que se potenciaron especialmente los aspectos más expresionistas de la partitura, obtuvo un unánime reconocimiento.
Valery Gergiev: 1 voto.
Lorin Maazel (Madama Butterfly): 12 votos.
Lorin Maazel (Cavalleria Rusticana): 20 votos.
Zubin Mehta: 21 votos.


Helga de Oro al mejor cantante masculino: Francesco Meli por “Lucia di Lammermoor”.
Aquí sí han coincidido la mayoría de los votantes con mi preferencia. Y es que el Edgardo de Francesco Meli ha sido, a mi juicio, una de las mejores cosas que se han escuchado en este teatro. Su voz clara y bellísima, su musicalidad, elegancia, impecable fraseo y algunos detalles belcantistas de muchísimo gusto, le convertían en claro favorito al premio. Y ello sin desmerecer a sus rivales, especialmente el canto refinado del siempre solvente Albert Dohmen y a un Jorge de León que se desenvolvió, con el verista Turiddu, como pez en el agua.
Francesco Meli: 24 votos.
Jorge de León: 11 votos.
Albert Dohmen: 13 votos.
Marcelo Álvarez: 3 votos.


Helga de Oro a la mejor cantante femenina: Nino Machaidze por “Lucia di Lammermoor”.
Esta ha sido la categoría en la que se ha producido una mayor participación. Comenzaron las votaciones con una gran igualdad entre las cantantes propuestas, pero en el último tramo se destacó claramente la ganadora. Si a mera excelencia canora nos refiriésemos, creo que muchos coincidiríamos en que el premio debía haber sido para Elina Garanca, pero la frialdad de su Carmen creo que ha jugado en su contra. Nylund y Barcellona eran también dos estupendas candidatas al galardón, pero finalmente fue Machaidze quien lo conquistó con un 42% de los votos. No hay duda de que la soprano georgiana fue una magnífica Lucía, moviéndose con precisión en la zona aguda y en las coloraturas, luciendo dominio de la técnica, matizando con sensibilidad y mostrando gran intensidad dramática, logrando un éxito incuestionable, pese a la cierta decepción que supuso que eludiese los sobreagudos habituales (no escritos).
Daniela Barcellona: 9 votos.
Nino Machaidze: 24 votos.
Camilla Nylund: 12 votos.
Elina Garanca: 16 votos.


Helga de Oro al cantante revelación: Oksana Dyka por “Madama Butterfly”.
La soprano ucraniana sorprendió a muchos con una sensacional Butterfly, a la que quizás le faltase un punto de lirismo y una mayor capacidad de matización, pero que con su sobrado volumen, sus potentes agudos y un último acto antológico, conquistó al público de Les Arts. Lamento los pocos votos que ha cosechado Nicolai Schukoff, una estupenda voz, consistente y brillante, de timbre bellísimo, que, si no se gafa, está llamada a protagonizar importantes papeles del repertorio alemán. Me alegra el buen resultado obtenido por Dolores Lahuerta que, en mi caso particular, fue mi mayor revelación de la temporada. Y pienso que la excelente Micaela de Marina Rebeka merecía una mejor clasificación.
Dolores Lahuerta: 18 votos.
Oksana Dyka: 25 votos.
Nicolai Schukoff: 5 votos.
Marina Rebeka: 12 votos.


Helga de Oro al mejor espectáculo: “Salome” (Producción del Palau de les Arts).
Este galardón estaba casi cantado (permítaseme el involuntario chiste). Ya su candidatura en las seis categorías en que se entregaban Helgas de Oro, indicaba que nos encontramos ante una producción muy equilibrada, donde nada desmereció el conjunto, con un nivel muy alto tanto en la dirección artística como en la musical y con unos destacados solistas. Sus rivales para el premio también nos hicieron pasar muy buenos momentos, pero la dirección musical de “Lucia di Lammermoor”, la artística de “Cavalleria” y los horribles Pinkerton de “Madama Butterfly”, le pusieron el triunfo en bandeja (vaya, otro involuntario chiste) a “Salome”.
Madama Butterfly: 12 votos.
Lucia di Lammermoor: 12 votos.
Cavalleria Rusticana: 6 votos.
Salome: 24 votos.


Helga Abucheadora a lo peor de la temporada: Carlos Saura por “Carmen”.
En un primer momento, mi admirado Vittorio Grigolo pareció que podía dar la sorpresa en este apartado, destacándose en las votaciones gracias a los horrísonos berreos con que nos obsequió en aquella “Traviata”, toda ella de infausto recuerdo, pero pronto se impuso la lógica y la Helga Abucheadora ha ido a parar a quien yo creo que más lo merecía, Carlos Saura y la memez conceptual, paradigma de la caradura, que nos soltó en “Carmen”. Además, el cineasta aragonés tiene el honor de haber sido el candidato que ha obtenido el mayor número de votos (26) y la mayoría más amplia (60%) de todas las categorías.
La Fura dels Baus: 8 votos.
Giancarlo del Monaco (Cavalleria Rusticana): 3 votos.
Vittorio Grigolo: 11 votos.
Carlos Saura: 26 votos.


Pues nada, hasta aquí ha llegado esta edición de los Helga de Oro 2010. Espero que dentro de un año este blog y el Palau de les Arts sigan funcionando y que podamos participar en la elección de lo mejor de la temporada actualmente en curso.

Os agradezco de nuevo vuestra participación, tanto a los habituales visitantes de esta casa, como a aquellos que por primera vez habéis dejado vuestro comentario o participado mediante el voto, y espero contar en adelante con vuestra valiosa opinión en más ocasiones.

Para concluir, os dejo con dos videos donde podemos escuchar a los intérpretes ganadores de la Helga de Oro al mejor cantante de la temporada, Nino Machaidze y Francesco Meli, en sendas grabaciones pertenecientes a la función de “Lucia di Lammermoor” que tuvo lugar en el Palau de les Arts el 26 de enero de 2010.

En primer lugar podemos oír a Machaidze en la cadenza del aria de la locura, extraordinariamente acompañada a la flauta por el solista de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, Álvaro Octavio:



video de MrRobuso

Y aquí tenemos a Francesco Meli en el “Tu che a Dio…” con el que finaliza “Lucia di Lammermoor” y este post de hoy:



video de MrRobuso


(*) Para tiquismiquis y despistados: Por supuesto que, tanto la gala como las fotografías de la misma, son más falsas que la programación oficial que anuncia Les Arts al comienzo de cada temporada, que ya es decir.