
“Camelot” es un musical, escrito por Alan Jay Lerner (texto y letras) y Frederick Loewe (música), muy libremente basado en la novela de Terence H. White "The once and future King".

A la pareja Lerner-Loewe les debemos títulos míticos del género como “Brigadoon”, “Paint your wagon”, “My Fair Lady” o “Gigi”, y en “Camelot” construyen una auténtica obra maestra, con una partitura bellísima y una historia perfectamente estructurada, donde se cuenta mucho más que la leyenda artúrica, y se reflexiona sobre la belleza, la utopía, la felicidad, la pasión, la amistad, el amor, el sentimiento de culpa, el dolor y la esperanza.
Las canciones no son momentos aislados en la trama como mero lucimiento de las habilidades para el canto y el baile de los artistas, como ocurría en los musicales clásicos, sino que forman parte de esa trama y ayudan a expresar los sentimientos de los protagonistas, reflejando la evolución de los personajes.
“Camelot” se estrenó en octubre de 1960 en Toronto, pasando poco después, el 3 de diciembre,
al Teatro Majestic de Broadway donde constituyó uno de los mayores éxitos de la década de los 60, perdurando durante más de 800 funciones y reponiéndose en décadas sucesivas, filmándose en 1967 la versión cinematográfica dirigida por Joshua Logan.
El trío protagonista original era de auténtico lujo: Richard Burton como el rey Arturo, Julie Andrews como Guenevere, y Robert Goulet como Lancelot.
Richard Burton realizó una labor magnífica y se consolidó como uno de los actores más importantes de aquellos momentos, llegando a obtener el premio Tony al mejor actor. Su papel no exige demasiado en la parte cantada, constituyendo más bien un canto recitado, parecido al Profesor Higgins de “My Fair Lady”, y con sus dotes interpretativas y su voz de exquisita vocalización solventó con creces el reto.
Julie Andrews puso todo su encanto juvenil, contaba entonces 25 años, para asumir el rol de la joven reina, y volvió a asombrar al público, como había hecho ya en “My Fair Lady”, con su cristalina voz afinadísima.
A continuación podemos escuchar a Julie Andrews interpretando el tema “I loved you once in silence”:
Y aquí tenemos de nuevo a Julie Andrews. Canta en esta ocasión la canción “Before I gaze at you again”, que se cuenta que se la entregó Lerner unos pocos minutos antes de salir a escena el día del estreno en Broadway, pidiendo que la incluyese al final de la primera parte, a lo que Andrews replicó: “Of course, darling, pero intente dármelo la noche anterior”.
Lerner y Loewe llevaban bastante tiempo buscando infructuosamente al Lancelot ideal, cuando se toparon con la imponente presencia física y voz baritonal de Robert Goulet, quien fue inmediatamente contratado para acompañar a Burton y Andrews en escena.
“If ever i would leave you” es uno de los fragmentos más bellos del musical y constituyó una balada de referencia en los 60, siendo la canción con que siempre se identificó al Lancelot de Broadway, Robert Goulet, a quien podemos escucharle a continuación cantándola con su espléndida voz. Es una pieza llena de lirismo musical y un auténtico canto al amor, donde curiosamente la palabra ‘amor’ no se menciona en toda la canción. Parece ser que porque Lerner deseaba simbolizar así lo prohibido y oculto del amor entre Guenevere y Lancelot.
“Camelot” se estrenó en octubre de 1960 en Toronto, pasando poco después, el 3 de diciembre,

El trío protagonista original era de auténtico lujo: Richard Burton como el rey Arturo, Julie Andrews como Guenevere, y Robert Goulet como Lancelot.
Richard Burton realizó una labor magnífica y se consolidó como uno de los actores más importantes de aquellos momentos, llegando a obtener el premio Tony al mejor actor. Su papel no exige demasiado en la parte cantada, constituyendo más bien un canto recitado, parecido al Profesor Higgins de “My Fair Lady”, y con sus dotes interpretativas y su voz de exquisita vocalización solventó con creces el reto.
Julie Andrews puso todo su encanto juvenil, contaba entonces 25 años, para asumir el rol de la joven reina, y volvió a asombrar al público, como había hecho ya en “My Fair Lady”, con su cristalina voz afinadísima.
A continuación podemos escuchar a Julie Andrews interpretando el tema “I loved you once in silence”:
Y aquí tenemos de nuevo a Julie Andrews. Canta en esta ocasión la canción “Before I gaze at you again”, que se cuenta que se la entregó Lerner unos pocos minutos antes de salir a escena el día del estreno en Broadway, pidiendo que la incluyese al final de la primera parte, a lo que Andrews replicó: “Of course, darling, pero intente dármelo la noche anterior”.
Lerner y Loewe llevaban bastante tiempo buscando infructuosamente al Lancelot ideal, cuando se toparon con la imponente presencia física y voz baritonal de Robert Goulet, quien fue inmediatamente contratado para acompañar a Burton y Andrews en escena.
“If ever i would leave you” es uno de los fragmentos más bellos del musical y constituyó una balada de referencia en los 60, siendo la canción con que siempre se identificó al Lancelot de Broadway, Robert Goulet, a quien podemos escucharle a continuación cantándola con su espléndida voz. Es una pieza llena de lirismo musical y un auténtico canto al amor, donde curiosamente la palabra ‘amor’ no se menciona en toda la canción. Parece ser que porque Lerner deseaba simbolizar así lo prohibido y oculto del amor entre Guenevere y Lancelot.
Each evening, from December to December,
Before you drift to sleep upon your cot,
Think back on all the tales that you remember
Of Camelot.
Ask ev'ry person if he's heard the story,
And tell it strong and clear if he has not,
That once there was a fleeting wisp of glory
Called Camelot.
Camelot! Camelot!
Now say it out with pride and joy!
Camelot! Camelot!
Yes, Camelot, my boy!
Where once it never rained till after sundown,
By eight a.m. the morning fog had flown...
Don't let it be forgot
That once there was a spot
For one brief shining moment
that was known
As Camelot.
Es siempre un placer leer tus crónicas, Atticus. Yo sé muy poco de la leyenda artúrica pero vi la película en su momento y, si bien no me entusiasmó, valoré la bellísima partitura que escuchaba por vez primera. recuerdo como dato especial que al sonar el primer tema, el público soltó un "oh" de decepción. Yo tampoco sabía qué iba a ver. Era muy joven. Gran parte del respetable huyó. Yo esperé al final.
ResponderEliminarUn saludo afectuoso.
Fantástico post y fantástico musical, a pesar de la película, de estética acertada y bajo mi punto de vista, un atentado sin precdentes a la partitura.
ResponderEliminarEn su día dediqué un post en In Fernem Land a una versión de concierto en el Lincoln Center de NY, con los enlaces de los audios de la magnifica versión, que si no conoces te recomiendo a ti y a tus asiduos, si me lo perites, claro.
http://ximo.wordpress.com/2008/05/11/camelot-al-lincoln-center/
No sólo te lo permito, Joaquim, sino que te agradezco tu enlace. Lo escucharé y ya te comento.
ResponderEliminarEs verdad que la partitura en la película sale bastante vapuleada, pero la estética, algunas interpretaciones y las múltiples lecturas que se pueden hacer, a mi me han compensado. Desprende un encanto especial que sigue manteniendo.
Gracias por tu comentario, Glòria. Tal y como relatas tu visionado, da la impresión que el desencanto de la gente derivaba más del hecho de encontrarse con una película musical que de la música en sí.
Por supuesto Atticus. parece ser qué no sabíamos-me incluyo-qué íbamos a ver y cuando los actores empezarons a cantar la decepción del públiso se hizo palpable. Querían sólo diálogo y la mayoría no dio ninguna oportunidad a la partitura que yo encontré muy agradable. debo reconocer que ni Redgrave ni mucho menos Franco Nero me gustaron en sus papeles. Sí guardo, en cambio, un memorable recuerdo del Arturo de Richard Harris hasta el punto de que asigné su fantástico aspecto para siempre al mítico señor de Camelot.
ResponderEliminarSaludos!