La coincidencia del estreno en Amsterdam, en plenas vacaciones de Semana Santa, de la reposición de la producción de “Les Troyens” de HéctorBerlioz estrenada en esa misma ciudad en 2003, con el protagonismo en esta ocasión de Eva-María Westbroek en el papel de Cassandre, era una oportunidad demasiado tentadora como para no intentar una escapada a la siempre interesante capital holandesa y aprovechar para efectuar mi primera visita a la DNO (De Nederlandse Opera). Y la experiencia no ha podido ser más positiva.
El moderno edificio del Het Muziektheatre, que alberga la sede de la DNO, se encuentra ubicado al borde del canal Amstel, con unas vistas privilegiadas de la ciudad a través de sus enormes ventanales. Su interior es enormemente funcional y acogedor. Cafeterías, tienda, y numerosos espacios para sentarse y dar cuenta de un tentempié, hacen de los entreactos una grata experiencia, muy alejada de la incómoda frialdad de las instalaciones de Les Arts. La sala con capacidad para unas 1.600 personas tiene una acústica impecable, es comodísima, con muchísimo espacio entre fila y fila, y la totalidad de las localidades gozan de plena visión vendiéndose a unos precios francamente razonables para como está el mercado actualmente.
Aquí podemos ver el video de promoción de la producción que ha sacado la propia DNO (al estar en formato panorámico se corta un poco la imagen):
Yo ya estaba muerto de envidia desde que leí a Joaquim, así que tras esta crónica, excelente como es habitual, permanezco en mi cripta cual zombi esperando la ocasión para salir en busca de cerebros.
Maac y Titus: No, hombre, no hace falta que os muráis por esto. Reservaros para los cantantes de La Traviata. Mi intención no era haceros sufrir de envidia... aunque entiendo que después de haber tenido la suerte de escuchar a la Westbroek en directo, cuando alguien te cuenta emocionado que la ha estado viendo, es normal desearle mil males por darte remoquete.
Joaquim: Ahora que han muerto los envidiosos y no nos leen, la verdad es que lo pasamos de lujo, dentro y fuera del Muziektheatre. habrá que repetirlo en cuanto podamos.
Grrrrrrrrr!!!!! Me alegro de que lo disfrutarais tanto, la verdad es que es un operón, yo ya disfruté muchísimo en Valencia con unos solistas muy justitos así que con la Westbroek tuvo que ser increíble y encima una pandilla de delincuentes como vosotros en una ciudad como Amsterdam . . . sin comentarios.
Entre todos ya habéis conseguido que tenga en casa una versión de "Les Troyens" para ver y escuchar cuando me sienta preparada. Atticus, gracias por tu lujosa crónica. Yo también te envidio terriblemente y no se me ha escapado que vas a ir a Salzburgo. Dejo de escribir para ahuyentar los sapos y culebras que rondan el teclado.
Me muero de envidia.
ResponderEliminarGracias amigo, nos lo pasamos realmente bien. Les Troyens nos ayudaron, pero los momentos no musicales también fueron para recordar.
ResponderEliminarYo ya estaba muerto de envidia desde que leí a Joaquim, así que tras esta crónica, excelente como es habitual, permanezco en mi cripta cual zombi esperando la ocasión para salir en busca de cerebros.
ResponderEliminarMaac y Titus: No, hombre, no hace falta que os muráis por esto. Reservaros para los cantantes de La Traviata.
ResponderEliminarMi intención no era haceros sufrir de envidia... aunque entiendo que después de haber tenido la suerte de escuchar a la Westbroek en directo, cuando alguien te cuenta emocionado que la ha estado viendo, es normal desearle mil males por darte remoquete.
Joaquim: Ahora que han muerto los envidiosos y no nos leen, la verdad es que lo pasamos de lujo, dentro y fuera del Muziektheatre. habrá que repetirlo en cuanto podamos.
Grrrrrrrrr!!!!!
ResponderEliminarMe alegro de que lo disfrutarais tanto, la verdad es que es un operón, yo ya disfruté muchísimo en Valencia con unos solistas muy justitos así que con la Westbroek tuvo que ser increíble y encima una pandilla de delincuentes como vosotros en una ciudad como Amsterdam . . . sin comentarios.
Magnífica crítica y mejor companía.A ver cuando volvemos a coincidir por esos mundos operísticos...Un fuerte abrazo a los dos.
ResponderEliminarEntre todos ya habéis conseguido que tenga en casa una versión de "Les Troyens" para ver y escuchar cuando me sienta preparada.
ResponderEliminarAtticus, gracias por tu lujosa crónica. Yo también te envidio terriblemente y no se me ha escapado que vas a ir a Salzburgo.
Dejo de escribir para ahuyentar los sapos y culebras que rondan el teclado.
Alvaro: Sólo faltabas tú para completar el gang del chicharrón jaleando a Westbroek.
ResponderEliminarDandini: Espero que podamos compartir pronto unos ratos tan buenos como los pasados en Amsterdam.
Glòria: Escucha cuanto antes esos Troyanos. Si son los del Châtelet mejor aun.