
Dejando ya de lado el disparatado mundo de Les Arts, las cacicadas del Palau de la Música y la infecta vida político cultural valenciana, quería traer hoy al blog, para descargar tensiones, a una mujer a la que últimamente no puedo dejar de escuchar y que cada día me tiene más rendido a su maravillosa voz.
Se trata de Sondra Radvanovsky, una soprano norteamericana que a sus 40 años, con un repertorio muy cuidado, se ha convertido, a mi juicio, en la gran soprano
verdiana de la actualidad.
Su amplia voz carnosa, con bellísimo timbre de soprano lírica-spinto, la homogeneidad en los registros, el portentoso control del fiato y su dominio de las dinámicas, caracterizan el canto de esta mujer que, allá por donde pasa, triunfa.
La propia cantante declaraba este mismo año que su vocación surgió a los 11 años, cuando vio una “Tosca” con Plácido Domingo por televisión, comenzando poco después sus estudios de canto.
Precisamente con Plácido Domingo estuvo la Radvanovsky en 2007 en el Palau de les Arts, cantando “Cyrano de Bergerac” de Franco Alfano. Lamentablemente no pude asistir, así que perdí una gran ocasión de escucharla cantar en directo.
Ha interpretado una gran variedad de papeles, desde Tosca, Manon Lescaut o Suor Angelica de Puccini, a la Lucrecia Borgia de Donizetti, o la Freia de Wagner, pero sin duda, sus principales roles se enmarcan en la obra de Verdi y aquí podríamos mencionar la Elvira de “Ernani”, la Elisabetta de “Don Carlo” o, sobre todo, la Elena de “I Vespri Siciliani”, donde se ha convertido en auténtica referencia del personaje, y la Leonora de “Il Trovatore”, un papel que yo
le he oído cantar como hacía muchos, muchos años que no oía a nadie. Es un personaje que domina a la perfección y que ha cantado ya con enorme éxito en recintos como París, Chicago, Nueva York, Berlín, Bilbao, Londres o San Francisco.
Me parece absurdo comenzar a escribir aquí una serie de palabras que intenten describir lo que es imposible, la emoción que puede generar una gran voz cuando se utiliza como se debe y consigue llegarte al corazón. Así que, en lugar de buscar adjetivos rimbombantes y explicaciones imposibles, creo que lo mejor es simplemente escuchar a Sondra Radvanovsky y confiar en que os guste y lo disfrutéis casi tanto como yo.
Para empezar podemos escucharla en “Tu che la vanitá”, el aria de Elisabetta de “Don Carlo”, en una grabación de 2005 en el Metropolitan Opera House de Nueva York:
video de Onegin65
Aquí la podemos oír en “Mercé, dilette amiche”, el famoso Bolero de “I Vespri Siciliani”, en un recital ofrecido en Moscú este mismo año junto a la Orquesta de Cámara de Moscú, bajo la dirección de Konstantin Orbelian:
Aquí la tenemos de nuevo en “I Vespri Siciliani”, esta vez en el Metropolitan de Nueva York en 2004, en una maravillosa interpretación de “Arrigo! Ah, parli a un cuore”:
video de Homoclassicus
Vamos ahora a escucharla en “Il Trovatore”, en el aria y cabaletta de "Tacea la notte placida", durante el recital de Moscú que mencioné antes, donde Radvanovsky exhibe de nuevo toda su capacidad de matización y su magistral legato:
Y por último os dejo con el video de la producción de “Il Trovatore” presentada en la Opera de París en 2003, donde la Radvanovsky canta "D'amor sull'ali rosee" derrochando matices y sensibilidad expresiva, consiguiendo conmover a las piedras. Como curiosidad, si os fijáis, se escucha al apuntador:
video de Oneguin65
Se trata de Sondra Radvanovsky, una soprano norteamericana que a sus 40 años, con un repertorio muy cuidado, se ha convertido, a mi juicio, en la gran soprano
verdiana de la actualidad.Su amplia voz carnosa, con bellísimo timbre de soprano lírica-spinto, la homogeneidad en los registros, el portentoso control del fiato y su dominio de las dinámicas, caracterizan el canto de esta mujer que, allá por donde pasa, triunfa.
La propia cantante declaraba este mismo año que su vocación surgió a los 11 años, cuando vio una “Tosca” con Plácido Domingo por televisión, comenzando poco después sus estudios de canto.
Precisamente con Plácido Domingo estuvo la Radvanovsky en 2007 en el Palau de les Arts, cantando “Cyrano de Bergerac” de Franco Alfano. Lamentablemente no pude asistir, así que perdí una gran ocasión de escucharla cantar en directo.
Ha interpretado una gran variedad de papeles, desde Tosca, Manon Lescaut o Suor Angelica de Puccini, a la Lucrecia Borgia de Donizetti, o la Freia de Wagner, pero sin duda, sus principales roles se enmarcan en la obra de Verdi y aquí podríamos mencionar la Elvira de “Ernani”, la Elisabetta de “Don Carlo” o, sobre todo, la Elena de “I Vespri Siciliani”, donde se ha convertido en auténtica referencia del personaje, y la Leonora de “Il Trovatore”, un papel que yo
le he oído cantar como hacía muchos, muchos años que no oía a nadie. Es un personaje que domina a la perfección y que ha cantado ya con enorme éxito en recintos como París, Chicago, Nueva York, Berlín, Bilbao, Londres o San Francisco.Me parece absurdo comenzar a escribir aquí una serie de palabras que intenten describir lo que es imposible, la emoción que puede generar una gran voz cuando se utiliza como se debe y consigue llegarte al corazón. Así que, en lugar de buscar adjetivos rimbombantes y explicaciones imposibles, creo que lo mejor es simplemente escuchar a Sondra Radvanovsky y confiar en que os guste y lo disfrutéis casi tanto como yo.
Para empezar podemos escucharla en “Tu che la vanitá”, el aria de Elisabetta de “Don Carlo”, en una grabación de 2005 en el Metropolitan Opera House de Nueva York:
video de Onegin65
Aquí la podemos oír en “Mercé, dilette amiche”, el famoso Bolero de “I Vespri Siciliani”, en un recital ofrecido en Moscú este mismo año junto a la Orquesta de Cámara de Moscú, bajo la dirección de Konstantin Orbelian:
Aquí la tenemos de nuevo en “I Vespri Siciliani”, esta vez en el Metropolitan de Nueva York en 2004, en una maravillosa interpretación de “Arrigo! Ah, parli a un cuore”:
video de Homoclassicus
Vamos ahora a escucharla en “Il Trovatore”, en el aria y cabaletta de "Tacea la notte placida", durante el recital de Moscú que mencioné antes, donde Radvanovsky exhibe de nuevo toda su capacidad de matización y su magistral legato:
Y por último os dejo con el video de la producción de “Il Trovatore” presentada en la Opera de París en 2003, donde la Radvanovsky canta "D'amor sull'ali rosee" derrochando matices y sensibilidad expresiva, consiguiendo conmover a las piedras. Como curiosidad, si os fijáis, se escucha al apuntador:
video de Oneguin65









