jueves, 8 de octubre de 2009

SONDRA RADVANOVSKY. Soprano verdiana


Dejando ya de lado el disparatado mundo de Les Arts, las cacicadas del Palau de la Música y la infecta vida político cultural valenciana, quería traer hoy al blog, para descargar tensiones, a una mujer a la que últimamente no puedo dejar de escuchar y que cada día me tiene más rendido a su maravillosa voz.

Se trata de Sondra Radvanovsky, una soprano norteamericana que a sus 40 años, con un repertorio muy cuidado, se ha convertido, a mi juicio, en la gran soprano verdiana de la actualidad.

Su amplia voz carnosa, con bellísimo timbre de soprano lírica-spinto, la homogeneidad en los registros, el portentoso control del fiato y su dominio de las dinámicas, caracterizan el canto de esta mujer que, allá por donde pasa, triunfa.

La propia cantante declaraba este mismo año que su vocación surgió a los 11 años, cuando vio una “Tosca” con Plácido Domingo por televisión, comenzando poco después sus estudios de canto.

Precisamente con Plácido Domingo estuvo la Radvanovsky en 2007 en el Palau de les Arts, cantando “Cyrano de Bergerac” de Franco Alfano. Lamentablemente no pude asistir, así que perdí una gran ocasión de escucharla cantar en directo.

Ha interpretado una gran variedad de papeles, desde Tosca, Manon Lescaut o Suor Angelica de Puccini, a la Lucrecia Borgia de Donizetti, o la Freia de Wagner, pero sin duda, sus principales roles se enmarcan en la obra de Verdi y aquí podríamos mencionar la Elvira de “Ernani”, la Elisabetta de “Don Carlo” o, sobre todo, la Elena de “I Vespri Siciliani”, donde se ha convertido en auténtica referencia del personaje, y la Leonora de “Il Trovatore”, un papel que yo le he oído cantar como hacía muchos, muchos años que no oía a nadie. Es un personaje que domina a la perfección y que ha cantado ya con enorme éxito en recintos como París, Chicago, Nueva York, Berlín, Bilbao, Londres o San Francisco.

Me parece absurdo comenzar a escribir aquí una serie de palabras que intenten describir lo que es imposible, la emoción que puede generar una gran voz cuando se utiliza como se debe y consigue llegarte al corazón. Así que, en lugar de buscar adjetivos rimbombantes y explicaciones imposibles, creo que lo mejor es simplemente escuchar a Sondra Radvanovsky y confiar en que os guste y lo disfrutéis casi tanto como yo.

Para empezar podemos escucharla en “Tu che la vanitá”, el aria de Elisabetta de “Don Carlo”, en una grabación de 2005 en el Metropolitan Opera House de Nueva York:


video de Onegin65

Aquí la podemos oír en “Mercé, dilette amiche”, el famoso Bolero de “I Vespri Siciliani”, en un recital ofrecido en Moscú este mismo año junto a la Orquesta de Cámara de Moscú, bajo la dirección de Konstantin Orbelian:



Aquí la tenemos de nuevo en “I Vespri Siciliani”, esta vez en el Metropolitan de Nueva York en 2004, en una maravillosa interpretación de “Arrigo! Ah, parli a un cuore”:


video de Homoclassicus

Vamos ahora a escucharla en “Il Trovatore”, en el aria y cabaletta de "Tacea la notte placida", durante el recital de Moscú que mencioné antes, donde Radvanovsky exhibe de nuevo toda su capacidad de matización y su magistral legato:



Y por último os dejo con el video de la producción de “Il Trovatore” presentada en la Opera de París en 2003, donde la Radvanovsky canta "D'amor sull'ali rosee" derrochando matices y sensibilidad expresiva, consiguiendo conmover a las piedras. Como curiosidad, si os fijáis, se escucha al apuntador:


video de Oneguin65

martes, 6 de octubre de 2009

FESTIVAL DEL HUMOR EN LES ARTS


La gestión administrativa del Palau de Les Arts de Valencia, comandado por la Intendente General doña Helga Schmidt, sigue siendo un desastre que provoca el sonrojo y la indignación de todos aquellos que, para disfrutar de sus propuestas artísticas, debemos pasar el calvario de sufrir una insensata desorganización que maltrata al público de forma absolutamente irracional, sin parangón en el panorama de los teatros de ópera nacionales e internacionales.

Lo vengo denunciando desde los comienzos de este blog, pero no sólo las cosas no mejoran, sino que cada vez se cometen más errores fruto de la improvisación y la mala gestión que impera en casa Schmidt. Hasta los borricos aprenden a palos, Les Arts, no.

El último ridículo público ha sido el tema de los fraccionamientos del pago de los abonos, que ya ha denunciado públicamente el amigo Alfredo en su blog. Los abonados que llamaron por teléfono extrañados porque el previsto cobro del primer plazo no había pasado en la fecha indicada en la web de Les Arts y en las cartas enviadas a aquellos, se encontraron con que se les contestaba que se había producido cierto retraso en el cobro porque (y esto que transcribo lo he escuchado con mis propios oídos): “si no tienes el abono del Turno A, tarda más en pasar la domiciliación, porque primero empiezan por los A, luego los B, y así hasta los H, a los que a lo mejor les coincide el primer plazo con el segundo”. Ahora va a resultar que en lugar de generar unos archivos telemáticos para los bancos con la totalidad de los cobros, irá un cobrador en moto banco por banco… Lo de siempre, mintiendo y desinformando a los que pagan, de forma burda y ridícula.

Ahora se ha sabido que el motivo del retraso no era el orden alfabético de los Turnos de abono, como ya intuíamos, sino que han cambiado los porcentajes y fechas de cobro de forma unilateral, no ya sin pedir opinión a los abonados o facultarles su renuncia a ese sistema de pago, sino sin tan siquiera avisar antes a los mismos. Tras las protestas recibidas, hoy han mandado un email confirmando que los porcentajes son del 50, 25 y 25, en lugar de 34, 33 y 33 como figuraba en las condiciones, y que retrasarán las fechas de cobro para “compensar el desequilibrio de los importes”. Eso sí, dicen muy educados (copio literal): “les regamos que acepten las disculpas que esta incidencia les haya podido ocasionar”. Lo que deberían "regarse" es la cabezota a ver si por una vez les brota una idea inteligente.

Pero, como siempre en casa Schmidt, el festival del humor no acaba ahí. Siempre están dispuestos a ofrecernos un surtido menú de despropósitos para nuestro solaz: Tal y como también nos temíamos, se ha iniciado el periodo de venta preferente de entradas a los abonados para las óperas no incluidas en los respectivos abonos, sin que se conozca quién canta en aquellos casos en que hay dobles repartos. Y al ritmo que lleva la cosa, se iniciará también la venta general (el día 7) sin que el público sepa quién canta cada día. Helga debe pensar que al público de Les Arts le da igual quién cante. Puede que haya una gran cantidad de los que ocupan las butacas (sobre todo los que van sin pagar) que les chupe un pie si canta Voulgaridou o Anna Netrebko. Pues a mí y a otros muchos sí nos importa a la hora de comprar una entrada saber quién canta, y considero que el primer derecho del que paga es saber qué compra.

Otra: El día 1 de octubre, en que se inició la venta telefónica preferente para abonados, en lugar de dar señal de “comunicando” o saltar un contestador diciendo que las líneas estaban ocupadas, lo que escuchabas es que el horario de atención telefónica y de taquillas desde el 6 de julio era de 11 a 18 horas, mensaje que te repetían en tres idiomas diferentes, el último el inglés, así si llamabas desde fuera de España tardabas casi 3 minutos en enterarte de un mensaje falso, ya que para la venta preferente el horario era de 10 a 18 horas.

Y una más: El otro día me comentaba una amiga que no sólo no le habían hecho llegar el email de confirmación de su compra telefónica, sino que se lo habían mandado a una tercera persona, con sus datos personales incluidos (afortunadamente no el número de tarjeta).

Mientras tanto, la web de Les Arts sigue siendo objeto de mofa, befa y chirigota internacional manteniendo en programación la información del pasado Festival del Mediterrani, y mezclando informaciones actualizadas con otras de la temporada anterior.

Seguimos asistiendo a un disparatado desastre administrativo y ridículo internacional y la cosa no mejora. Y no hay a quien encomendarse. Las instancias políticas de la Comunidad mejor ni nombrarlas. Entre los que están demasiado ocupados con trajes y oscuras financiaciones, y los que meten directamente las zarpas donde no deben, vamos apañados. Ahí tenemos la desvergüenza acontecida en el Palau de la Música, que nos contaba Titus en su blog, y de la que hoy Maac nos narra el chusquero final, donde se había cambiado por decreto el texto de una ópera para que las menciones a “catalanes” se sustituyeran por “valencianos”, y cuando se monta el escándalo al salir la noticia a la luz pública, la retiran, sin importar ni el público, ni los artistas, ni la obra creativa.

Esto es un no parar de reír. Qué triste.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

"DER RING DES POLYCRATES" - Erich Wolfgang Korngold

Die Jungfrau (La Virgen) – Gustav Klimt –1913 – Galería Nacional de Praga

Erich Wolgang Korngold nació en Brünn (entonces parte del Imperio Austrohúngaro, hoy Brno, República Checa), el 29 de Mayo de 1897. La familia se trasladó a Viena cuando el niño Erich apenas contaba 4 años. Un año después, ya recibía lecciones de piano y teoría musical, y dos años después compuso su primera obra.

En 1906 Korngold interpreta diversas obras compuestas por él ante Gustav Mahler, quien al escuchar la cantata “Gold”, queda maravillado por el niño prodigio que tiene delante y le recomienda para que vaya a estudiar como pupilo de su amigo, el también compositor y entonces director de la Volksoper de Viena, Alexander von Zemlinsky.

En 1913, Erich, con 16 años, comienza a escribir su primera ópera, una obra en un acto, en tono de comedia, llamada “Der Ring des Polykrates” (El Anillo de Polícrates), la cual finalizaría en marzo de 1914. Como la obra era demasiado corta para completar por sí sola una representación operística tradicional, y para evitar que se la emparejase con alguna creación que no estuviese a su altura, a propuesta de su padre, el influyente crítico musical Julius Korngold, Erich decide escribir una segunda ópera, “Violanta”, una tragedia en un acto, estrenándose ambas juntas dos años después, el 28 de marzo de 1916, en el Hoftheater de Munich, bajo la dirección de Bruno Walter, pasando un mes después a Viena, y cosechando en ambos casos un importante éxito de público. La soprano Selma Kurz y el tenor Alfred Piccaver serían los protagonistas de “Der Ring des Polykrates”; y María Jeritza de “Violanta”.

La ópera apenas suele ser representada actualmente, tan sólo su fragmento de la escena 4 “Er Kommt!” es interpretado ocasionalmente en recitales, y es el que os dejo a continuación, en la voz de la soprano Gundula Janowitz:



Der Ring des Polykrates” se basa en una comedia de Heinrich Teweles, adaptada por Leo Feld y por el omnipresente padre del compositor, Julius. La trama no es nada del otro mundo: ambientada en el siglo XVIII cuenta la historia del director musical de la corte, Wilhem, quien vive felizmente casado con Laura. Un día aparece por allí Peter Vogel, un antiguo amigo de Wilhem y ex pretendiente de Laura, quien, envidioso del feliz hogar, comenta con Wilhem la balada de Schiller “El anillo de Polícrates” donde se cuenta la leyenda de ese rey cuya buena suerte provocaba la envidia de los dioses por lo que se veía obligado a realizar el sacrificio de algo muy querido para conservarla. Así, Peter pide a Wilhem que sacrifique algo querido e intenta provocar la desconfianza y los celos hacia el pasado de Laura. Finalmente, los ocupantes de la casa deciden que el mejor sacrificio que pueden realizar es echar de ella al cretino de Peter Vogel.

Esta sencilla historia no aporta ningún trascendente mensaje, pero sí se aprecian algunos rasgos que volverán a estar presentes en las óperas de Korngold, como la perdurabilidad del amor y la pasión.

Musicalmente es una composición sencilla, sobre todo si la comparamos con las obras más redondas de Korngold, como “Die Tote Stadt” (La Ciudad Muerta) o, sobre todo, “Das Wunder der Heliane” (El Milagro de Heliane), pero aún tratándose del trabajo de un muchacho de 16 años, resulta mucho más madura y menos clásica de lo que cabría esperar, y en ella desarrolla ya precozmente la elegancia y brillantez orquestal e intensidad melódica que apreciaremos después en sus posteriores obras.