martes, 6 de septiembre de 2011

EL RAH, LA ROH Y UNAS PINTAS CON MUSETTA (IIª Parte)


En el capítulo anterior dejamos al autor de este blog y sus 4 acompañantes bebiendo pintas en Londres tras haber asistido a uno de los conciertos de los PROMS de este verano en el Royal Albert Hall (RAH). Pero ahí no acabarían las andanzas musicales de estos intrépidos melómanos.

Cuando organizamos el viaje a Londres, por supuesto lo primero que miramos es si en esas fechas se representaba alguna ópera en el recinto operístico por excelencia de la capital, la Royal Opera House Covent Garden. Pero no hubo suerte. Nuestra visita coincidía con una gira del Ballet Mariinsky de San Petersburgo, que celebraba el 50 aniversario de su primera actuación en la ROH, y toda la semana estaba ocupada por funciones de ballet.

Los que me conocéis ya sabéis que el ballet me atrae casi tanto como introducir los pies en ácido sulfúrico al amanecer, así que la perspectiva no era muy halagüeña, pero como algunos de los amigos que me acompañaban no habían estado nunca en la ROH y siempre es un placer visitar mi teatro favorito, cometimos la imprudencia de sacarnos unas entradas baratas para una función de “Don Quixote” y así aprovechar para ver el ambientillo de la ROH y sus interioridades. Lo único malo es que había que tragarse el espectáculo danzarín.

Vaya por delante, antes de continuar, que respeto y envidio muchísimo a aquellas personas a las que les gusta el ballet. Yo me reconozco en ese campo un absoluto inculto con orejas y, por más que me empeño en acercarme a él con buenos ojos, siempre me acabo aburriendo soberanamente. Así que pido disculpas desde este momento a todos los amantes del género por mi atrevida ignorancia, y las opiniones que vierta a partir de ahora no son las de ningún tipo que va de listo, sino que casi podrían denominarse “Homer Simpson va al ballet”.

Bueno, pues el Quixote este cuenta con una historia y coreografías que se inventó en el año de la tos un tal Marius Petipa, que se ve que, como entonces no había muchos más entretenimientos que no fueran pecado, no se le ocurrió nada mejor al chavalote que dejar para la posteridad este mayúsculo pestiño, para el que juran y perjuran que se basó en la obra homónima de Miguel de Cervantes.

El responsable criminal de la música es el austriaco Ludwig Minkus. Realmente es muy apropiada para ballet y agradable al oído, pero aburrida, simple y previsible como la de un anuncio de salva slips. Está trufada de referencias hispanas, jota incluida, para darle el toque exótico, y llena de chim-pon para que el público tenga claro dónde tiene que aplaudir y la danseuse pueda hacer su posturita con el abanico. Para quince minutillos la cosa no está mal, pero dos horas de quixotismo sin una UVI móvil cerca, debería ser considerado deporte de alto riesgo.

Y digo yo que si una obra se llama “Don Quixote” y se supone que va del héroe cervantino, lo normal es que el protagonista del asunto sea Quixote, creencia que se reafirma si, como es el caso, en los carteles preside el reparto un sujeto llamado Vladimir Ponomarev que era el encargado de dar vida al personaje...Pues de eso nada... Aquello se llamaba “Don Quixote” como podía haberse llamado “La faja de la tía Lorenza” o “Los Bingueros”, y se parecía a la obra de Cervantes como Helga a Mónica Bellucci.

El artistazo este del Ponomarev deambulaba a cámara lenta por el escenario (perfectamente caracterizado de Alonso Quijano, eso sí) y toda su interpretación consistía en aparecer entre los bailarines de vez en cuando, echar la cabeza hacia arriba muy despacio con cara de lelo; ponerse la mano izquierda en la pechera, en la intertetal misma; y levantar el brazo derecho muy tieso hacia lo alto, también muy despacico, como si le fuese a cantar una saeta a la Esperanza de Triana. Durante toda la obra estuve esperando que en un momento dado Ponomarev-Quixote nos sorprendiese poniéndose a pegar saltos y se desvelase como un bailarín excepcional, pero no… del gesto de la mano en el pecho, el brazo en alto y la cara de lelo no pasó en toda la noche.

Aquí podéis ver (si tenéis bemoles) un video de esta producción de “Don Quixote”. Ojito al papelón del Quixote de turno, podéis verle al fondo, detrás de las monísimas bailarinas, aunque luego, a partir del minuto 4, avanza hacia las primeras filas para que no nos perdamos ni un detalle de su arte:


video de kabaiivansko

Desde luego, si D. Miguel de Cervantes levantase la cabeza y viese a su heroico hidalgo convertido en un pelele idiotizado, iba a empezar a repartir estopa y lo de Lepanto iba a parecer una fiesta infantil.

Los papeles protagonistas de verdad, los de brincar, hacer puntas, pas de deux y todas esas gaitas, fueron asumidos por Yevgenia Obraztsova y Alexei Timofeyev, dos jóvenes bailarines muy finos ellos, huesuditos, con la sonrisa de Joker puesta todo el tiempo… vamos, lo que toca. Yo ya digo que no entiendo una patata, pero parecía que lo hacían bien. Ella se movía de puntas por todo el escenario sin caerse ni nada y daba más vueltas que un tiovivo sin luego darle la risa tonta y vomitar, y la gente aplaudía un montón y ella se quedaba con la sonrisa petrificada como si hubiese visto a Rappel en tanga. El chico salía marcando nalgazas y paquetín y saltaba abriendo mucho las piernas como si le hubiesen puesto una guindilla en el escroto, pero sin hacer ni un mal gesto el tío, y cogía a la Yevgenia con una mano y la levantaba a lo alto como si fuese un camarero llevando una bandeja con cuatro cañas y unas bravas, y la otra allá arriba, abriendo el abanico muy digna y risueña al son del chim-pon, aunque el Alexei le estuviese clavando la uña larga del meñique en la misma sobaca.

Luego salía también Sofia Gumerova dando unas zancadas que ni el correcaminos. Saltaba girando en el aire y caía con todo su peso en un solo pie, que yo sólo de verla casi me hago un esguince de tobillo. Y también estaba Karen Ioanissiyan, un torero paquetero más apropiado para boy de “Victor/Victoria” que para saltar a un ruedo, y que menos torear hacía de todo: ponía posturitas, pegaba unos brincos tremendos como si le hubieran amenazado con tragarse la obra hasta el final, y manejaba la capa con mucho arte como si fuese el abanico de Locomía.

El apartado musical corrió a cargo de la Orquesta del Teatro Mariinsky dirigida por la veterana y experta batuta de Boris Gruzin. La excelente acústica de la ROH no pudo ocultar que el conjunto sonase con demasiada frecuencia un poco a banda, aunque en el apartado positivo hay que consignar la excelente coordinación del foso con la escena.

Los decorados y el vestuario eran muy vistosos y coloridos, aunque todo era un puro disparate y allí se mezclaban bandoleros, faralaes, toreros, caballeros con plumero, duendes, baturros, gitanos, Quixotes y tutús sin ton ni son. Aquí podéis ver otro video (si es que no habéis tenido bastante) con algunos momentos estelares de este montaje de “Don Quixote” en 2006 con otros protagonistas, para que os hagáis una idea de todo esto. A partir del minuto 3.10 aparece la impagable cuadrilla de toreros, que no se sabe si mueven capotes u orean la ropa interior de Helga:


video de patricalin118

Todo el público (mayoritariamente femenino), que llenaba la sala por completo, se lo pasó estupendamente por lo visto. Me quedé con la boca abierta (también es verdad que me pilló bostezando) cuando vi el entusiasmo y las cerradas ovaciones y bravos que la gente tributaba enloquecida a semejante ladrillo caravista desde su inicio. Pero el belfo me llegó ya al ombligo cuando después leí en el prestigioso The Times que, además de ensalzar el espectáculo como algo grandioso, el crítico arremetía con fiereza contra los responsables de que una maravilla como esta sólo se representase dos días. A éste le parecieron poco dos días de Quixote y yo sin embargo en el segundo descanso ya no pude más y me largué.

Sí, lo reconozco, soy un gañán sin sensibilidad, pero como no tenía hecho testamento opté por abandonar la sala antes del último acto por temor a estirar la pata en el anfiteatro de la ROH. Entre que el sopor me apabullaba, que a mi vecino de asiento, un portugués con halitosis que se debía aburrir tanto como un servidor, le dio por canturrear, y que dos de mis amigos pronunciaron las palabras mágicas “¿nos largamos?”, al finalizar el segundo descanso el grupo se dividió y tres de nosotros no retornamos a la localidad.

Nos quedamos paseando por la terraza y pasillos de la ROH deteniéndonos con tranquilidad en cada detalle, e intentando convencer a las amables acomodadoras, que se empeñaban en que si queríamos podíamos entrar a ver terminar la función, de que estábamos ya hasta los quixotes de tanto ballet.

Finalmente salimos de allí disfrutando del frescor de la noche y nos dirigimos a un Pub cercano a esperar con unas pintas al resto del grupo para ir a cenar.

Hablando de pintas, os dije que os hablaría de las pintas con Musetta y me he enrollado demasiado con la ROH, así que tendrá que ser en el siguiente capítulo.

TO BE CONTINUED

domingo, 4 de septiembre de 2011

EL RAH, LA ROH Y UNAS PINTAS CON MUSETTA (Iª Parte)


La verdad es que las vacaciones blogueras que anuncié a principios de agosto han durado más de lo previsto, más incluso que las laborales, pero a veces hace falta tomarse un pequeño respiro para retomar la actividad con más ganas.

El caso es que con el tiempo transcurrido se han quedado bastantes cosas pendientes de comentar, especialmente acerca de la situación que vive actualmente el Palau de les Arts, que no sólo no parece ir a mejor sino que viene siendo noticia día tras día para peor. Desde la amenaza de Helga de dimisión, pasando por los problemas del Comité de Empresa con la dirección, hasta la publicación del desfase presupuestario en más de ocho millones de euros, el recinto operístico valenciano no ha dejado de darnos "alegrías" este verano.

Y luego tenemos su gestión diaria que sigue siendo un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Ya hemos sufrido las primeras variaciones en la programación anunciada a finales de julio con la inclusión por sorpresa de un ballet (supongo que en mi honor sabiendo cuánto me gusta) y la supresión de la ópera de Martín i Soler anunciada en el Festival del Mediterrani (que tampoco es que me provoque llanto la cosa). Y en el tema de la renovación de abonos ya hemos empezado a atisbar el famoso Helga’s Style: a mi personalmente me ha llegado el formulario para renunciar al abono con apenas 3 días de antelación a la finalización del plazo.

Pero en fin, de aquí a noviembre, cuando comience la temporada si queda todavía alguien en el barco, ya habrá tiempo de hablar de todo eso. De momento tan sólo quería traeros algunas reflexiones y comentarios a propósito de la escapada que hice a Londres a primeros de agosto en compañía de buen@s amig@s (no, no eran maestros falleros que fueran a enseñarles a los jóvenes londinenses el arte de la cremà para pegarle fuego a los comercios de Tottenham, de eso ya se encargaron ellos solitos).

Londres en verano, a diferencia de algunas capitales del mediterráneo, tiene una oferta musical notable, donde destacan por derecho propio los “The Henry Wood Promenade Concerts presented by the BBC”, vamos los PROMS de toda la vida, que desde el 15 de julio al 10 de septiembre viene ofreciendo al menos un concierto diario en el impresionante marco del Royal Albert Hall.

Pese a que en los últimos años he tenido ocasión de viajar a la capital inglesa con relativa frecuencia, nunca había tenido oportunidad de asistir a uno de estos conciertos ni conocía las interioridades del Royal Albert Hall, así que esta era una inmejorable ocasión para hacerlo.

Para un cinéfilo hitchcockiano como yo ya suponía bastante emoción el simple hecho de encontrarse en el interior de la sala en la que Doris Day había impedido el asesinato de un hombre de Estado en el momento en que sonase un golpe de platillos durante la ejecución de la “Storm Clouds Cantata”, de Arthur Benjamin, dirigida por Bernard Herrmann, en esos 128 planos magistrales rodados por el maestro del suspense en "El hombre que sabía demasiado" (1956) en 9 minutos inolvidables:


video de FilmScoreTrickTrack

Nuestro deseo hubiera sido asistir al concierto del día 5, con Gustavo Dudamel al frente de la Simón Bolívar Symphony Orchestra y el National Youth Choir of Great Britain, interpretando la Sinfonía nº 2 de Gustav Mahler, pero las entradas estaban ya vendidas desde que Dudamel hizo la comunión y la reventa fue imposible, así que nos hemos tenido que contentar con ver el concierto en ESTE video que han colgado en youtube y que os recomiendo ver mientras no lo supriman.

Finalmente nuestra cita con los PROMS y el RAH tuvo lugar el día 4, pero lamentablemente ni Dudamel ni Herrmann ocupaban el podio, sino el escocés Donald Runnicles al frente de la BBC Scottish Symphony Orchestra. El programa comenzó con el estreno mundial (mala cosa) del Quinto Concierto para Orquesta de Robin Holloway. La obra era un encargo de la BBC al compositor inglés y la verdad es que casi mejor que le hubiesen encargado medio kilo de morcillas de arroz. Reconozco que he escuchado cosas peores, pero si no se hubiese estrenado nunca, la historia de la música no se hubiera perdido nada y nuestras orejas hubieran ganado 25 minutos de paz.

Tras esto vinieron los 4 últimos lieder de Richard Strauss con la participación de la soprano sueca Hillevi Martinpelto. No me gustó. Runnicles impuso mucha velocidad y poca intensidad, ofreciendo un Strauss carente de brillo y voluptuosidad, rutinario y frío. Esta frialdad se contagió también a la soprano que, si bien en la zona aguda se movía con cierta comodidad, naufragaba en los graves, presentó problemas de fiato y su volumen era ostensiblemente corto para la grandiosidad de la sala.

La segunda parte del concierto estuvo dedicada a la 2ª Sinfonía de Johannes Brahms donde la orquesta sonó bastante mejor y Runnicles pareció encontrarse más cómodo con la partitura, aunque la interpretación, aun siendo correcta, pecó también de sosería y falta de chispa.

De todas formas, aunque lo musical fuese mejorable, la experiencia resultó altamente gratificante y el objetivo principal de la visita se vio cumplido con creces. La emoción de estar en ese impresionante recinto, aunque la acústica sea más que discutible, rodeado por 5.000 ó 6.000 personas que sienten y viven la música con intensidad, valió la pena.

Nuestra localidad estaba ubicada en los asientos de la primera fila justo detrás de la Arena, esa platea libre de asientos donde los genuinos prommers escuchan el concierto de pie con sus pintas, sus helados y un silencio sepulcral pese a la ingesta alcohólica y el tostón que puedan estar soltando desde el escenario.

Aunque, bueno, como dicen los ingleses: “siempre hay uno y siempre está cerca de ti”. En este caso detrás de mí. Un sujeto de la fila de detrás, un posible minero jubilado de Newcastle pasado de sherry, combinaba para mi desgracia unas extremidades inferiores de importante longitud con una presunta invasión de fieras ladillas en sus partes pudendas, cuyos incómodos efectos pretendía combatir a base de salvajes rascados testiculares que, a la par que sonaban como si estuviese pasando una lija por una base de granito, originaban convulsos movimientos de sus piernas contra los asientos delanteros, lo que motivaba que toda nuestra fila acompañara con gráciles y acompasados cabeceos el rascar del señor de los huevecillos picantones.

En el descanso, mientras Mr. Rascayú salió de la sala (supongo que a afilarse las uñas y echarse otro copazo) y en la Arena daban buena cuenta de las pintas y los helados, nosotros improvisamos también una merendola a base de deliciosas cookies surtidas que compramos en Ben’s Cookies (junto a la salida de metro de South Kensington) y que nos ahorraron una cena.

Al finalizar el concierto hicimos un poco el Martínez Soria por los pasillos, cotilleándolo todo, y cuando nos dimos cuenta estaban pasando a ocupar sus localidades los asistentes al concierto que iba a tener lugar inmediatamente después, con un programa dedicado íntegramente a Tomás Luis de Victoria a cargo de los Tallis Scholars. Por unos momentos estuvimos dudando si nos quedábamos sentados en los asientos del fondo, con muchísimos huecos, pero al final optamos por comportarnos educadamente y salimos del recinto decididos a combatir la sed que nos habían dado las cookies con unas cuantas pintas en algún garito del Soho.

El próximo día os hablaré de la ROH y las pintas con Musetta.

TO BE CONTINUED

lunes, 1 de agosto de 2011

ECHANDO UN VISTAZO A LA PROXIMA TEMPORADA EN LES ARTS


Llegadas estas fechas, en las que un servidor aprovechará para tomarse unos días de vacaciones laborales y blogueras todo lo alejado que pueda de estos instrumentos diabólicos llamados ordenadores, y en las que el número de visitantes disminuye considerablemente, me temo que la actividad del blog va a quedarse bajo mínimos.

Pero para los que todavía tengáis ganas de venir por aquí, he pensado en dejar colgados una serie de videos como avance de la temporada 2011-2012 que nos espera en el Palau de les Arts a partir de otoño, si se cumplen las previsiones adelantadas el pasado día 22 por Helga Schmidt, sin duda la mejor Intendente que ha tenido este recinto operístico en toda su historia.

La temporada se inaugurará el 5 de noviembre con una de las joyas del repertorio operístico ruso, “Boris Godunov” de Modest Mussorgski, de la que se ofrecerán 6 representaciones. Una apuesta valiente y digna de elogio, pese a que el reparto, del que aún se desconocen algunos nombres, sea mejorable y a que quizás algunos hubiésemos preferido tener a Gergiev a la batuta aquí y no en “Romeo y Julieta”. Me parece interesante la presencia de Nicolai Schukoff, un tenor austriaco que me gustó mucho como Narraboth en “Salome” el año pasado y que está encarando con éxito el repertorio wagneriano. Aunque sobre Orlin Anastassov como Boris tengo más dudas, pues últimamente ha presentado algunos altibajos preocupantes.

Para ir abriendo boca, aquí podemos ver y escuchar a uno de los Boris referenciales, el gran bajo ruso Boris Christoff, cantando la despedida que antecede a su muerte (vaya, ya os he chafado el final):


video de dorje 1975

Entre el 22 de noviembre y el 4 de enero se representarán 8 funciones, el mayor número de toda la temporada, de “La Cenerentola” de Gioachino Rossini. El principal aliciente de esta producción del Festival de Pésaro residirá, posiblemente, en una interesante puesta en escena de Luca Ronconi, fresca y divertida, que ya tiene sus añitos y que se pudo ver por última vez en Pésaro el año pasado. Dirigirá la orquesta un habituado al género belcantista, Michele Mariotti. El reparto vuelve a ser, a priori, el punto más flojo, aunque me apetece escuchar el Don Ramiro que pueda ofrecer el tenor ruso Dmitry Korchak (estupendo Lensky la pasada temporada). A la protagonista femenina, Serena Malfi, no la he escuchado más que en video, así que esperaré a forjarme una opinión hasta verla en directo. Si tenéis curiosidad podéis pinchar aquí.

Sin ánimo de comparar, aquí os dejo a Elina Garanca cantando “Nacquì all'affanno... Non più mesta” en 2009 en el MET:


video de lipera

Los días 8 y 9 de diciembre tendrán lugar las dos únicas representaciones del timo de la temporada, la sinfonía dramática para solistas, coro y orquesta “Romeo et Juliette”, de Héctor Berlioz, que se ha incluido en la web de Les Arts en el apartado “ópera”. El mayor interés estribará en poder disfrutar del Coro de la Generalitat y la Orquesta de la Comunitat Valenciana interpretando esta obra, musicalmente muy atrayente, con la dirección de Valery Gergiev.

En el siguiente video podemos escuchar a la norteamericana Shirley Verrett cantando “Premiers transports que nul n'oublie!”, uno de los fragmentos más conocidos de este “Romeo et Juliette”:


video de foropera

Quienes me conocen saben de mi debilidad por la obra de Richard Strauss, así que es fácil entender que me ilusionase especialmente al enterarme de que se incluiría en la programación una de sus óperas principales, “Ariadne auf Naxos”. Luego la ilusión disminuyó bastante al conocer que tan sólo se ofrecerán dos funciones, los días 16 y 18 de diciembre, en versión concierto y en el infecto Auditorio. Para compensar, contaremos con la garantía que siempre supone la dirección musical de Ricardo Chailly. Entre los cantantes destaca Adrianne Pieczonka, una soprano de voz poderosa que viene representando el papel con asiduidad. Y Nicolai Schukoff hará doblete esta temporada en Les Arts, tras su participación en “Boris Godunov”, con el muy exigente rol straussiano de Bacchus.

Aquí podemos ver precisamente a Adrianne Pieczonka, como Ariadne, cantando la famosa “Es gibt ein reich”:


video de rexeterna

A partir del 27 de enero el turno es para Mozart, con 6 representaciones de “Don Giovanni”, una reposición de la producción con dirección escénica de Jonathan Miller que pudo verse semi escenificada en 2007. Zubin Mehta dirigirá en esta ocasión la orquesta y a unos cantantes donde tan sólo llama medianamente la atención la Donna Elvira de Sonia Ganassi, y habrá que ver el rendimiento que puedan ofrecer el Don Ottavio de Dmitri Korchak (otro que hará doblete), o la rusa Anna Samuil como Donna Anna.

Aunque para Donna Anna, yo me quedo con Elizabeth Grummer, a quien podemos ver aquí junto a Anton Dermota en el recitativo y aria “Crudele?… Non mi dir, bell’idol mio”, en el Festival de Salzburgo de 1954, con Wilhem Furtwangler en el foso:


video de baritonoguapo

El martes 31 de enero tendrá lugar la única representación de la ópera de Tchaikovsky “Iolanta”, en versión concierto y por supuesto en el Auditorio inaudible, como le gusta a Helga. Una lástima, porque se trata de una obra de corta duración y carácter íntimo, pero con algunas melodías inspiradísimas, y merecía un mejor destino que acabar masacrada en el Auditorio. Nada se ha dicho todavía oficialmente sobre los cantantes que acompañarán al Coro y Orquesta del Teatro Real de Madrid dirigidos por el griego Teodor Currentzis.

Aquí podemos escuchar a la soprano Galina Vishnevskaya cantando el arioso “Otchego `eto prezhde ne znala”, de “Iolanta”:


video de operalover 9001

El 3 de marzo se inician las 5 funciones de un programa con música de Manuel de Falla, compuesto por dos obras: una ópera, “La Vida Breve”, y otra que no lo es, “El Amor Brujo”. La producción de “La Vida Breve” es la misma que vimos el año pasado, con puesta en escena de Giancarlo del Monaco, y Cristina Gallardo Domâs volverá a ser la protagonista femenina. Reconozco que, con mucha diferencia, es la propuesta que menos me atrae de toda la temporada.

Aquí os dejo a Victoria de los Ángeles cantando “Vivan los que ríen”, de “La Vida Breve”:


video de Onegin65

Y aquí podemos ver a Daniel Barenboim dirigiendo a la Sinfónica de Chicago en la Danza Ritual del Fuego de “El Amor brujo”:


video de Gabba02

Uno de los espectáculos que más expectación generará con toda seguridad será “Thaïs” de Jules Massenet, que estrenará el 25 de marzo la primera de las 6 representaciones previstas. Sólo la presencia de Plácido Domingo entre el reparto, en un hito más de su nueva carrera como barítono, asegura ya un importante éxito mediático y un importante tirón popular. Muy interesante es también el debut en Les Arts del tenor tinerfeño Celso Albelo, una de las voces más importantes del panorama lírico español en la actualidad. Lástima que al final no haya podido confirmarse la presencia de la soprano Renée Fleming, como se venía rumoreando. En su lugar tendremos como Thaïs a la soprano Malin Bystrom, que fue quien ya cantó este mismo papel en el estreno en Suecia de esta producción de la ópera de Göteborg.

Si pincháis aquí podéis ver un video de esa producción de “Thaïs” y haceros una idea de la puesta en escena de Nicola Raab y de la voz de Malin Bystrom.

Y aquí podemos ver a Renée Fleming cantando el aria del espejo de “Thaïs”, “O mon miroir fidèle… Dis-moi que je suis belle”, en el Liceu en 2007:


video de LiceuOperaBarcelona

El día 1 de abril se inician las 7 representaciones de la producción de “Tosca” que hemos tenido oportunidad de ver en Les Arts el mes pasado. Las únicas variaciones respecto a lo ya visto serán: Scarpia, que en esta ocasión será el nefasto Marco Vratogna, y la dirección musical, que alternarán Omer Wellber y Plácido Domingo (que sólo dirigirá 2 funciones, ambas con Jorge de León como Cavaradossi). Ya he comentado, y sigo pensando, que no tiene ningún sentido repetir en tan corto espacio de tiempo una misma producción, aunque sea “Tosca”, sobre todo si la puesta en escena es tan sosa como la de Jean-Louis Grinda.

Para compensar la sosería de Grinda os dejo con el “Vissi d’arte” de una soprano que se llamaba Maria Callas:


video de jazzart1

El año próximo se celebra el centenario del fallecimiento del compositor Jules Massenet, con motivo de este acontecimiento el Palau de les Arts ofrecerá una segunda ópera de este compositor, que será además la que cierre la temporada los días 24, 27 y 30 de abril. Se trata de “Le Cid”, una obra muy interesante que, lamentablemente, también se ofrecerá en versión concierto y en el queridísimo Auditorio. La dirección musical correrá cargo de Plácido Domingo y el protagonista masculino será nuevamente Jorge de León.

Así que tocará finalizar este post pre vacacional de hoy con un fragmento de “Le Cid”, y será con el aria “O Souverain, o juge, o père", en una gran interpretación de Josep Carreras:


video de Onegin65

Buen verano a todos y gracias por seguir ahí.